Nuevo presupuesto UE exigirá priorizar entre partidas como PAC o Cohesión, según auditores
Bruselas, 24 feb (EFE).- El diseño del nuevo presupuesto de la UE para el periodo 2028-2034 obligará a los países a elegir cómo distribuyen los fondos que tengan asignados entre políticas como la PAC, la Cohesión o la seguridad y la defensa, lo que añadirá «complejidad» a su gestión y exigirá «concesiones» entre prioridades, según advierte el Tribunal de Cuentas europeo.
En un nuevo informe en el que analizan la propuesta del próximo Marco Financiero Plurianual (MFP), los auditores de la UE ponen el foco en el nuevo ‘megafondo’ del presupuesto, que contará con una dotación de 865.000 millones (a precios corrientes) a repartir entre todos los Estados miembros.
Este gran fondo es el que tiene mayor dotación del MFP – representa el 44 % de los casi dos billones que recoge la propuesta de la Comisión Europea – aglutina políticas históricas como la PAC o Cohesión, pero también incluye prioridades como la seguridad o la defensa, políticas medioambientales, migración o pesca.
«La integración de distintos fondos combina políticas con objetivos, plazos y lógicas de ejecución diferentes, lo que podría aumentar la complejidad y exigir concesiones entre prioridades», advierte el Tribunal de Cuentas en su informe, en el que también señalan que los países «podrían tener dificultades para atender satisfactoriamente todos los objetivos de la UE mediante sus planes nacionales».
Hasta ahora, los países contaban con un presupuesto específico para cada uno de los dos pilares de la PAC (ayudas directas y desarrollo rural) y también para cada uno de los programas que forman la Política de Cohesión (Fondo Europeo de Desarrollo Regional, Fondo Social Europeo, Fondo de Cohesión y Fondo de Transición Justa).
Pero la propuesta del Ejecutivo comunitario para el siguiente MFP representa un «cambio fundamental» puesto que aglutina todos estos fondos, los une a otras prioridades como migración, pesca, seguridad y defensa o clima.
«El fondo cubre muchas prioridades y la cuestión es cómo encontrar el equilibrio entre ellas. Esto sigue sin estar claro», explicó Annemie Turtelboom, miembro del Tribunal de Cuentas corresponsable del informe, quien añadió que se da a los Estados miembros «discrecionalidad» para abordar un amplio abanico de prioridades.
En este contexto, los auditores remarcan que esta flexibilidad está, sin embargo, condicionada a los límites que incluye la propuesta, como los 296.000 millones para las actuaciones de la PAC, el 14 % a gasto social o el 43 % para acciones relacionadas con el clima o el medio ambiente.
«Con el presupuesto disponible, su capacidad para abordar con éxito todos los objetivos a nivel de la UE y, al mismo tiempo, diseñar intervenciones para las necesidades regionales y nacionales y estrategias a largo plazo, puede ser limitada», explica el informe.
Otro cambio relevante en la propuesta presupuestaria es la introducción de hitos y objetivos que condicionan los pagos, a imagen del plan europeo de recuperación postpandemia. En este punto, el Tribunal de Cuentas Europeo subraya que es «fundamental» que estas condiciones estén «definidas con precisión» para que «quede claro cuándo se han alcanzado efectivamente».
Además, el informe apunta que el borrador del MFP «entraña riesgos en materia de rendición de cuentas» y advierte de que la Comisión Europea «podría no estar en condiciones» de ofrecer «garantías suficientes de que los fondos se han gestionado con arreglo a los principios de buena gestión financiera» a las instituciones comunitarias.
La propuesta, explican sobre este punto, «reduce el papel de la Comisión y otorga mayor peso a los sistemas nacionales de control», en los que los auditores «han detectado reiteradamente insuficiencias en años anteriores».
Por ello, defienden la introducción de «requisitos efectivos de control y auditoría, así como consecuencias financieras explícitas en caso de incumplimiento del Derecho de la UE y del Derecho nacional». EFE
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