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En Suiza, aspiración colombiana de paz

La sociedad civil y la comunidad internacional reclaman el cese bilateral del fuego en Colombia, donde el conflicto armado ha obligado a más de seis millones de personas a abandonar sus hogares. Archivo SEMANA

Mientras en La Habana se libra la única batalla capaz de poner fin al conflicto armado más antiguo de América Latina: la de las negociaciones, en Suiza, periodistas, parlamentarios, comunas, académicos, emigrantes y una veintena de ONG desplegaron una estrategia informativa sobre el más sólido proceso de paz que haya conocido Colombia en más de medio siglo de enfrentamiento interno.

Este contenido fue publicado el 05 junio 2015 - 15:00
Marcela Águila Rubín

La campaña pasó revista a los múltiples desafíos que enfrenta un país que busca la paz pero apuesta a la misma política económica que engendró la guerra. “Queremos una paz, pero una paz positiva; es decir, con reformas estructurales para suprimir las causas del conflicto. No solamente el cese de la confrontación armada sino una paz que traiga justicia social”, advirtió Ángela Ospina, titular del Centro de Acompañamiento Psicosocial (CAPS) de Colombia. 

Al participar en la campaña de información y sensibilización ‘Colombia: Cooperación solidaria para la construcción de la paz’, que bajo la égida de E-CHANGER/CoMundoEnlace externo tuvo lugar en distintas ciudades helvéticas (21.05-02.06), la socióloga ratificó el llamado de cese al fuego que la sociedad civil colombiana ha hecho a las partes en conflicto desde el inicio de las negociaciones en 2012.

Gontard: negociaciones sólidas

“La negociación actual no cayó del cielo. Desde (Belisario) Betancourt, todos los presidentes de Colombia han tenido contacto con las FARC, incluido (Álvaro) Uribe. Cada vez había algún avance y mucho retroceso. Esta vez el proceso está estructurado y el pueblo colombiano votó por él. Es un proceso sólido”, enfatizó Jean Pierre Gontard.

El exmediador entre Bogotá y la insurgencia, precisó que los negociadores que se encuentran en La Habana cuentan con la experiencia de procesos precedentes y tienen una agenda bien definida, a diferencia de lo que sucedió, por ejemplo, en el Caguán (entre 1998 y 2002) donde primó la improvisación. “En el avión hablábamos de los temas del día”, comentó.

Crean Comisión para la Verdad

El GobiernoEnlace externo de Colombia y las FARC anunciaron (04.06) la creación de una Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No repetición. El jefe de la delegación oficial, Humberto de la Calle, señaló que:

“Es una nueva muestra de lo que podemos hacer en Colombia si ponemos punto final a la confrontación armada. La puesta en marcha de una comisión de la verdad será realidad al término de este proceso. Una vez firmado el Acuerdo Final con las FARC sin armas, la sociedad podrá participar en el esclarecimiento de lo sucedido en la guerra. Nos urge dar respuesta a los colombianos, y en especial a las miles de víctimas que reclaman verdad. Lo hemos dicho antes y no nos cansaremos de repetirlo: las víctimas son la razón de ser de este esfuerzo por poner fin al conflicto”.

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Evocó aquel frustrado intento de pacificación en el que representó a Suiza y que se prolongó porque así convenía a las partes: Al Gobierno, porque necesitaba tiempo para afinar el Plan Colombia, y a las FARC, que habían crecido mucho, para reorganizarse y formar cuadros.  

Esta vez, reiteró, la situación es otra, y en la mesa se reúnen “pesos pesados”, incluidos militares, y hay una voluntad certera de llegar a buen puerto. A guisa de ejemplo, el mantenimiento de las conversaciones a pesar de las ofensivas militares, en una de las cuales fue muerto Jairo MartínezEnlace externo, quien había  participado en las negociaciones en La Habana, en momentos en que, según las FARC, se hallaba en una misión pedagógica de paz en Colombia.

“Las negociaciones para la paz cuentan con el apoyo del pueblo” que votó por ellas en la candidatura de José Manuel Santos. Empero, advirtió, el proceso tiene enemigos y el presidente es objeto de ataques. “Hay que apoyar a Santos, como hasta las mismas FARC lo han pedido”, enfatizó Gontard.

¡Cesen el fuego!

La comunidad internacional ha expresado su alarma por la reanudación de los bombardeos contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

En el marco de las negociaciones que el Gobierno colombiano y las FARC sostienen desde noviembre de 2012 en La Habana para poner fin a más de cinco décadas de conflagración, los garantes, Cuba y Noruega, así como la Unión Europea (UE) y la ONU, manifestaron su preocupación por la escalada de las hostilidades.

El presidente Juan Manuel Santos consideró "muy positiva" la presión internacional para "acelerar" el proceso de paz con la guerrilla de las FARC.

Fuente: AFP

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Lemoine: empate Bogotá-FARC

Para el periodista Maurice Lemoine, entre el Gobierno de Colombia y las FARC hay un empate:

“Ni el Gobierno puede derrotar a la guerrilla, ni la guerrilla puede tener una victoria militar, así que, o negocian y logran un acuerdo de paz para abrir un espacio democrático, o no negocian y el conflicto se prolonga y con ello se prolonga también el sufrimiento de la población”.

En su opinión, en la mesa de negociaciones de La Habana “no se va a producir una revolución pero si se van a abrir los espacios democráticos” para impulsar las reformas estructurales que requiere una sociedad más justa.

El otrora redactor en jefe de Le Monde Diplomatique esbozó la situación de Colombia, un país con enormes riquezas, pero con elevados índices de marginalización. Un país que desde 1948 está sumido en uno de los más antiguos conflictos armados del planeta. Un país en el que desde entonces se cuentan más de 400 000 muertos, 25 000 desaparecidos, 6 millones 500 mil desplazados,Enlace externo más de 5 mil víctimas de ejecuciones extrajudiciales…

Habló de la manera en que terratenientes y trasnacionales han despojado a campesinos de sus tierras con el concurso del paramilitarismo; del exterminio de 4 000 miembros de la Unión Patriótica que habían renunciado a las armas a mediados de la década de los 80, de cómo las FARC se alejaron de “la idea romántica que se tiene de la guerrilla” con sus violaciones del Derecho Internacional Humanitario; del escándalo de corrupciónEnlace externo durante el Gobierno de Uribe, de los civiles asesinados por soldados en el deplorable episodio de los “falsos positivos”

La sociedad civil no se siente representada por ninguno de los actores. Quiere la paz y se moviliza. Hay un renacimiento de la sociedad civil que ha quedado de manifiesto en las masivas concentraciones en el país”, acotó el especialista.

Sensibilizar e informar

“La idea de la campaña de E-CHANGER/CoMundo, que a lo largo de una decena de eventos informativos convocó a unos 600 auditores y a más de 200 estudiantes, fue presentar otra imagen de Colombia en un momento muy particular de su historia política”, anotó Josée Martin, secretaria general de E-CHANGER, organización suiza presente en Colombia desde 1961.  

“Buscamos visibilizar la acción de nuestras copartes que son actores importantes de la sociedad civil colombiana, así como el rol de la cooperación suiza en el contexto actual de Colombia”, agregó.

Un papel que ha sido fundamental, como lo señaló Ángela Ospina, no solamente para preservar la integridad de las comunidades más vulnerables: indígenas, campesinos, afrodescendientes, mujeres, defensores de derechos humanos, sino para desarrollar proyectos de apoyo a las víctimas.

Y las víctimas, agregó, aumentan porque “en las regiones que viven el conflicto no cesa la represión ni las violaciones de los derechos humanos. Por eso, reiteró, creemos que para que los diálogos lleguen a un acuerdo, deben darse en condiciones de cese al fuego”.

“No disparen: soy campesino”

Una afirmación ratificada por Enrique Cabeza, representante de las comunidades del Chocó, donde más de 10 mil familias han sido afectadas por el conflicto.

“Los que lucran con la guerra buscan la forma de romper las negociaciones y los que participamos en las manifestaciones por la paz nos convertimos en objetivo militar de las Águilas Negras y los Rastrojos (bandas criminales emergentes, bacrim, integradas por paramilitares desmovilizados), pero ¿quiénes están detrás de ellos?”

Al participar en la velada informativa de Berna, el líder afrodescendiente enfatizó que “los más interesados en que termine la guerra somos nosotros, los pobres que ponemos los muertos. Los campesinos, a los que nos quitan la tierra para dársela a las trasnacionales. ¿Quién aprieta el gatillo, los paras o las empresas?”, inquirió.

Insistió en que los habitantes de las zonas más alejadas, los más vulnerables, quieren que se acallen las armas y “que ya no haya más excusa para que nos sigan matando con el argumento de que somos guerrilleros”.

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