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"Suiza hace mejores leyes que la UE"

El empresario e inversor suizo Luzius Meisser se ha comprometido en una campaña contra el acuerdo marco con la Unión Europea (UE). Las ajustadas leyes suizas son una ventaja en comparación con la burocracia de la UE, escribe el experto en tecnología blockchain en el siguiente artículo de opinión.

Este contenido fue publicado el 19 abril 2021 - 10:47

Es un viejo tópico el decir que la Unión Europea está excesivamente burocratizada y alejada de los ciudadanos. Desgraciadamente, este cliché se confirma plenamente al comparar los recientes esfuerzos de la UE para promover la tecnología de cadena de bloques (blockchain) con los de Suiza.   

En una comparación directa, las leyes suizas son más sencillas y fáciles de entender. Detrás de esta circunstancia, se encuentra la idea de que el legislador no puede prever todas las eventualidades.

En cambio, la normativa de la UE parece caracterizarse por la desconfianza hacia sus propios Estados miembros y autoridades. Pretende regular los detalles al más alto nivel para que nada pueda salir mal en los niveles inferiores, ignorando que también se pueden cometer errores en el nivel más alto.

Este tipo de gestión prolijo y pormenorizado socava no solo la subsidiariedad y la libertad de innovación, sino también la calidad de las propias leyes. Por el contrario, la legislación suiza basada en principios representa una valiosa ventaja que vale la pena seguir cultivando.

"Mientras que la propuesta de Suiza, más ligera, ya ha sido aprobada por unanimidad en el Parlamento y entrará en vigor el 1 de agosto, la propuesta de la UE, más engorrosa, está aún en fase de consulta."

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En el ejemplo de la tecnología de cadena de bloques, tanto la UE como Suiza han reconocido que actualmente no existe un marco legal adecuado para el establecimiento de una bolsa de valores basados en tecnología blockchain.

Como respuesta, el Consejo Federal [Gobierno suizo] ha elaborado una propuesta con la que pretende añadir una nueva categoría de licencia a la Ley de Infraestructuras del Mercado Financiero, ampliándola en siete páginas. A pesar de todo, esto sigue siendo más engorroso de lo necesario. Hasta 2015, con la antigua Ley del Mercado de Valores, el Consejo Federal podría haber introducido la nueva categoría de licencia mediante un decreto, sin importunar al Parlamento, que ya estaba sobrecargado de trabajo.

Con todo, aún lo estamos haciendo bien en comparación con la UE: su propuesta de introducción de una nueva categoría de licencia consta de 45 páginas, casi siete veces más que la de Suiza, aunque el objetivo es el mismo. Mientras que la propuesta de Suiza, más ligera, ya ha sido aprobada por unanimidad en el Parlamento y entrará en vigor el 1 de agosto, la propuesta de la UE, más engorrosa, está aún en fase de consulta.  

No hay que subestimar los sutiles costes de la alta complejidad, ya sea en el desarrollo de los negocios, en la informática o en la legislación. Un alto nivel de complejidad ralentiza la toma de decisiones, hace que se pierda la capacidad de actuación y, en última instancia, afecta también a la calidad de los resultados del trabajo realizado.

Por ejemplo, la ley suiza brilla al definir de una de las maneras más precisa y coherente del mundo lo que constituye un activo basado en blockchain. Por el contrario, la propuesta de la UE de un "plan piloto para las infraestructuras de mercado basadas en la Distributed-Ledger-Technologie (DLT, Tecnología de registro distribuido)" se basa en una definición bastante descuidada de la propia "DLT".

"Me alegro de poder operar con mi empresa sobre una base jurídica que, aunque no sea perfecta, está consistentemente mejor diseñada que la de nuestros países vecinos."

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Ver cómo los expertos, teóricamente competentes, de la UE han podido equivocarse ya en la definición de la materia a regular es algo completamente incomprensible para mí. La definición de la UE establece que blockchain es una tecnología para el registro descentralizado de datos encriptados. Sin embargo, los datos en blockchains populares como el de Bitcoin o el de Ethereum no están cifrados en absoluto. Lo que la UE probablemente quiere decir es que los datos están firmados criptográficamente y, por tanto, protegidos de cualquier manipulación posterior.

Traducido al mundo físico, las instituciones responsables de la UE no se han dado cuenta de que no es lo mismo esconder una bicicleta que encadenarla. A uno le asalta la sospecha de que a los autores la gran cantidad de párrafos les ha impedido ver el bosque. Y este es solo uno de los muchos puntos en los que la propuesta de la UE es peor que la de Suiza.

Es de temer que el ejemplo mencionado sea representativo de la forma centralizada en que la UE regula, y que la adopción automática de la normativa europea nos haga perder la libertad de hacer lo correcto en la materia.

Por eso soy extremadamente escéptico con respecto al acuerdo marco que se está debatiendo. Me alegro de poder operar con mi empresa sobre una base jurídica que, aunque no sea perfecta, está consistentemente mejor diseñada que la de nuestros países vecinos.

Las opiniones vertidas en este artículo son propias del autor y no reflejan necesariamente las de swissinfo.ch

Traducción del alemán: José M. Wolff


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