Suiza vota: inmigración, aviones de combate, política familiar y caza

El destino del nuevo avión de combate se decide en las urnas

La fuerza aérea suiza utiliza los aviones de combate F/A-18 Hornet desde 1997. © Keystone/Laurent Gillieron

El 27 de septiembre el pueblo suizo se pronuncia sobre la compra de nuevos aviones de combate para la fuerza aérea suiza. Los grupos pacifistas y los partidos de la izquierda pretenden rechazar mediante un referéndum este proyecto, cuyo importe asciende a 6 000 millones de francos (cerca de 6 400 millones de dólares).

Este contenido fue publicado el 15 septiembre 2020 - 11:01
swissinfo.ch/urs

El crédito para la adquisición de los nuevos cazas fue aprobado por el Gobierno y por la mayoría del Parlamento a finales del año pasado. Sin embargo, dado que los adversarios del proyecto han recolectado las firmas necesarias para convocar un referéndum, al final serán los ciudadanos los que decidan.

Se trata de la tercera votación nacional en casi 30 años sobre la adquisición de nuevos aviones militares para la fuerza aérea suiza.

¿Qué está en juego?

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Este nuevo intento por modernizar la fuerza aérea suiza, incluyendo su flota de aviones F-5 Tiger y los jets F/A-18, fue impulsado por el Gobierno hace cuatro años

La mayoría parlamentaria aprobó el crédito de 6 000 millones de francos para la compra de hasta 40 aviones de combate hasta el año 2030. El objeto de la votación es solo la aprobación del crédito previsto. Posteriormente, si el proyecto es aprobado, el Gobierno decidirá el modelo de caza que deberá adquirirse. De momento se han preseleccionado las ofertas de cuatro compañías de Estados Unidos, Francia y Alemania.

Pero también las empresas suizas se beneficiarán de esta compra mediante un denominado "acuerdo de compensación", por el que se prevé que las empresas extranjeras a las que se adjudique el contrato deberán hacer pedidos a empresas suizas por un importe del 60% del valor del mismo.

¿Por qué tiene que decidir el electorado?

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En el sistema suizo de democracia directa una ley aprobada por el Parlamento puede ser derogada a través de un referéndum. Para convocarlo basta recoger al menos 50 000 firmas en los 100 días siguientes a la aprobación de la ley.

En este caso concreto de la compra de los aviones de combate, el Parlamento aprobó el crédito en diciembre de 2019. El Grupo por una Suiza sin Ejército (GSoA, por sus siglas en alemán) recolectó en junio de este año cerca de 66 000 firmas, una cifra más que suficiente para forzar la convocatoria de una votación popular.

¿Cuáles son los principales argumentos a favor y en contra?

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Los adversarios rechazan categóricamente la compra de nuevos aviones, alegando que es innecesaria y que es un derroche de recursos. Sostienen que es más sensato utilizar esos fondos para las ayudas en caso de catástrofe, la sanidad, los proyectos climáticos, el transporte público, las pensiones de vejez o la educación.

Consideran también que Suiza puede vigilar su espacio aéreo con aviones más baratos que, además, causarían menos daño al medioambiente.

Asimismo, los activistas han advertido que el Gobierno está minimizando el coste real de los nuevos aviones. Según este grupo pacifista, si se contabilizan los costes de mantenimiento y otros gastos, la factura ascendería a 24 000 millones de francos en lugar de los 6 000 aprobados.

Por el contrario, los partidarios del proyecto sostienen que la Suiza neutral debe modernizar su flota de aviones de combate para mantener un sistema de autodefensa fiable y seguir siendo independiente de otros países.

La flota actual -con los F-5 Tigers y los F/A-18 Hornets como columna vertebral- está obsoleta y aumentar el número de helicópteros o drones no es una alternativa válida a la compra de nuevos cazas.

Por lo que respecta al aspecto financiero, los partidarios subrayan también que los 6 000 millones de francos suizos provienen del presupuesto normal asignado al ejército y que no deben ser gastados en otros proyectos gubernamentales.

Recuerdan además que algo más de la mitad del dinero gastado volvería a la industria suiza a través del acuerdo de compensación.

¿Quiénes están a favor y quiénes en contra?

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En el campo de la oposición están los dos principales partidos de la izquierda (socialistas y verdes), la organización ambientalista Greenpeace y los grupos pacifistas.

Enfrente se encuentra una amplia alianza del resto de partidos importantes, desde el centro hasta la derecha del espectro político, las organizaciones empresariales y varios grupos de milicias militares. El Gobierno y el Parlamento también están a favor de la adquisición del material militar.

¿Cuál es la polémica sobre la fuerza aérea?

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La fuerza aérea suiza se creó en 1914 y desde entonces el coste de la adquisición de nuevos aparatos ha sido con frecuencia objeto de polémicas.

Hasta ahora, el electorado ha dicho la última palabra en dos ocasiones. En 1993 se avaló la compra de la flota actual de F/A-18, rechazando una iniciativa de la izquierda.

Sin embargo, los votantes asestaron un duro golpe al Gobierno en 2014 al rechazar la compra de 22 aviones de combate Gripen de la empresa sueca Saab, por 3 100 millones de francos suizos.

Las cuestiones relacionadas con las fuerzas armadas suizas y las exportaciones de material bélico han sido con frecuencia objeto de votación durante los últimos 30 años.

La mayoría de las propuestas impulsadas por grupos pacifistas y los partidos de la izquierda no han logrado el apoyo de los votantes.

Sin embargo, en 1989 la iniciativa a favor de la abolición de las fuerzas armadas suizas pasó a la historia, ya que más del 35% de los votantes apoyó la propuesta pacifista. El resultado fue considerado como un gran revés para la clase política y contribuyó a acelerar las reformas militares tras el final de la Guerra Fría entre Occidente y el bloque comunista oriental.

En los próximos años el electorado suizo deberá pronunciarse sobre dos nuevas iniciativas que pretenden, respectivamente, prohibir las exportaciones suizas de armas y vetar la financiación a los fabricantes de armas en todo el mundo.

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