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Medioambiente bueno...pero no excelente

Se hacen esfuerzos para proteger el planeta, pero aún son insuficientes swissinfo.ch

La comunicación móvil y la masificación de nuevas tecnologías anticipan problemas, a pesar de los avances en la protección del medioambiente.

Este contenido fue publicado el 24 junio 2002 - 15:53

Una detallada radiografía de la situación medioambiental del país fue presentada este lunes en Berna, a través de un informe oficial que subraya progresos, señala malestares y anticipa nuevos desafíos.

Las constataciones y recomendaciones del estudio cuadrienal están contenidas en dos con un total de 600 páginas elaboradas por encargo de la Oficina Federal del Medio Ambiente, los Bosques y Paisaje, OFEMPA, y de la Oficina Federal de la Estadística.

«Ambas instituciones han colaborado siempre entre sí, pero en esta ocasión se decidió presentar dos informes en lugar del documento único de antes », explica a swissinfo Andreas Stuber, portavoz de la OFEMPA.

La intención, señala, era separar claramente las dos esferas: las estadísticas, que se ubican más en el plano de lo técnico, de lo contable, y las valoraciones políticas sobre el estado de la situación medioambiental.

«En lo que hace a nuestra Oficina, es sin duda el documento más importante del año, porque presenta una radiografía global de la temática en cuestión» precisa Stuber.

Avances, pero...

Los esfuerzos realizados a partir de los años 90 por los sectores de la economía para reducir el elemento contaminante en la producción han dado resultados positivos, indica el informe.

El desgaste atmosférico ha disminuido; las aguas del país en general son, en general, más limpias y la producción biológica (orgánica) han crecido hasta representar un 8 % del total de la superficie útil cultivada.

Sin embargo, las consecuencias de un tráfico cada día mayor; la extensión constante de las superficies edificadas, así como la multiplicación de los campos magnéticos -en estrecha relación con la comunicación móvil- indican tendencias preocupantes.

Cada segundo se emplean en Suiza 0,86 centímetros (casi un metro) de terreno para fines de construcción. Ello significa la destrucción diaria de naturaleza equivalente a diez terrenos de fútbol.

Los valores límites de la ordenanza sobre la protección del aire son sistemáticamente superados por el ozono en la tropósfera, las basuras respiradas y el dióxido de azote.

Las temperaturas del planeta aumentaron una media de 0,5 grados en los últimos cien años, en Suiza el incremento llegó a 1 grado, tendencia que amplía los riesgos de cataclismos naturales.

La herencia del pasado

Esta radiografía preocupante no subestima el impacto de los "errores del pasado". Cerca de 50 mil parajes y numerosos cursos de agua y suelos están contaminados debido a los modos de producción y de eliminación de desechos practicados antes sin consideraciones ecológicas.

La dimensión del problema no es mínima. En 400 casos, la amenaza causada por el hombre a la naturaleza es tal que harán falta los próximo 20 a 25 años y unos 5.000 millones de francos para purificar lo contaminado.

Hacia el futuro

Esta realidad contradictoria de progresos y retrocesos exige, según las autoridades nacionales en la materia, prioridades precisas.

En esa dirección Philippe Roch, director de la Oficina de Medio Ambiente, anticipó cinco de las tareas, áreas o iniciativas previstas para los próximos años.

El análisis de la temática del genio genético, que de lugar a la adopción de una ley sobre seguridad biológica; avance en la protección de la naturaleza y el paisaje, con la creación de nuevos parques nacionales y naturales; y reforma de la política de bosques, conforme a las circunstancias y exigencias actuales, figuran entre ellas.

Entre las propuestas de futuro se incluye la integración de los costos medioambientales en el transporte y la energía y el aumento de la cooperación internacional en áreas sensibles como la biodiversidad, el clima, los productos químicos, el agua y los bosques.

La cooperación internacional es imprescindible de cara a Cumbre de la Tierra de Johannesburgo, que se llevará a cabo entre el 26 de agosto y el 4 de septiembre en la ciudad sudafricana.

Será diez años después de la Cumbre de Río (Brasil, 1992) y emplazará a todas las naciones del mundo a trazar un balance de los logros y los fracasos, así como a reflexionar sobre la imperativa necesidad de impulsar el desarrollo durable y el futuro medioambiental del planeta.

Sergio Ferrari

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