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Suiza se compromete en la defensa de la OMC

Didier Chambovey, embajador de Suiza ante la OMC. Keystone / Salvatore Di Nolfi

Suiza anunció su intención de luchar por el futuro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), tras de que las maniobras de Estados Unidos condujeran a la neutralización de facto del más alto tribunal de esa entidad.

Este contenido fue publicado el 11 diciembre 2019 - 13:07
Keystone-SDA/AP/dos

El martes concluyeron en Ginebra los mandatos de dos de los tres últimos jueces del Tribunal de Apelación de la OMC, después de que Estados Unidos continuara con su política de bloquear nuevos nombramientos para protestar por la forma en que la OMC lleva a cabo sus actividades.

Esa medida deja al cuerpo sin su árbitro final, lo que permite que las naciones puedan operar libremente de acuerdo con la política de poder más que con las reglas del comercio - una situación que equivale a “la ley de la selva”, como dijo el profesor de la Universidad de Berna, Peter Van den Bossche a la Associated Press.

El embajador suizo ante la OMC, Didier Chambovey, señaló el martes que “la situación es grave”, pero que no significa “el colapso del sistema comercial mundial”. Varias opciones de mecanismos de disputa siguen disponibles, precisó, incluyendo el tribunal inferior de la OMC.

Suiza también está a la vanguardia de una declaración firmada por 60 “amigos del sistema” que reafirma la importancia de seguir las reglas de la OMC y resolver los conflictos de manera pacífica.

“Hemos aceptado la necesidad de analizar las preocupaciones planteadas por Estados Unidos y de encontrar soluciones”, dijo Chambovey. Sin embargo, también dejó claro que el objetivo era preservar el sistema de dos niveles de un tribunal inferior y de apelación.

Los 60 países no propusieron ninguna solución provisional concreta para sustituir al tribunal, que normalmente cuenta con siete jueces pero que se ha debilitado progresivamente en los últimos años.

El proceso de solución de diferencias de la OMC, incluido el Órgano de Apelación, tenía por objeto establecer que las normas escritas, y no el poder arbitrario, rigieran el comercio mundial.

Pero el proceso ha resultado ser engorroso. El panel de apelaciones es notorio por no cumplir con las fechas límite, un problema que empeoró al perder jueces. Se supone que debe actuar en un plazo de 90 días, pero el año pasado necesitó un promedio de 395 días para emitir sus decisiones.

Los críticos de EE.UU. y otros países dicen que los casos tardan demasiado en resolverse y que la agencia con sede en Ginebra está mal equipada para hacer frente al desafío que plantea la mezcla poco convencional de capitalismo y control estatal de la economía china.

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