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La crisis libia sigue haciendo olas

En el centro de la controversia, el ministro de Finanzas, Hans-Rudolph Merz, y la titular de Exteriores, Micheline Calmy-Rey. Keystone

Diez días después de que el segundo de los dos empresarios suizos retenidos en Libia volviera a casa, persiste una disputa política en el frente interno.

Este contenido fue publicado el 25 junio 2010 - 08:39

Ha surgido toda una serie de alegatos, rumores y declaraciones sobre la forma en que el Gobierno manejó la crisis con Libia, pero aún es difícil identificar eventuales errores de los ministros.

Todo comenzó un poco después de que Max G öldi aterrizara en Suiza acompañado por la ministra de Exteriores, Micheline Calmy-Rey, luego de permanecer encarcelado cuatro meses en Trípoli.

Según fuentes de la administración federal, el Gobierno o miembros del gabinete en forma individual, habían planificado o habían considerado una misión secreta a realizar por fuerzas especiales del ejército, para repatriar a los rehenes suizos en Trípoli. Aún más, esas fuentes añadieron que no todos los miembros de gabinete habían sido informados a tiempo sobre la amplitud de los planes.

En su reunión regular el miércoles, el Gobierno decidió presentar una denuncia legal contra desconocido por infiltrar información sobre la presunta operación de rescate nunca realizada.

Sin embargo, el portavoz del gabinete declinó contestar preguntas adicionales a los medios de comunicación arguyendo que se trataba de información confidencial.

Acusaciones, revelaciones

A principios de este mes, revelaciones en los medios de comunicación, acusaciones de partidos políticos, declaraciones atribuidas a ministros y una polémica declaración de la presidenta Doris Leuthard, echaron más leña al fuego.

Un comité de control parlamentario ha invitado a ministros a explicarse y partidos políticos, en particular la derechista Unión Demócrata del Centro (UDC), han atacado a la titular de Exteriores, integrante del Partido Socialista.

Hubo pronunciamientos para pedir que Libia dé cuentas a las Naciones Unidas o a la Corte Europea de Derechos Humanos.

Lo que ha quedado claro hasta ahora es la obvia dificultad del Gobierno para expresarse con una sola voz y posiblemente, una debilidad del sistema colegial en el gabinete, así como la animosidad personal entre los siete miembros del Gobierno.

“El punto crítico es cómo puede funcionar un gobierno si temas tan relevantes no son sometidos a discusión”, dice Georg Lutz de la Fundación Suiza para la Investigación en Ciencias Sociales de la Universidad de Lausana.

Confianza y responsabilidad compartida

Señala que las acusaciones contra los ministros en forma individual demuestran en última instancia que el sistema, basado en la confianza y la responsabilidad compartida, está seriamente dañado.

Conviene en que algunas de las escaramuzas verbales entre los partidos podrían obedecer al interés de los partidos en ocupar eventuales puestos vacantes en el gabinete.

En cuanto a la posibilidad de que toda esta agitación responda simplemente a una manera de crear actualidad en momentos en que las informaciones comienzan a bajar ante la proximidad de las vacaciones estivales, el experto rehúsa pronunciarse. Para él, esos ataques de los partidos son más que nada “tristes y fatigantes”.

Información

En un tono similar, Andreas Ladner, científico político de la Escuela Superior de Administración Pública de Lausana, señala que las controversias podrían continuar por varias semanas y anunciar el principio de la campaña para las elecciones generales a efectuarse dentro de 16 meses.

“Lo más importante”, advierte Ladner, “es que esto traduce posibles problemas dentro del Gobierno y las limitaciones del sistema político”.

Reconoce que los medios de comunicación juegan un determinado papel en los hechos posteriores a la crisis de Libia y comenta que el enfoque en individuos y sus defectos dan buenos titulares.

Sin embargo, Ladner rechaza culpar a los periodistas de la disonancia evidente en la escena política.

Aduce que, sin advertirlo, el gabinete mismo ha dejado demasiadas preguntas sin contestar, invitando a los medios de comunicación a hurgar en la búsqueda de una buena historia.

Ante sugerencias similares, el portavoz del gabinete eludió este jueves cualquier comentario.

Urs Geiser, swissinfo.ch
(Traducción, Marcela Aguila Rubín)

Liderazgo colegial

El gabinete suizo toma decisiones, como cuerpo colectivo, con base en el principio de colegialidad.

Cada uno de los siete miembros, incluyendo al presidente, tiene un voto y comparte la responsabilidad de una decisión de gabinete.

Los ministros son designados por el Parlamento por un período de cuatro años.

Las próximas elecciones están previstas para diciembre de 2011, después de las elecciones parlamentarias.

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La crisis libia

Comenzó después de que un hijo del líder libio Muammar Gaddafi fuera detenido temporalmente en Ginebra en agosto de 2008 acusado de maltrato al personal doméstico.

Poco después, dos empresarios suizos fueron detenidos en Trípoli como parte de una serie de medidas políticas y económicas de revancha.

A pesar de una visita en 2009, del entonces presidente suizo Hans-Rudolf Merz a Trípoli no se permitió la salida de los dos rehenes de Libia.

En febrero de 2010 uno de los rehenes obtuvo un visado de salida, mientras que el otro tuvo que cumplir una condena de cárcel por violaciones de visado.

El segundo rehén suizo volvió a casa este mes de junio acompañado por la ministra de Exteriores, Micheline Calmy-Rey y luego de los esfuerzos de mediación desarrollados por la Unión Europea.

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