Fiscalía israelí dice al Supremo que Netanyahu debería cesar al ministro radical Ben Gvir
Jerusalén, 1 ene (EFE).- La Fiscalía General israelí solicitó este jueves al Tribunal Supremo que pida explicaciones al primer ministro, Benjamín Netayahu, por no haber cesado al titular de Seguridad Nacional, el nacionalista y supremacista de extrema derecha Itamar Ben Gvir, y le reprochó su «silencio» ante las extralimitaciones de este en sus funciones y su injerencia política en la Policía israelí.
En un extenso informe de 69 páginas, la Fiscalía, capitaneada por Gali Baharav-Miara, tacha el comportamiento de Ben Gvir, líder del partido Poder Judío, una de las dos formaciones ultranacionalistas que forma parte del Ejecutivo de Netanyahu.
En su escrito, la fiscalía asegura que Ben Gvir está «abusando de su cargo para influir indebidamente en las actividades de la Policía de Israel en las áreas más sensibles de la aplicación de la ley y en las investigaciones, y está violando principios democráticos básicos».
Condenado por incitar al racismo
Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional desde 2022, es conocido por ser colono y supremacista judío y fue condenado en 2007 por incitación al racismo y por apoyo a una organización terrorista tras incitar a la expulsión de los árabes.
De hecho, en su escrito la Fiscalía recuerda que el Supremo ya revisó la adecuación de su nombramiento a la ley, y en su momento consideró que su pasado delictivo no era óbice para ejercer como ministro, pero añade que ahora ha quedado en evidencia que Ben Gvir se ha extralimitado en sus funciones.
«Transcurridos aproximadamente tres años desde que el ministro Ben Gvir inició su mandato (excluyendo un breve período de aproximadamente dos meses durante el cual renunció al cargo y lo retomó), las numerosas manifestaciones de interferencia indebida por su parte en el trabajo de la Policía (…) presentan un panorama claro y grave de reiteradas violaciones del principio de independencia policial», afirma la Fiscalía.
Y añade que «Ben Gvir está trabajando sistemáticamente para socavar la independencia de la Policía en una variedad de formas y medios, mientras abusa del gran poder a su disposición e influye indebidamente, directa e indirectamente».
El escrito cita su influencia en el uso de la fuerza y las decisiones operativas en eventos concretos, incluyendo asuntos particularmente sensibles como protestas contra el Gobierno.
Critica la «inacción» de Netanyahu
También le acusa de comportarse «sobre el terreno como si fuera una especie de ‘superintendente'».
Respecto a Netanyahu, indica que el primer ministro tiene la responsabilidad de garantizar el funcionamiento legal e independiente de la Policía como «organismo estatal y apolítico», así como de «prevenir la interferencia indebida en su trabajo»».
«En la práctica, el prolongado silencio del Gobierno y del primer ministro, así como la inacción ante la conducta del ministro, equivalen a dar rienda suelta a la conducta y legitimar la continua violación de los fundamentos del sistema», añade.
El resultado, añade, «es la interferencia o influencia de un escalón político en la conducta operativa de un cuerpo de seguridad, que opera en áreas extremadamente sensibles y ejerce una serie de poderes que restringen los derechos fundamentales de los ciudadanos».
Por ello invita a reexaminar «toda la infraestructura fáctica, antes y después del nombramiento, incluyendo la importancia de su pasado delictivo, la naturaleza onerosa del ministro y sus declaraciones racistas».
Ante la pasividad de Netanyahu, la Fiscalía solicita al Supremo que explique por qué «tras no haber actuado hasta ahora, no actuaría de inmediato para detener el daño a la independencia de la policía y su naturaleza estatal y política, y destituye al ministro». EFE
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