El veto a los alminares aún centra la atención mediática

Langenthal es un centro del diseño - y también de polémica. swissimage

Langenthal, el sitio elegido para construir un alminar, es un centro de diseño e ingeniería que atrae la atención periodística por razones equivocadas.

Este contenido fue publicado el 22 noviembre 2010 - 09:18
Alexander Künzle, swissinfo.ch

Doce meses después de la votación nacional que prohibió la construcción de alminares, el alcalde de la localidad se siente más bien infeliz por la continua publicidad del asunto, mientras la colectividad empresarial parece ignorar la controversia.

La disputa creada por la construcción de un alminar local ha quedado en suspenso. Ya había obtenido la autorización del pueblo antes de la votación nacional, según confirmaron las autoridades cantonales en septiembre de 2010. Los oponentes a esa edificación han llevado el caso al Tribunal Administrativo cantonal, cuyo veredicto será emitido en 2011.

Visto por algunos como sinónimo de medianía, Langenthal es una ciudad de casi 15.000 habitantes, situada a medio camino entre el mayor centro comercial del país, Zúrich, y la capital federal, Berna.

Es solo casual si la ciudad y sus consumidores sirven de terreno de prueba a los expertos en marketing que evalúan el lanzamiento de nuevos productos, al menos con la mira puesta en la mayor parte de habla alemana en el país.

La atención periodística dada al planeado alminar no agrada al alcalde Thomas Rufener cuyo deseo es que la gente vea a Langenthal conforme a su reputación de un pueblo “común y corriente”.

La autoridad edil señala que el resultado de la votación antialminares en Langenthal fue similar al registrado a escala nacional, y añade que varios partidos políticos tratan de aprovechar los reflectores periodísticos.

Rufener, miembro del partido de derecha Unión Democrática del Centro (UDC), rechaza la imagen conservadora e islamofoba de Langenthal que le habrían atribuido varios medios de comunicación.
“Muchos medios tienen interés en Langenthal. Pero asocian la ciudad y la votación antialminares, aunque el asunto subyacente nada tenga que ver con Langenthal”, dice Rufener a swissinfo.ch.

Monumento conmemorativo

Doce meses después de la votación nacional, los partidarios del alminar expresaron su intención de erigirlo cerca de la sala de oración musulmana, un edificio que de noche se parece más a una iluminada sala deportiva que a un centro religioso situado en una zona industrial en las afueras de Langenthal.

El comité oponente quiere a su vez un monumento conmemorativo –una estatua de estatura humana con forma de tirabuzón-, colocado en medio de una rotonda de intenso tráfico.

El concejo municipal de la localidad ha rechazado la solicitud.
Al presentar el modelo del monumento en un moderno hotel, los activistas afirmaron que el objetivo es recordar a la gente la persecución que sufren quienes no son cristianos en los países islámicos. A propósito, mencionaron el reciente ataque a una iglesia en Irak.

Los asistentes dirigieron duras críticas a los funcionarios que, a pesar del veredicto nacional, autorizaron la construcción del alminar en Langenthal. Varios oradores señalaron además que hay temores de una creciente influencia del Islam en Suiza.

Paradoja

Un miedo distinto se percibe en los miembros de la comunidad islámica de Langenthal, constituida esencialmente de inmigrantes albaneses llegados de Macedonia.

Paradójicamente, los musulmanes europeos que en sus países fueron perseguidos y debieron huir a Suiza son puestos ahora en la misma categoría de los terroristas árabes, señala el portavoz de la comunidad islámica Mutalip Karaademi.

“En la antigua Yugoslavia no había libertad religiosa. Incluso los imanes tenían que ser miembros del partido comunista. Y las cosas empeoraron durante los conflictos militares de los años 90 en los Balcanes”.

El interlocutor remarca que es triste volver a ver a las víctimas de persecución convertidas en blanco de la propaganda política en un país como Suiza, que se siente orgullosa de su sistema democrático y las garantías de libertad religiosa.

Batalla legal

Aún está muy lejos del alcance una solución para el conflicto del alminar en Langenthal, señala Daniel Kettiger, asesor legal de la comunidad musulmana local.

El abogado sabe que los oponentes llevarán el caso hasta la instancia legal más alta del país, pero se dice convencido de que no se impondrán.

“La Corte Europea de Derechos Humanos pondrá fin al asunto”, sostiene.

La demanda está apoyada por quienes respaldan el veto al alminar. El parlamentario de la UDC Walter Wobmann advierte que la corte Europea no puede fallar en contra de una “decisión tomada por el pueblo en un Estado soberano”.

En la presentación del modelo que daría forma al monumento conmemorativo dijo que hay razones para emprender acciones legales contra el Corán, si los jueces consideran que prohibir los alminares es una violación de los derechos humanos.

“La Corte tendría que fallar también contra la lapidación, los matrimonios forzados y el castigo corporal a las mujeres y los niños”, añadió Wobmann.

Aquí no ha pasado nada

Mientras tanto, muchos empresarios reunidos en el gran comedor del mismo hotel conversan en italiano o inglés y disfrutan de la comida servida por camareros asiáticos.

Ni el alminar ni el memorial parecen ser tópicos de conversación, sino que se escuchan los nombres de conocidas empresas locales de Langenthal: Lantal Textiles, Création Baumann –empresa de textiles interioristas y, por supuesto, el Grupo Amman, la empresa de ingeniería perteneciente a la familia del nuevo ministro suizo de Economía, Johan Schneider-Amman.

Una empleada extranjera del hotel responde despreocupada a la pregunta de si las protestas políticas no perjudicarán los negocios, en general, y el sector hotelero, en particular.

“Bueno, los hombres de negocios suelen venir aquí solo durante los fines de semana”.

“La mayoría de ellos ni se entera de las manifestaciones que se llevan a cabo los fines de semana. Y los actos de protesta no son una sorpresa para los huéspedes suizos que pasan aquí el fin de semana”.

Alminares

El debate político en torno a los planes de construcción de alminares en Langenthal, Wil y Wangen, próximo a Olten, data de hace muchos años.

La controversia dio lugar a una votación nacional realizada el 29 de noviembre de 2009: los electores aprobaron entonces una iniciativa de los partidos de derecha que prohíbe la construcción de nuevos alminares, por una mayoría de 57,5%.

El resultado fue considerado como un gran revés político y atrajo la atención mediática mundial.

Está en curso una batalla legal sobre la planeada construcción de un alminar en Langenthal.

En la actualidad hay cuatro mezquitas con alminares en Zúrich, Ginebra, Winterthur y Wangen, próximo a Olten.

Alrededor de un 4,5% de los residentes en Suiza son musulmanes, procedentes sobre todo de Europa Oriental y Turquía.

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Sondeo antialminares

Una encuesta encargada por el diario de las Iglesias Protestantes, Reformiert -doce meses después de la votación nacional antialminares-, señala que el 43% de los consultados volverían a aprobar la iniciativa.

En 2009 la iniciativa fue aprobada con el 57,5% de los votos.

El 46,4% de los entrevistados dice que la rechazaría y el restante 10,6% se abstendría o no sabe qué haría.

El sondeo averiguó también que el 49% de los consultados considera que el resultado de la votación no ha tenido un impacto notable en la convivencia entre cristianos y musulmanes en Suiza.

Sin embargo, casi el 49% considera asimismo que había un sentimiento antimusulmán en Suiza; mientras que un porcentaje similar de consultados rechaza tal suposición.

La encuesta fue realizada por el Instituto de sondeo Isopublic entre 1.004 personas de la regiones francófona y alemana de Suiza.

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