Exteriores, Gobernación y Economía, el núcleo duro del nuevo Gobierno de Magyar en Hungría
Budapest, 9 may (EFE).- El nuevo primer ministro húngaro, Péter Magyar, ha formado un Gabinete de expertos, cuya prioridad será desmontar el legado del ultranacionalista Viktor Orbán, combatir la corrupción y recuperar miles de millones en fondos europeos para reconstruir un Estado más funcional y cercano a la ciudadanía.
El nuevo Gabinete, compuesto por 16 ministros que tomarán posesión la semana próxima, incorporará nuevas carteras de Educación y Sanidad, que hasta ahora no existían.
Además, contará con cuatro mujeres, una representación modesta, aunque supera la ausencia total ministras en el último Ejecutivo de Orbán y es mayor que el de cualquiera de sus Gabinetes anteriores.
Según Magyar, las principales prioridades serán desbloquear unos 17.000 millones de euros en fondos europeos, combatir la corrupción, sanear la economía y reforzar las relaciones euroatlánticas.
Los primeros pasos del Parlamento y del Ejecutivo será integrar al país en la Fiscalía Europea y recuperar los fondos públicos «robados» por oligarcas cercanos a Orbán, de los cuales, según la ONG Transparencia Internacional, podrían rescatarse varios miles de millones de euros.
Para cumplir con los objetivos prometidos, serán fundamentales tres ministerios controlados por personas cercanas a Magyar: Exteriores, Gobernación y Economía.
Anita Orbán, ministra de Exteriores
La economista y diplomática de 51 años Anita Orbán, sin relación con el ex primer ministro, apunta a ser una de las personas con más peso en el Ejecutivo como ministra de Exteriores y vice primera ministra.
La cara visible del Ejecutivo en el exterior cuenta con experiencia tanto en la Administración pública como en el sector privado: entre 2010 y 2015 trabajó en el Ministerio de Exteriores y, posteriormente, en Londres, fue responsable de relaciones gubernamentales de la teleco Vodafone Global.
La nueva responsable de la diplomacia húngara ha reiterado que el Gobierno «restaurará la confianza» mutua con sus socios, «reforzando su posición dentro de la UE y la OTAN».
En cuanto a las relaciones bilaterales con Rusia, Orbán criticó la dependencia de Moscú del Gobierno anterior y prometió que de ahora en adelante habrá «un vínculo entre dos países soberanos», libres de «pactos secretos».
Bálint Ruff, ministro de Gobernación
El jurista y experto en comunicación Bálint Ruff, clave en el nuevo Gobierno, asumirá la coordinación del cambio de régimen y liderará la recuperación de miles de millones presuntamente desviados por el entorno de Orbán.
Ruff, de 45 años, será el nuevo ministro de Gobernación, una cartera que se encarga, entre otras cosas, de la coordinación del trabajo del Ejecutivo, de la Administración pública y la comunicación con las autoridades locales.
El nuevo ministro trabajó como abogado y desde 2006 colaboró con varios partidos progresistas como experto en comunicaciones, así como con varios medios digitales críticos con Orbán.
La prensa húngara lo considera un miembro destacado del nuevo Ejecutivo, ya que como ministro de Gobernación coordinará el cambio de régimen y desmantelará las instituciones surgidas bajo los 16 años de mayorías absolutas de Orbán.
Más allá de la coordinación de las áreas del Gobierno, Ruff dirigirá la publicación de las actas de los servicios secretos de la era comunista, un asunto pendiente desde la caída del Telón de Acero.
Además ha sido designado para instalar lo antes posible la Oficina de Recuperación y de Defensa del Patrimonio Nacional.
Esta oficina será la que deberá recuperar el patrimonio «robado» por el régimen y oligarcas de Orbán, una de las promesas más importantes de Magyar.
«Mi tarea será que la justicia llegue hasta esta banda que ha robado del país al menos 55.000 millones de euros», explicó Ruff.
István Kapitány, ministro de Economía y Energía
Kapitány, de 64 años, es un economista que trabajó en numerosos países y que entre 2014 y 2024 fue el vicepresidente ejecutivo global de la petrolera Shell.
Su nombramiento es valorado por la prensa local como una señal de apertura hacia el capital occidental y hacia un funcionamiento transparente de los mercados.
La principal tarea de Kapitány será recuperar la competitividad del país y calmar a los mercados internacionales, en un momento en el que Hungría afronta profundos retos económicos.
«No puedo prometer que en 100 días corregiremos todos los errores, pero sí que en los primeros tres meses pondremos el barco en una buena dirección, algo que todos sentirán», aseguró recientemente Kapitány.
El nuevo ministro promete, entre otras medidas, la transparencia en la toma de decisiones, el fin de la «importación» de trabajadores extranjeros -en referencia a un sistema de cupos de trabajadores indios, filipinos y vietnamitas, sobre todo- y la revisión del sistema de ayudas estatales a las inversiones de multinacionales.
Su ministerio también tendrá tareas en la lucha contra la corrupción creando un sistema que asegure el uso efectivo de los fondos públicos.
Kapitány explicó en una reciente entrevista que el Gobierno creará «nuevos instrumentos de fomento económico» para apoyar el trabajo de las pymes, al tiempo que reducirá la burocracia. EFE
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