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Planes federales anticoronavirus generan ira de cantones

Los ministros de Salud, Alain Berset, y de Justicia, Simonetta Sommaruga, antes de la conferencia de prensa del 8 de diciembre. Keystone / Peter Klaunzer

El anuncio del Gobierno de la posible imposición de más restricciones a escala nacional para combatir la pandemia ha puesto de manifiesto aún más las divisiones entre los cantones suizos y provocado una respuesta airada de algunos líderes empresariales.

Este contenido fue publicado el 09 diciembre 2020 - 15:36
swissinfo.ch/mga

Los cantones de habla francesa, donde las infecciones están bajo control tras la adopción de severas medidas, han reaccionado con enojo al anuncio del martes y comenzaron a unirse para un posible frente común de oposición.

El martes, el Gobierno informó que contemplaba la imposición de nuevas restricciones a escala nacional, merced a que los nuevos casos de infecciones por COVID-19 comienzan a aumentar nuevamente. El plan anunciado por el Gobierno se basa en tres pilares y obligaría a las tiendas, restaurantes e instalaciones de ocio a cerrar a las 19:00 horas y limitaría las reuniones privadas a cinco personas.

A las autoridades federales les preocupa que la segunda ola de COVID-19 salga de control. Actualmente, llevan a cabo consultas con los cantones antes de tomar una decisión, la cual será dada a conocer el viernes. Las medidas entrarían en vigor el 12 de diciembre.

El anuncio se produjo después de que las nuevas infecciones llegaran a 4 262 el martes (5 086 este miércoles) y sumaran 354 568 desde el comienzo de la pandemia. Ese mismo día se contabilizaron 5 527 víctimas fatales. Pero la tasa de muertes e infecciones no se distribuye uniformemente en el país. Actualmente, la región de habla francesa tiene las cosas bajo mayor control que los cantones de habla alemana.

Esa mejor situación ha obedecido a la imposición de medidas como el cierre de algunas actividades que ahora comenzaron a aliviar dada la disminución en el número de infecciones.

En declaraciones a la emisora pública suiza RTS, el consejero de Estado de Ginebra, Mauro Poggia, no pudo disimular su frustración porque su región enfrenta las mismas restricciones que los cantones más afectados. “Es una falta de respeto hacia los cantones de habla francesa”, subrayó.

El ministro de Economía de Friburgo, Olivier Curty, coincidió con Poggia, “la tendencia en los cantones de habla francesa es reducir las medidas”, dijo. “Que la Confederación introduzca medidas mucho más restrictivas en una consulta es un problema para nosotros y una gran preocupación”.

Jacques Gerber, ministro de Economía del cantón del Jura, dijo que varios cantones habían trabajado durante la noche para preparar una respuesta conjunta contra los planes del gobierno. “Los anuncios hechos por el Consejo Federal [Gobierno federal] fueron una sorpresa e irritaron a todos los gobiernos cantonales en el oeste de Suiza", dijo al Parlamento del cantón. “Esta es la primera vez desde el comienzo de esta crisis que el Consejo Federal nos presenta un hecho consumado haciéndolo público antes de consultar a los cantones”.

Los políticos del cantón de Valais también se han pronunciado en contra del anuncio del Gobierno, calificándolo de “radical”, “escandaloso” y “desordenado”.

Las quejas revelan tensiones en el sistema político federal de Suiza que delega muchos poderes a los cantones individuales. Cuando la pandemia golpeó por primera vez, el Gobierno invocó poderes de emergencia para centralizar la toma de decisiones, pero devolvió los poderes a los cantones en el verano.

El ministro de Salud, Alain Berset, ha expresado reiteradamente su frustración porque algunos cantones no están haciendo lo suficiente para contener la pandemia. Ahora el Gobierno está proponiendo hacer cumplir las medidas en todo el país mientras afirma que no necesita activar oficialmente los poderes de emergencia nuevamente.

La reacción de los principales partidos políticos también ha sido dividida, con partidos de centro y de izquierda apoyando las propuestas mientras que partidos de derecha han manifestado críticas.

El presidente de Hotellerie Suisse, Andreas Züllig, también está preocupado por los nuevos anuncios de Berna. “Si nos vemos obligados a cerrar los restaurantes a las 7 de la tarde, es mejor que cierren por completo, incluso si el Gobierno no lo ha ordenado. Los requisitos básicos para administrar un negocio ya no existen”, dijo a la cadena pública suiza SRF.

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