Países Bajos se inspira en España frente a la violencia contra las mujeres
Imane Rachidi
La Haya, 30 dic (EFE).- Países Bajos creará un Coordinador Nacional contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica, un giro político tras años de críticas por la falta de coherencia en la respuesta institucional y un paso que se ha dado por la fuerte presión social y tras un duro informe del Consejo de Europa por la falta de protección efectiva a las mujeres.
El Gobierno neerlandés reconoce que la política actual está fragmentada y que hace falta una dirección nacional clara para prevenir el feminicidio y la violencia doméstica, por lo que la figura del coordinador deberá elaborar un plan de acción general, mejorar la cooperación entre ministerios, municipios y organismos ejecutores, y servir de punto de enlace para que las señales de riesgo no se pierdan en el sistema.
En su comunicado, el Gobierno también anuncia que implantará a medio plazo un número telefónico único, el 116, como canal accesible de escucha, orientación y derivación para mujeres víctimas de violencia.
Las cifras explican la urgencia: en Países Bajos, alrededor de 1,3 millones de personas mayores de 16 años sufren violencia doméstica cada año; y cada ocho días una mujer es asesinada, a menudo por su pareja o expareja, un dato que se mantiene estable desde hace más de una década, pese a una mayor atención pública.
Mirada a España
Para diseñar el nuevo enfoque, una delegación de funcionarios neerlandeses viajó recientemente a España, donde la violencia contra las mujeres se aborda de forma estructural desde hace más de veinte años y se trata como un problema social y no como una suma de casos aislados, destacó la televisión pública NOS.
“En España existe sobre todo la conciencia de que el feminicidio no es un fenómeno natural, sino algo que debe combatirse desde la sociedad. Esa idea ha calado en todos los niveles del país”, dijo el secretario de Estado para Justicia y Seguridad, Arno Rutte.
El modelo español combina derecho penal, la concienciación social y la prevención; cuenta con tribunales especializados, medidas de protección como las tobilleras electrónicas y un sistema nacional de evaluación del riesgo.
Desde 2003, cuando comenzó el registro de datos de violencia de género, el número de asesinatos de mujeres a manos de parejas o exparejas en España se redujo un 29%, según estadísticas de seguimiento publicadas en 2023.
Para los responsables neerlandeses, la diferencia clave es la integración: una cooperación más profunda entre policía, justicia, servicios sociales y educación. España creó además un Ministerio de Igualdad y avanzó en reformas como la retirada automática de la custodia compartida en casos de violencia de género, un punto que en Países Bajos es objeto de debate por la prioridad que se da al contacto con ambos progenitores.
El toque de atención europeo
El anuncio del coordinador llega tras un informe de octubre de expertos independientes para el Consejo de Europa que concluye que Países Bajos no cumple con los compromisos internacionales para proteger a las mujeres frente a la violencia, y denuncia la falta de refugios, una respuesta policial deficiente en casos como las agresiones sexuales o violación, y una financiación inestable de la atención a víctimas.
También critica que la violencia doméstica se siga tratando a menudo como un conflicto entre iguales, lo que pone en riesgo a mujeres y menores.
El informe subraya graves carencias de datos: se registra a la víctima, pero no siempre al agresor; no se analizan de forma sistemática muertes sospechosas de mujeres cuando hay indicios de violencia previa, y desde 2020, los avances son limitados.
Se reconocen pasos recientes, como los planes contra el feminicidio y los cambios en la ley de delitos sexuales, pero los consideran insuficientes sin una coordinación real.
El caso Lisa, un punto de inflexión
La presión social se intensificó tras el asesinato de Lisa, de 17 años, este verano. La joven fue atacada cuando regresaba en bicicleta de noche desde Ámsterdam a Abcoude, un pueblo cercano, y, aunque llamó a la Policía, la ayuda llegó tarde: su cuerpo fue hallado horas después junto al agua, en una zona aislada.
Su muerte desató manifestaciones, campañas nacionales y un debate sobre la inseguridad de las mujeres en el espacio público. El detenido, un hombre de 22 años, tenía antecedentes por delitos sexuales recientes.
Tras el crimen, algunos municipios reforzaron la iluminación, instalaron cámaras y podaron zonas verdes en rutas oscuras, pero vecinos y asociaciones denuncian que el miedo persiste y las medidas son reactivas.
Con el coordinador nacional, el Gobierno intenta pasar de la reacción a la prevención y considera que la referencia española marca el camino: dejar de tratar estos crímenes contra las mujeres como hechos aislados y asumir que prevenir el feminicidio requiere datos fiables y acción sostenida. EFE
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