Xi Jinping transmite compromiso global de China

Un periodista sigue el discurso del presidente chino Xi Jinping en la pantalla de una computadora puesto que no se permitió el acceso de la prensa a la sala. Keystone

Mientras Donald Trump está a punto de ser investido presidente de la primera potencia mundial, su homólogo chino Xi Jinping, jefe de la segunda economía, expuso desde la sede de la ONU en Ginebra los ejes del compromiso internacional de su país. Un mensaje transmitido bajo alta vigilancia.

Este contenido fue publicado el 19 enero 2017 - 13:51
Frédéric Burnand Ginebra

“Debemos rechazar la dominación de uno o unos pocos países en el escenario internacional”, subrayó el presidente de la República Popular de China al pronunciarse por un mundo sin armas nucleares y en lucha contra el calentamiento global.

Xi Jinping recordó el imperativo de respetar la soberanía de los Estados, pequeños o grandes y exhortó a la concordia del conjunto de los Estados miembros de la ONU para garantizar un desarrollo socioeconómico equitativo acorde con los Objetivos para el Desarrollo Sustentable (ODS) adoptados por la ONU.

Ginebra acogió a Xi Jinping en el cuarto y último día de una visita de Estado, la primera de un mandatario del gigante asiático a Suiza desde 1999, y en medio de la cual el huésped se reunió con las autoridades helvéticas y participó en el Foro Económico Mundial de Davos. Fue la primera vez que Pekín acudió a esa cita.

En Ginebra, y ante un público cuidadosamente escogido, sin periodistas, Xi Jinping pronunció un discurso aplaudido vigorosamente a cada pausa.

El nuevo secretario general de las Naciones Unidas Antonio Guterres acogió con beneplácito los compromisos expresados por el mandatario chino y que conciernen principalmente a los organismos de la ONU establecidos en Ginebra.

“El hecho de que China adopte una posición muy clara en favor del multilateralismo - y China desarrolla una serie de iniciativas concretas en este contexto - es un factor extremadamente positivo. El hecho de que no estemos de acuerdo en todos los temas, no disminuye la importancia esencial de esa posición china”, dijo Antonio Guterres a los periodistas.


“La voluntad de considerar a Xi Jinping como nuevo garante del orden mundial dice mucho sobre el desasosiego que provoca la llegada de Donald Trump a la cabeza de Estados Unidos”, señaló, por su parte, el periódico ‘Le Temps’.

Visto en Ginebra y en Davos como un salvador del sistema internacional establecido sobre los escombros de la Segunda Guerra Mundial, Xi Jinping ha logrado en gran medida sus objetivos con respecto a sus socios en África, Asia y América Latina, sin olvidar al público chino, ampliamente informado por los medios oficiales del país.

La visita del dirigente chino requirió el establecimiento de medidas de seguridad draconianas mediante operativos militares y policiales por tierra y aire.

Si en Berna una manifestación pudo celebrarse unas pocas horas antes de la llegada de Xi Jinping al Palacio Federal, en Ginebra solamente se permitió a los contestatarios reunirse el día antes de la llegada del líder del Partido Comunista de China.

 Algunos temerarios intentaron ondear sus banderolas, en coincidencia con la visita, en la Plaza de las Naciones, habitual lugar de manifestaciones de la sociedad civil internacional, pero fueron rápidamente desalojados por las fuerzas del orden.

En cuanto a los 1 600 empleados de la sede europea de las Naciones Unidas, la mayoría fueron invitados a regresar a sus hogares desde el mediodía. Eran las condiciones establecidas por China.

Alessandra Vellucci, directora del Servicio de Información de las Naciones Unidas en Ginebra, recordó a la prensa el martes: “Los Estados miembros están en su casa en la ONU”.

Protestas de defensores de derechos humanos

En un artículo titulado “Alfombra roja para el presidente chino”, la directora de la sección suiza de Amnistía Internacional, Manon Schick se pregunta: “¿Los derechos fundamentales de los chinos son entonces un detalle que puede ser ignorado cuando nos reunimos con el presidente del país más poblado del planeta? ¿Deben evitarse las críticas a las autoridades chinas so pretexto de las 'diferencias culturales' que requieren nuestra comprensión?”

Manon Schick agrega: “Restringir el derecho de los suizos a manifestarse para evitar disgustar al presidente de China es transmitir el mensaje de que los derechos fundamentales son, también entre nosotros, de geometría variable. Es una mala señal”.

El Gobierno suizo precisó, por su parte, que los derechos civiles y políticos habían sido discutidos con el visitante. “Ese tema fue abordado, pero no hacemos públicos los detalles de las discusiones”, dijo la presidenta Doris Leuthard.

En entrevista en Davos con la RTS, el ministro de Exteriores Didier Burkhalter lamentó, sin embargo, “el hecho de que los periodistas suizos no hubieran podido hacer preguntas normalmente a Xi Jinping”.

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