El arzobispo de Panamá llama al «diálogo responsable» ante las protestas en zona bananera
Ciudad de Panamá, 22 jun (EFE).- El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, hizo un llamado este domingo a «la sensatez, la cordura y el diálogo responsable» ante la escalada de violencia durante las protestas contra una reforma a la Seguridad Social en la provincia de Bocas del Toro, la zona bananera del país limítrofe con Costa Rica.
«O permitimos que la confrontación nos desborde y nos divida aún más, o apostamos, como país, por la sensatez, la cordura y el diálogo responsable», dijo durante su homilía el arzobispo Ulloa, según informó la Arquidiócesis de Panamá en un comunicado.
Ulloa señaló que “cerrar las puertas a la escucha equivale a prolongar el sufrimiento y profundizar las heridas de la nación» y que «es precisamente cuando más se agudizan los conflictos, cuando más se necesita valentía para escucharse, dignidad para respetarse y humildad para construir en conjunto».
También enfatizó que las calles han sido “el eco de un pueblo que clama por cambios profundos”, pero subrayó que «también deben ser el punto de partida para una transformación basada en la dignidad humana, el respeto mutuo y la responsabilidad compartida».
«A los educadores, trabajadores, productores, jóvenes, comunidades indígenas y movimientos sociales les pedimos que no dejen de luchar por la justicia, pero que lo hagan con respeto, con inteligencia colectiva, y con la mirada puesta en el bien común», señaló el arzobispo panameño.
Continúan saqueos y la economía golpeada
Las protestas contra una ley ya en vigor que reforma la Seguridad Social de Panamá «escalaron peligrosamente» esta semana en Bocas del Toro, tanto que el Gobierno decretó el viernes el estado de urgencia para los próximos cinco días, suspendiendo derechos como la libertad de tránsito, reunión, expresión y cortó las telecomunicaciones.
La escalada de los disturbios comenzó después del despliegue policial a raíz de que grupos de manifestantes desconocieran el trato hecho entre los trabajadores bananeros de esa provincia y diputados para levantar los bloqueos viales mantenidos desde abril a cambio de la aprobación de una nueva norma con mayores beneficios laborales al sector bananero.
Pues los trabajadores de la industria bananera iniciaron un paro en abril para sumarse a las protestas secundadas por sindicatos docentes y de la construcción contra la reforma a la Seguridad Social al considerar que dicha modificación afectaba a la ley anterior que regía su sector.
Desde la noche del jueves, se han producido saqueos y vandalismos a instituciones públicas, comercios, un estadio y al aeropuerto además de quema de coches en la ciudad de Changuinola, dentro de Bocas del Toro, mientras que las autoridades panameñas señalan a las pandillas como posibles responsables de estos hecho.
Una de las empresas saqueadas la noche del pasado jueves fue Chiquita Panamá, la bananera que tuvo que cerrar operaciones y despedir a todos sus trabajadores en mayo después de que los jornaleros fueran a un paro, según el Gobierno y la Policía.
Incluso, de los 140 arrestados desde el inicio del despliegue policial, 84 son presuntos miembros de pandillas, según el último balance oficial ofrecido en la víspera.
«La fruta se está perdiendo. El Gobierno no quiere negociar y solo está bravo (enfadado). Hay mucha gente enferma, sin trabajo y la familia sin nada para comer», dijo a EFE este domingo Octavio, un joven residente de una comunidad bananera de Bocas del Toro.
Así, Bocas del Toro se encuentra sumergida en una crisis desde abril, agudizada la última semana, con su economía dependiente del sector turismo y el bananero golpeada y la falta de insumos básicos al ser una provincia mayormente insular.EFE
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