En Colombia, más que un proceso de paz, “paces parciales”

"A nivel general, la implementación de los Acuerdos de Paz firmados en noviembre del 2016, hasta ahora, ha sido lenta": Enzo Nussio. AFP

La cotidianeidad colombiana desgrana tantas dudas como interrogantes futuros. Enzo Nussio, experto en posconflictos e investigador del Centro de Estudios para la Seguridad de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich (EPFZ), evalúa para swissinfo.ch la compleja coyuntura actual.

Este contenido fue publicado el 16 septiembre 2019 - 14:00
Sergio Ferrari

swissinfo.ch:  En una entrevista anterior, en el 2018, había anticipado que el Acuerdo de Paz podría confrontarse a bloqueos y retrocesos. ¿Cómo evalúa ahora la marcha de los Acuerdos de Paz firmados en Colombia en el 2016? ¿Quién cumplió? ¿Quién no cumplió?

Enzo Nussio (E.N.):  A nivel general, la implementación de los Acuerdos de Paz firmados en noviembre del 2016, hasta ahora, ha sido lenta. Pero, en cierta forma, esta dinámica se podía prever, ya que el Gobierno colombiano nunca ha manifestado una gran voluntad de implementar políticas de cambio social en zonas remotas del país. 

En cuanto al cumplimiento: no quisiera decir que una parte cumple más que la otra. Cuando Juan Manuel Santos estaba al frente del gobierno, el ritmo de implementación fue más elevado que ahora. Pero inclusive, entonces, era difícil implementar aspectos relacionados a las reformas rurales. La instalación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), por ejemplo, se demoró mucho debido al trámite en el congreso.

Ahora, con el gobierno de Iván Duque, se da un estancamiento en la implementación. Representa a los colombianos que no estaban a favor del acuerdo, y por lo tanto no constituye una prioridad para él.

En cuanto a las FARC, cumplieron con la desmovilización, pero, sin el poder de las armas, confrontan problemas para mantenerse cohesionados. Es decir, mientras el nuevo partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común está cumpliendo, hay un número significativo de cuadros de alto rango y miembros de base que retomaron una u otra actividad ilegal.

swissinfo.ch: ¿En qué medida puede repercutir en ese proceso posacuerdos, la decisión de un grupo de exdirigentes de las FARC de volver a la lucha armada?

E.N.: Desde el inicio de la desmovilización se conformaron grupos disidentes.

Sin embargo, estos tenían un bajo perfil y fácilmente se podían descartar como actores criminales, en tanto eran grupos en parte dedicados al narcotráfico o a otras actividades ilegales. Cuantitativamente, según diversas fuentes, como por ejemplo un reciente informe de la Fundación Paz y Reconciliación Pares, se podría tratar de unos 1 800 miembros, más un grupo indeterminado de nuevos reclutas.

El rearme de líderes de primer nivel, sobre todo Iván Márquez y Jesús Santrich, le puede dar un tinte más político a las disidencias y puede llegar a aglutinar a los grupos que se ubican en distintas partes del territorio. Lo que se traduciría en más poder, más atracción para nuevos reclutas y, en última, un adversario más difícil de derrotar.

Nuevamente, Colombia se enfrenta al escenario de haber desactivado solamente una parte de la guerra. Mas que un “proceso de paz", el actual se podría interpretar como una nueva fase de "paces parciales", que inició en los años 1990 con la desmovilización de la guerrilla del M-19.

swissinfo.ch:  Organismos de derechos humanos, ONG, y algunos sectores de la sociedad civil colombiana, se manifiestan muy críticamente hacia esos sectores disidentes de las FARC. Pero al mismo tiempo, denuncian desde hace meses el asesinato de centenares de líderes sociales. Según su evaluación, ¿es una indicación de una paz fracasada, de una paz fragilizada, o se trata de las dificultades propias de todo proceso posbélico?

E.N.: Es una pregunta difícil. Creo que una buena parte de los asesinatos de líderes sociales se debe a un reacomodamiento y una lucha por el control territorial de organizaciones ilegales que vieron una oportunidad criminal en el proceso de paz. No es nada normal que se asesine a tantos líderes sociales y hay que movilizar todo lo que sea posible para evitarlo. Pero, de hecho, creo, que este problema se puede agudizar ante el panorama de unas FARC rearmadas. Márquez llamó explícitamente a las organizaciones sociales a que apoyen su nueva lucha, lo que puede dar un pretexto diabólico a sus adversarios de atacar aún más a los líderes sociales.

swissinfo.ch: ¿Piensa que la Suiza oficial debería ser más activa en el señalamiento de estas violaciones/postergaciones en la implementación de los acuerdos y el asesinato de líderes sociales?

E.N.: No creo que la Suiza oficial puede tener una incidencia mayor en este fenómeno y estoy seguro de que condenan la violencia contra líderes sociales ante las autoridades competentes. En cuanto a la implementación, espero que, junto con el resto de la comunidad internacional, en particular europea, siga insistiendo en que el acuerdo se debe cumplir.

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