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La Cumbre Social de Ginebra no colmó todas las expectativas

La Cumbre Social de Ginebra concluyó sin grandes avances. Las ONG lamentan la "falta de voluntad política" de muchos de los asistentes. Keystone

Al concluir la Asamblea extraordinaria de Naciones Unidas llamada "Copenhague 5", el balance hecho por el ministro suizo de economía es modesto. Las ONG criticaron el poco avance en la lucha contra la pobreza.

Este contenido fue publicado el 01 julio 2000 - 17:47

El ministro suizo de Economía, Pascal Couchepin, declaró que las discusiones desarrolladas en Ginebra durante esta semana y, dado el tenor de los tres documentos finales, adoptados este sábado (01.07) en el Palacio de las Naciones, los trabajos dieron una señal en favor de una voluntad política de concretizar los compromisos asumidos en Copenhague, en 1995.

Suiza abogó en esta Cumbre Extraordinaria por dar un "rostro humano" a la mundialización y solicitó enterrar de una vez por todas los errores del pasado como el proteccionismo, el mercantilismo y el nacionalismo.

Las más de 6.800 personas que participaron durante los seis días de deliberaciones, entre las que destacó la presencia de 27 Jefes de Estado y de Gobierno, no lograron que la comunidad internacional asuma compromisos de mayor alcance que los 10 principios adoptados hace cinco años en la Cumbre Mundial de Copenhague para combatir la pobreza con mayor eficacia.

Lucha general

Al clausurar la Cumbre de Ginebra, la Asamblea Extraordinaria de la ONU emitió tres documentos finales, en los que se encuentran una Declaración Política, cuyos términos reiteran que la persona humana debe estar en el centro del desarrollo social.

Otro documento contiene las nuevas iniciativas para impulsar el progreso de los pueblos, documento en el que los Estados miembros de la ONU reconocen que la mundialización ha generado mayores oportunidades de desarrollo económico para muchos países, pero ha provocado a su vez daños y costos sociales muy elevados.

El tercer documento enumera 125 compromisos, grandes y pequeños, en los que el objetivo fundamental es lograr la eliminación de la pobreza, a largo plazo. En los tres textos, la ONU reafirma los principales compromisos asumidos en Copenhague, por ejemplo, destinar 0,7 por ciento del PIB de cada país a la ayuda pública al desarrollo. No obstante, esta cifra llega en la actualidad apenas a poco más del 0,2 por ciento.

Sobre la reducción de la deuda de los países pobres, la Cumbre de Ginebra se conformó con asumir las decisiones tomadas el año pasado por el FMI y el Banco Mundial. Tampoco se habló de pedir la apertura de los mercados de los países ricos a los productos del Sur.

Otras propuestas fueron igualmente rechazadas durante los debates de seis días. Canadá propuso la introducción de la Tasa Tobin a transacciones financieras especulativas. Según las indicaciones proporcionadas por sus impulsores, alrededor de 1.500 billones de dólares son intercambiados cada día en el mundo en este tipo de operaciones. La Tasa Tobin podría aportar 100 billones de dólares por año para combatir la pobreza.

Rechazada por las principales potencias del planeta, esta propuesta fue excluída de las resoluciones finales.

La Asamblea Extraordinaria de Ginebra tampoco pudo ponerse de acuerdo sobre una tercera Cumbre Social. Muchas ONG propusieron una nueva cita para el 2005 pero no se les hizo caso.

Decepción

En consecuencia, para muchas de las organizaciones no gubernamentales (ONG) los resultados son "modestos" y hasta un poco decepcionantes. Jocelyne Dow, de un grupo de ONG femeninas, declaró que la reunión de Ginebra fue una etapa útil para vigilar el respeto de los compromisos asumidos en 1995.

Agregó que las ONG seguirán movilizándose para que estos compromisos sean traducidos en hechos, y consideró que una de las medidas tomadas en Ginebrala de reducir la pobreza en un 50 por ciento hasta el 2015, "está muy lejos de la realidad".

Roberto Bissio, del Secretariado de Social Watch deploró que el documento final no contenga ningún compromiso inmediato en materia de movilización de recursos financieros suplementarios. En dicho texto, los Estados son invitados a reducir la deuda de los países más pobres, pero sin precisar más. "La posibilidad de decretar, en ciertas circunstancias, una moratoria sobre la deuda, es afirmada por primera vez, lo cual es positivo. Pero no se trata de una obligación, sino de una sugerencia", señaló Bissio.

David Pfrimmer lamentó que la propuesta canadiense de imponer la Tasa Tobin "no haya encontrado el respaldo suficiente de los gobiernos" y anunció una mayor presión internacional de parte de las ONG interesadas en la adopción de esta medida.

Enrique Dietiker.











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