Las minas amenazan la reconstrucción de Irak

Desminar es un trabajo de expertos que toma tiempo. Keystone

Varios años tomará el desactivar millones de minas y municiones que no explotaron en Irak, según organizaciones humanitarias.

Este contenido fue publicado el 14 abril 2003 - 09:01

Según el Centro Internacional de Desminado Humanitario de Ginebra, ese hecho puede retrasar reconstrucción del país.

"A menudo es necesario anular las minas antes de dirigir la ayuda humanitaria y, a largo plazo, reconstruir y desarrollar un país", señala Ian Mansfield, director de operaciones en el Centro Internacional, institución sostenida por la Confederación Helvética.

"Basándonos en la situación previa al conflicto actual, podemos decir ciertamente que harán falta muchos años para desminar el territorio iraquí", precisa.

Proceso muy lento

Desactivar las minas es mucho más difícil si los técnicos carecen de informaciones, porque no saben dónde ni como fueron usadas las municiones diversas.

El desminado es un trabajo muy minucioso. "Es muy duro si no se sabe lo que pasó ni quién hizo qué", explica Ian Mansfield.

"El desminado es a la vez un trabajo muy lento, sobre todo si los artefactos fueron enterrados en la periferia de las ciudades, en las carreteras y cerca de los centros de agua", añade.

"A juicio de Mansfield, "uno debe controlar el terreno, literalmente, centímetro a centímetro. Para hacerlo se emplea detectores de metales, perros y hasta máquinas".

Millones de minas antipersona

Es imposible predecir cuántas minas antipersona fueron colocadas en Irak. No obstante, la ONG Human Rights Watch calcula que son millones.

El minado del país comenzó antes de la guerra. Su dispersión ya tuvo lugar en el conflicto bélico Irak-Irán de los años 80 y en la primera guerra del Golfo, en 1991.

"Fui a la frontera en territorio iraní y pude ver miles de zanjas con alambres de púas y minas que surgían del suelo. Imagino que será algo parecido en la parte iraquí", ilustra Mansfield.

"En 1991, las minas fueron colocadas en la zona kurda, en el norte de Irak. El problema de minado ya existía entonces, y estoy persuadido de que el conflicto actual no va a mejorar las cosas", concluye.

Bombas de fragmentación

Según Human Rights Watch, las minas no son las únicas armas que dan problemas a los expertos asignados a la desactivación de esos artefactos en Irak.

La citada ONG acusó recientemente a Estados Unidos de utilizar bombas de fragmentación, armas con la nefasta tendencia a un alto índice de fallas.

"Las bombas de fragmentación están dispersas en gran cantidad, explica Ian Mansfield. Cada recipiente puede esconder 600 o 700. Quedan incluso a ras del suelo y son difíciles de ver, debido a su tamaño pequeño".

"Estados Unidos no debería utilizar este tipo de armas, sostiene indignado Steve Goose, responsable del departamento de armas de Human Rights Watch. Los civiles iraquíes pagarán el precio con sus vidas y la pérdida de sus miembros durante años".

De parte del ejército estadounidense, reina el silencio. Las autoridades militares no han dicho si emplearon también esa clase de armas en la campaña contra Saddam Hussein.

En Suiza también hay polémica



La polémica sobre las bombas de fragmentación ocupa también a la opinión pública en Suiza. En efecto, la fábrica de armas RUAG - una empresa en manos de la Confederación, - sigue fabricando armas de fragmentación para los blindados del ejército suizo, pero han sido prohibidas en la fuerza aérea.

"La producción ha sido suspendida para razones humanitarias, y ha sido destruido el stock de armas de fragmentación destinado a la aviación", declaró recientemente el portavoz del ministerio suizo de Defensa, Oswald Sigg, al diario de Zúrich, Tages-Anzeiger.

swissinfo trató, infructuosamente, de contactar el servicio de prensa de la empresa RUAG.

swissinfo, Anna Nelson, Ginebra
(Traduccion: Juan Espinoza)

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