Nueva esperanza para familias de desaparecidos

Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de la Plaza de Mayo, pudo reunirse por fin con su nieto, Ignacio (Guido), luego de más de tres décadas de búsqueda. Keystone

En 1978, y a solo cinco horas de nacido, Guido (Ignacio), fue arrancado del pecho de su madre por la dictadura. Treinta y seis años llevó a la abuela, Estela de Carlotto, recuperarlo. El 5 de agosto, la noticia conmocionó al país en pleno. “Esto habla del fortalecimiento de una sociedad que apuesta a la justicia”, califica el abogado suizo argentino, Inti Pérez Aznar.

Este contenido fue publicado el 12 agosto 2014 - 11:00
Norma Domínguez, Buenos Aires, Argentina, swissinfo.ch

“No quería morirme sin abrazarlo”

El 5 de agosto se conoció el comunicado de las Abuelas de Plaza de Mayo: Habían recuperado al nieto 114, el hijo de Laura, la hija de Estela de Carlotto.

Ese día el país se estremeció de alegría y las tapas de los diarios del mundo festejaron la noticia: después de 36 años de búsqueda, Guido (hoy Ignacio) había vuelto a casa.

Las primeras declaraciones de Estela de Carlotto fueron: “Yo no quería morirme sin abrazarlo y pronto lo voy a poder abrazar. Esto es un premio para todos; ya tengo mis 14 nietos conmigo. Y él me buscó”

Ignacio Hurban, de 36 años, músico y criado en el interior de la Provincia de Buenos Aires, se enteró hace pocos meses de que había sido adoptado, motivo por el cual se presentó voluntariamente ante la sospecha sobre su identidad.

Finalmente, las pruebas de ADN confirmaron sus dudas y resultó ser el hijo de Laura, la hija desaparecida de la titular de Abuelas, quien dio a luz cuando estaba en cautiverio en el centro clandestino ‘La Cacha’ durante la última dictadura cívico militar, y luego fue asesinada.

Los resultados del ADN corroboraron que el padre de Ignacio era Oscar Walmir Montoya (le decían ‘Puño’), músico, compañero de militancia y pareja de Laura, ambos secuestrados en 1977, cuando ella tenía sus primeros meses de embarazo.

El cuerpo de Montoya había sido sepultado como N/N en el cementerio de Berazategui, a meses de haber sido secuestrado, datos que se conocieron hace seis años cuando el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó el cuerpo del joven: había sido acribillado.

End of insertion

“La lucha de las Abuelas de la Plaza de Mayo es una lucha por la paz y por la democracia”, precisa el ex querellante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, en referencia a la labor de esas mujeres, presididas por Estela de Carlotto, que no han cejado en la búsqueda de los suyos, a pesar de los muchos riesgos de otrora y de los muchos años desde entonces…

“Es una alegría enorme. No solamente por mí, sino porque yo sabía que esta respuesta iba a traer alegría a mucha gente. Veo la alegría en sus ojos (señalando a su abuela) y me parece realmente maravilloso. Lo estoy disfrutando”, dijo Ignacio, en la primera conferencia de prensa que dio, junto a su abuela, tíos, familia y nietos recuperados.

El nieto 114 ya tenía identidad: Ignacio era Guido Carlotto Montoya, y en medio de una gran conmoción afectiva, pedía, casi rogaba, que lo siguieran llamando Ignacio, al tiempo que explicaba que aunque entendía que para su familia era Guido, él estaba acostumbrado al nombre con el que lo llamaron toda su vida.

"Por la paz y la democracia"

“Que al día de hoy se siga descubriendo que había niños que eran apropiados, habla de que es una sociedad que apuesta a ganar esta pelea por la paz y la democracia a través de la justicia”, señala Inti Pérez Aznar, en entrevista con swissinfo.ch.

Ignacio supo apenas hace unos meses que había sido adoptado y acudió de inmediato a efectuarse una prueba de ADN para seguir la pista de su propio origen. Descubrió que era el nieto de Estela, que sus padres habían sido asesinados por la dictadura y que él había visto la luz en un centro clandestino de detención: La Cacha.

“Allí estaban secuestradas, desaparecidas, cientos de personas, y había un régimen de absoluta violación a los derechos humanos.

"Se secuestraba a los militantes, se los torturaba, en muchos casos hasta la muerte, y también allí había una maternidad clandestina, vecina al predio de La Cacha, que es el Hospital de la cárcel de Olmos”, explica el jurisconsulto.

Plan de apropiarse a los niños

Los roles de investigadores, antropólogos, activistas de derechos humanos y de la justicia, permiten llevar luz sobre lo sucedido en el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional (24 de marzo de 1976 a 10 de diciembre de 1983), y la campaña de concientización por la identidad es fundamental para recuperar a aquellos bebés arrebatados por la dictadura.

“Quedó demostrado con los juicios que se vienen realizando que la dictadura argentina tenía un plan de apropiación de niños de los militantes que eran secuestrados”, denuncia Pérez Aznar.

Entre cientos de casos similares, se inscribe el de Ignacio: nació el 26 de junio de 1978 y apenas cinco horas después fue separado de su madre para ser entregado a personas ajenas. El 25 de agosto (un mes después de su nacimiento), su abuela Estela fue convocada por los militares para recibir el cuerpo de su hija.

Reconstruir la identidad en el caso de los nietos recuperados es tomar conciencia del horror que padecieron sus padres y del sufrimiento que acarrearon sus familias.

El joven músico se enteró también de que, según los informes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), los restos óseos de su padre presentaban al menos 16 orificios de bala y que la dictadura había simulado un “enfrentamiento” en que murió el 27 de diciembre de 1977.

Contenido externo

Una historia de muchas lágrimas. De dolor y de alegría:

La aparición de Guido, o Ignacio, es definitivamente alentadora: su tío, Guido Carlotto, secretario de derechos humanos de la Provincia de Buenos Aires, destacó a swissinfo.ch que su sobrino había sido criado en una buena familia, con buenas personas, y que nada tenían que ver con la dictadura.

Su tía, Claudia Carlotto, titular de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI), destacó que su sobrino “es muy generoso y tiene un gran temple. Los conceptos firmes; la conciencia que tiene; para nosotros es un orgullo porque teníamos mucho miedo de que no nos entendiéramos, pero nos entendemos como si nos conociéramos de toda la vida”.

El encuentro de la presidenta de las abuelas de la Plaza de Mayo, paradigma de la lucha por los derechos humanos, con su nieto, fue como un milagro que vivió toda la Argentina. Ver la cara de Estela, radiante, fresca, viva, con sus 84 años y toda su energía, representó para muchos, sin distinción de razas ni de credos, una nueva esperanza.

Contenido externo

Complicidades civiles

El abogado suizo-argentino Inti Perez Aznar fue querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, entre los años 2008 y 2013, en los juicios del ‘Circuito Camps’, donde se condenaron a 23 represores. Entre otros, a Jaime Lamont Smart y Miguel Etchecolatz a prisión perpetua.

En este Circuito estuvo detenido Guido Carlotto, esposo de la titular de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Barnes de Carlotto. Fue secuestrado el 1° de agosto de 1977, y permaneció en cautiverio 25 días en la Brigada de Investigaciones de La Plata, donde fue torturado.

La Cacha, donde estuvo detenida Laura, hija de los Carlotto y madre de Ignacio, era un centro clandestino de detención situado en La Plata, en la localidad de Olmos, cuyo predio pertenecía al Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires.

Poco antes de que volviera la democracia, el lugar fue demolido y los restos se preservan como memorial.

“Era un edificio que albergaba a la Radio Provincia. Y esto marca la gran responsabilidad de los que fueron los políticos de facto, que eran el general Ibérico Saint Jean (que murió sin ser condenado) y Jaime Lamont Smart, que hoy está condenado por el Circuito Camps. Porque el predio de La Cacha fue cedido durante el golpe de Estado desde la Radio Provincia al Servicio Penitenciario Bonaerense”, precisa Pérez Aznar.

End of insertion

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo