¿Se avecina el fin de la concordancia?

Después del 12 de dicembre, el sistema político suizo adquiere un nuevo rostro.

Con la exclusión de Christoph Blocher y la decisión de la Unión Democrática del Centro (UDC) de pasar a la oposición se desmorona una fórmula de gobierno que ha marcado la política suiza durante casi medio siglo.

Este contenido fue publicado el 13 diciembre 2007 - 19:50

Los politólogos no se atreven aún a afirmar que la era de la democracia de concordancia ha llegado a su fin. Lo que sí parece cierto es que se avecinan meses de fuertes turbulencias políticas.

Jueves, 13 de diciembre de 2007, 08.10 horas de la mañana: "Acepto la elección". Con estas palabras la ministra electa, Eveline Widmer-Schlumpf, hizo saltar por los aires una fórmula de gobierno en vigor desde hace casi medio siglo... Es como si, de repente, se hubiera derrumbado el Cervino, emblemático pico alpino.

El término 'oposición' adquiere un nuevo significado en el contexto helvético. Desde 1959, los partidos que no conforman el gobierno colegiado reunían, en conjunto, cerca del 20% de los sufragios. La UDC sola -que ahora decide pasar a la oposición- cuenta con casi el 30% de los votos.

Brecha cada vez mayor

No está escrito en los genes que la clase política helvética pueda gestionar la 'cosa pública' (del latín: res publica) solamente en un sistema basado en la concordancia y la búsqueda permanente del consenso. Incluso un país como Suiza – poco propenso a los cambios y preocupado por salvaguardar los equilibrios institucionales, federales y culturales – debe ser capaz de transformarse y adaptarse a una nueva realidad política.

La creciente polarización entre derecha e izquierda en los últimos años, así como la brecha abierta entre los partidos gubernamentales hacían vislumbrar que el cambio ya se había producido. La Unión Democrática del Centro (UDC, derecha nacionalista), en particular, se prestó a un doble juego – ser partido gubernamental y a la vez partido de oposición -, como demostró durante la campaña para las elecciones legislativas del pasado 21 de octubre.

"Que a la UDC le gusta jugar a la oposición ya lo sabíamos desde hace tiempo. Desde hace unos quince años, este partido recurre regularmente al referéndum para combatir las decisiones del Parlamento, se burla de la clase política, de los ministros y hasta de su representante en el Ejecutivo, Samuel Schmid", subraya Georg Lutz, politólogo de la Universidad de Berna.

Mayorías inciertas

No obstante, la decisión del Partido Socialista (PS), el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y los Verdes de no confirmar en su cargo al ministro de Justicia saliente, Christoph Blocher – decisión que motivó la salida del gobierno de la UDC – abre muchos interrogantes. ¿Significa que Suiza está a punto de adentrarse en un sistema político de gobierno mayoritario y oposición, como el que caracteriza a casi todas las democracias?

"Es prematuro emitir una opinión. No cabe duda de que hemos entrado en una nueva fase en la que predominará la incertidumbre. Aumentará la competición, la polarización, y la personalización adquirirá un mayor peso en los próximos años. Será una fase marcada por fuertes turbulencias", sostiene el politólogo Oscar Mazzolenia, docente en las universidades de Lausana y Ginebra.

La principal incógnita reside en saber si un partido fuerte y organizado como la UDC puede bloquear las decisiones del Gobierno y del Parlamento, recurriendo sistemáticamente a los instrumentos de la democracia directa, es decir, la iniciativa popular y el referéndum.

"Cabe esperar que la UDC multiplicará los medios en la oposición", pronostica Oscar Mazzolenia. "En los últimos años el partido se ha ganado el respaldo de una parte de la empresa privada. Y si decide boicotear sistemáticamente el proceso político, corre el riesgo de perder el apoyo de esos sectores que podrían reconciliarse con sus antiguos aliados".

Blocher, la nueva 'locomotora'

En el futuro, la UDC contará, además, con la plena disponibilidad de Christoph Blocher. Liberado de sus compromisos gubernamentales el abanderado de la derecha nacionalista podría fortalecer aún más la base electoral del partido.

"Blocher se pondrá manos a la obra y quizás destine más dinero a la financiación de las iniciativas, los referendos y las campañas electorales de la UDC. Pero, en una democracia, las posibilidades de comprar al electorado no son ilimitadas. La UDC tampoco podrá enviar a sus miembros a recoger firmas en la calle a diario y durante cuatro años", subraya Georg Lutz.

"Es posible que la UDC pueda incrementar su número de votos en la oposición, pero también corre el riesgo de agotarse si multiplica los referendos y las iniciativas. Dependerá mucho de la política que hagan los partidos gubernamentales", precisa Pascal Sciarini, politólogo de la Universidad de Ginebra.

Los partidos que permanecen en el Gobierno – PS, PDC, Partido Democrático Radical (los dos ministros de la UDC carecen del apoyo de su grupo parlamentario) disponen de cuatro años para construir una plataforma común y buscar nuevas vías para contener la hemorragia electoral.

"El triunfo de quienes votaron a Eveline Widmer-Schlumpf podría transformarse en un enorme desafío en los próximos años para afrontar la movilización del partido de Blocher, alentado en cierto sentido por esta derrota".

swissinfo, Armando Mombelli
(Traducción del italiano: Belén Couceiro)

Composición del Gobierno

En Suiza, desde el nacimiento del Estado moderno en 1848, el Partido Democrático Radical (PRD) ocupó durante cuatro decenios todos los escaños gubernamentales.

En 1891 el Partido Demócrata Cristiano (PDC) ingresó por primera vez en el Ejecutivo.

En 1929, la Unión Democrática del Centro (antiguo Partido Agrario) fue acogido en el Consejo Federal.

El Partido Socialista ganó su primer escaño gubernamental en 1943.

Desde 1959, estos cuatro partidos han conformado el Gobierno colegiado helvético; juntas reúnen cerca del 80% de los votos.

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Elecciones al Gobierno 2007

Al inicio de cada legislatura, el nuevo Parlamente se reúne para elegir a los siete miembros del Gobierno. Salvo en el caso de dimisión de un ministro, se trata de una reelección. Solamente en 1854, 1872 y 2003 la Asamblea no confirmó en el cargo a un ministro saliente.

El pasado miércoles (12.12.), la mayoría del Legislativo decidió no reelegir a Christoph Blocher, de la Unión Democrática del Centro (UDC). En su lugar eligió a Eveline Widmer-Schlumpf, miembro del mismo partido.

En señal de protesta, la UDC, que defendía la reelección de Blocher, ha decidido salir del Gobierno. El partido de derecha ha anunciado que no reconoce a Eveline Widmer-Schlump y Samuel Schmid como sus representantes en el Ejecutivo, aunque ambos provienen de las filas de la UDC.

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