Multinacionales suizas

Oro limpio: Cómo Suiza podría fijar nuevos estándares para la cadena de suministro

Suiza es el indiscutible líder mundial de la industria del oro. El país refina la mayor parte de este metal precioso que se produce en el mundo y es su principal exportador. Pero, ¿con qué seriedad asume la responsabilidad de garantizar una minería sostenible y de proteger los derechos humanos? 

Este contenido fue publicado el 26 febrero 2020 - 00:15
Andreas Gefe (ilustración)

"Esta posición de gran potencia global conlleva también una gran responsabilidad, porque extraer oro supone una buena dosis de riesgos y problemas, aunque se hable poco de ello”, afirma Mark Pieth, profesor de Derecho Penal en la Universidad de Basilea. 

Sin embargo, el país alpino no siempre está a la altura. Las refinerías suizas, pese a sus esfuerzos y discreción, se ven a menudo en el punto de mira. A los ambientalistas y activistas de derechos humanos les preocupa la huella medioambiental que genera la extracción del oro, las peligrosas condiciones laborales en las minas y la falta de transparencia en la cadena de suministro. 

El enfoque de swissinfo.ch sobre el oro coincide con los crecientes esfuerzos para regular el sector de las materias primas, tanto a nivel nacional como internacional. Así, la denominada Iniciativa por Empresas Responsables quiere que las multinacionales con sede en Suiza midan el impacto de sus acciones en el extranjero y se responsabilicen de las faltas u omisiones de medidas de debida diligencia. 

No existe un marco legal internacional que rija la industria del oro. Lo más cercano son los estándares de la OCDE (Guía de diligencia debida para la gestión responsable de las cadenas de suministro de minerales procedentes de zonas de conflicto y de alto riesgo). Esta guía ha dado vida a un amplio abanico de iniciativas voluntarias por parte del sector. Las leyes nacionales cubren la exploración y la extracción minera, mientras que las regulaciones financieras afrontan el problema del blanqueo de dinero. 

Una de esas iniciativas es la Better Gold Initiative, un partenariado público-privado entre la Secretaría de Estado de Economía, la Swiss Gold Association – que agrupa a nueve empresas suizas del sector – y la fundación Max Havelaar que ha lanzado un proyecto en Perú.  

Suiza es el principal exportador mundial de oro. Según datos de la Administración Federal de Aduanas correspondientes al año 2018, las piedras y los metales preciosos representan el 25,2% de las importaciones y el 22,4% de las exportaciones, detrás de los productos químicos y farmacéuticos (34,3%). Y el comercio de materias primas representa casi el 5% del PIB suizo.  


Una larga historia, ¿un futuro brillante? 

Según el profesor Mark Pieth, Suiza se benefició de su neutralidad durante la Segunda Guerra Mundial al comprar grandes cantidades de oro a las potencias del Eje y a los aliados. 

Hubo que esperar hasta 1996 que el Banco Nacional Suizo (BNS) admitiera públicamente que se había beneficiado de los negocios con el banco central de la Alemania nazi durante la guerra. Símbolo de ello fueron y son las grandes cantidades de lingotes de oro que el BNS conserva hasta hoy. Estos lingotes incluyen los empastes dentales que los nazis arrancaban a los judíos en los campos de exterminio. 

Nuestra cobertura periodística sobre el comercio del oro abarca estas dolorosas experiencias del pasado, así como los desafíos del presente y las tendencias futuras. En los países de origen observamos de cerca las condiciones de la minería industrial y artesanal. Medimos el éxito de los diferentes esquemas de certificación e intentamos arrojar luz sobre la cadena de suministro. 

A diferencia de muchas otras materias primas con las que comercia Suiza, el oro entra físicamente en el país y aquí es almacenado y procesado. ¿Cuál es la posición del Gobierno suizo? ¿Es un asunto que preocupa a los consumidores y votantes suizos? Los críticos de la industria del oro sostienen que se necesita una regulación más estricta, mientras los grupos de presión del sector aseguran que sus empresas están a la vanguardia de las mejores prácticas. 

Cerca de dos tercios del oro mundial se refinan en Suiza. El país alberga cuatro de las refinerías más grandes del mundo. Tres de ellas tienen sede en el cantón del Tesino y otra, en Neuchâtel.  

Además, Suiza tiene una de las reservas de oro per cápita más altas del mundo.

  Y las arcas del Banco Nacional Suizo (BNS) rebosan de oro. 

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