Más de 1000 suicidios asistidos por año en Suiza

En Suiza, el suicidio asistido es legal en Suiza desde la década de 1940. Los pacientes deben proceder por propia mano, normalmente con una dosis letal de barbitúricos. Keystone / Alessandro Della Bella

En Suiza, un número cada vez mayor de personas se inscribe en organizaciones de suicidio asistido. Algunas entidades aceptan también a residentes en el extranjero. Sin embargo, para recibir sus servicios exigen el cumplimiento de estrictas condiciones.

Este contenido fue publicado el 14 agosto 2020 - 09:00

Según la Oficina Federal de Estadística (OFS), el número de muertes por suicidio asistido aumenta y se situó en más de 1 000 a finales de 2017. La mayoría de quienes recurren a esa medida tienen más de 65 años, pero también se incrementa el número de jóvenes. Esta cifra no incluye a los expatriados, por lo que es probable que el número real sea mayor.

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Según las tres organizaciones más importantes del rubro, el número total de suicidios asistidos ascendió a 1 470 en 2019.

El cáncer, principal razón

Según Exit, la organización más grande del país en el tema, el mayor número de personas que en 2019 recurrieron al suicidio asistido tenían cáncer (36%), seguidas por pacientes polimórbidos (26%), con dolores (7%), esclerosis lateral amiotrófica (ELA/3%), demencia (2%) y enfermedades mentales (2%).

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¿Quién es elegible?

En Suiza, la ley prohíbe la “eutanasia activa”, en la que un tercero, incluido un médico, administra directamente una droga a un paciente para provocarle la muerte. Lo que se admite es el “suicidio asistido”, en el que un paciente termina con sus días por propia mano, en la mayoría de los casos mediante el consumo de una droga letal prescrita por un médico.

Las condiciones difieren ligeramente según la organización. Sin embargo, son aproximadamente las siguientes.

El paciente sufre de

- una enfermedad incurable

-dolores insoportable o alguna discapacidad

-El paciente tiene una sólida capacidad de juicio

También se toma en cuenta el hecho de que no hay otra forma de aliviar el dolor.

La decisión de recurrir a la asistencia al suicidio no obedece a un deseo repentino ni está influenciada por otra persona.

Las personas con enfermedades mentales y demencia también pueden recibir el servicio si se demuestra que tienen un buen juicio, pero es muy raro.

Para recibir este tipo de apoyo, primero hay que inscribirse como miembro de la organización (40-80 francos por año). Esta última examina la carta de solicitud y el informe médico que la acompaña antes de dar su aprobación. Ese proceso tarda normalmente varios meses.  

Los pacientes consumen una dosis letal de ácido barbitúrico prescrita por un médico, abriendo una válvula o ingiriéndola por Los residentes en el extranjero que desean recibir el servicio son entrevistados por especialistas durante unos días después de su llegada a Suiza, y si el médico otorga la autorización, pueden realizar la operación en un inmueble propiedad de la organización. mano. Muchos residentes suizos eligen su hogar para poner fin a su vida.

Medicina utilizada para el suicidio asistido. Keystone / Alessandro Della Bella

Exit, la organización más antigua de Suiza (establecida en 1982) alcanzó un récord de 128 212 miembros (en sus secciones de habla alemana e italiana) a finales de 2019. La A.D.M.D. de Exit (de expresión francesa de Exit) tenía 29 875 personas, también la cifra más alta desde 2010. Por el momento, solamente los suizos o los residentes en el país pueden unirse a Exit.

Dignitas es la más grande entidad que acepta expatriados. A finales de 2019, contaba con 9 822 miembros, de los cuales cerca del 90% eran residentes en el extranjero, principalmente en Alemania.

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Con sede en Basilea, las organizaciones Life Circle y Pegasos también aceptan a personas residentes fuera de Suiza.

El derecho penal, base jurídica

No existe en Suiza una ley independiente sobre la “eutanasia”, y el artículo 115 del Código Penal federal establece que quien induzca al suicidio o asista en él a una persona por motivos egoístas será castigado con una pena de prisión de hasta 5 años o una multa. Según los expertos, el artículo se promulgó en 1942 por una razón diferente de la eutanasia, pero luego se convirtió en la base jurídica de los grupos de ayuda al suicidio.

¿Arrestos en Suiza?

En Suiza, varias personas han sido detenidas y procesadas por asistencia al suicidio. En julio de 2019, la doctora Erika Preisig, presidenta del grupo Life Circle, fue sometida a un juicio por la muerte de un paciente con una enfermedad mental. El tribunal penal del cantón de Basilea Ciudad la declaró inocente de asesinato, pero determinó que había violado el manejo del pentobarbital sódico, el medicamento utilizado para la muerte asistida en Suiza. Le aplicó una sentencia de 15 meses de prisión suspendida y una multa de 20 000 francos.

Dra. Erica Preisig, presidenta de Life Circle. Keystone / Thorsten Wagner

En el otoño del mismo año, Pierre Beck, vicepresidente de Exit A.D.M.D., fue sentenciado a multas suspendidas por ayudar a una mujer sana (86) que pidió suicidarse con su marido, gravemente enfermo. Ambos casos siguen pendientes.

¿Con o sin fines de lucro?

Todos los grupos suizos de ayuda al suicidio son sin ánimo de lucro, con recursos financieros cubiertos por las cuotas de los miembros y las donaciones. Sin embargo, debido al reciente aumento de miembros, los activos del grupo se han incrementado y algunos están preocupados por la transparencia en su uso.

Según el diario suizo en lengua alemana NZZ, el total de los activos de Exit ascendió a 29 millones de francos en 2019, frente a 9 millones 400 000 en 2013.

Hay un caso que terminó en el tribunal. El fundador de Dignitas, Ludwig Minnelli, fue acusado en 2018 de cobrar honorarios injustamente altos a varias personas que querían suicidarse. Sin embargo, el tribunal concluyó que el fiscal no había sido capaz de probar que había motivaciones egoístas en el caso.

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