Mujeres refugiadas disfrutan de nueva oportunidad en España gracias a becas universitarias
Victoria Calvo
Madrid, 9 may (EFE).- La colombiana Karen y la afgana Somaya son ejemplo de historias de superación, de huir de sus países y ser capaces de comenzar un nuevo capítulo de sus vidas, en este caso en España gracias a un programa de becas de posgrado de la Universidad Carlos III de Madrid.
La iniciativa de esta universidad pública española comenzó en 2024 y en este 2026 sacó su tercera edición, que convoca ayudas a mujeres refugiadas que ya cuenten con un grado universitario en sus países de origen, dándoles la oportunidad de realizar un posgrado de forma gratuita para seguir formándose y creciendo.
Karen Velasquez vivía en Colombia con su marido, trabajaba en su especialidad (nefrología pediátrica) tras haber acabado sus estudios e intentaba llevar una vida estable.
Sin embargo, hace dos años tuvo que huir a España. “Mi marido también trabajaba como líder social, y a través de eso tuvo amenazas de muerte. Entonces tuvo que venir aquí, y yo detrás de él”, relata Karen a EFE emocionada.
Por su parte, Somaya Gaffari es una mujer afgana que vio su vida completamente paralizada con el cambio de régimen en su país en 2021. Había estudiado medicina, ahora las mujeres ya no pueden hacerlo.
Trabajaba en el Ministerio de Salud Pública y tuvo que buscar refugio en España. “Para las personas que trabajaban en el gobierno anterior, vivir ahora en Afganistán es muy peligroso”, cuenta a EFE.
Karen, beneficiaria de la primera convocatoria de las ayudas, realizó el máster en Evaluación Sanitaria y Acceso al Mercado, mientras Somaya, en la segunda convocatoria, comenzó el posgrado en Derechos Fundamentales.
«La idea era armar una arquitectura de ayudas lo más sólida y fuerte posible dentro de los escasos recursos que teníamos», explica la Vicerrectora Adjunta de Cooperación de la Universidad Carlos III, Silvina Ribotta.
Ambas becadas confirman la complicada situación que existe para la convalidación de sus títulos universitarios al llegar a España, algo que todavía continúan esperando.
Nuevas oportunidades
Con esta ayuda, pese a no contar con el título homologado, se abre una oportunidad que «día a día mejora mi situación y mi esperanza», dice Somaya.
Fue «como una nueva temporada en mi vida, desde otro punto de vista, desde otra forma, pero confiando en que podía», comenta Karen, a quien su marido animó a hacer el máster.
La beca también ofrece un acompañamiento psicológico y una integración social con actividades deportivas a las que se pueden sumar en el campus universitario.
«Hubo un compartir que fue especial y bonito. Te das cuenta de que no eres la única en esa situación», cuenta Karen, que recuerda cómo Somaya y ella se volvieron grandes amigas compartiendo su miedo a lo desconocido.
«Para mí psicológicamente fue muy importante, porque yo antes del máster estaba deprimida y no sabía por donde empezar», comenta Somaya, que actualmente afirma que ha superado esos problemas gracias a las amigas que hizo durante sus estudios.
Ahora ambas sueñan con un futuro próspero gracias a esta nueva oportunidad. Somaya se visualiza trabajando para defender los derechos de las mujeres afganas, mientras Karen se ve de aquí a cinco años viviendo de su especialidad y formando una familia.
Desde la primera convocatoria del programa, ya han sido 36 las mujeres beneficiarias y con esta última edición para el curso que viene se prevé ofrecer ayuda a otras 20 refugiadas.
Como coordinadora, Ribotta cree que estas becas son «un camino de enriquecimiento mutuo» tanto para las beneficiarias como para la universidad. EFE
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