Desigualdad en cifras entre hombres y mujeres en Suiza

Los salarios no son sino una de las muchas disparidades entre mujeres y hombres en Suiza. Kai Reusser / swissinfo.ch

La igualdad de derechos entre mujeres y hombres en Suiza está consagrada en la Constitución Federal por voluntad popular. Pero 38 años después de la votación del 14 de junio de 1981 que la decretó, aún no se ha materializado. He aquí cinco indicadores clave de la desigualdad de género en la vida cotidiana helvética.

Kai Reusser (gráficos) Sonia Fenazzi (texto)

“Hombres y mujeres tienen derecho a un salario igual por un trabajo de igual valor”, afirma, entre otras cosas, el artículo constitucional sobre la igualdad. Una paridad de género está formalmente garantizada por la legislación de aplicación que prohíbe explícitamente toda discriminación en las relaciones laborales -incluida la remuneración- por motivos de género.

Sin embargo, las estadísticas oficiales revelan una realidad muy diferente. En 2016 (datos más recientes disponibles), el salario bruto medio estandarizado en Suiza era de 6 011 francos al mes para las mujeres y de 6 830 francos para los hombres, lo que representa una diferencia del 12%.

La brecha era aún mayor en el sector privado, donde se situó en el 14,6%. Solamente una parte de esa diferencia puede explicarse por factores objetivos, como las diferencias en el nivel de formación, del número de años de servicio o del papel desempeñado en la empresa:


Existe una enorme brecha de género en la tasa de ocupación profesional: al contrario de los hombres, la mayoría de las mujeres que ejercen una actividad remunerada lo hacen a tiempo parcial. Esto implica a menudo un salario más bajo y la imposibilidad de hacer carrera.

 Las principales razones por las que las mujeres señalan elegir un trabajo a tiempo parcial son el cuidado de sus hijos, seguida de otras tareas familiares. Los hombres que trabajan a tiempo parcial dicen que están motivados principalmente por el deseo de seguir una formación, estudios o simplemente porque no están interesados en el trabajo a tiempo completo. Esta diversidad se refleja en la distribución desigual de las tareas domésticas, asumidas principalmente por las mujeres.   

Los bajos salarios, el trabajo a tiempo parcial y las interrupciones del trabajo para ocuparse de las tareas familiares penalizan a las mujeres, incluso en la jubilación. Su pensión media mensual del Seguro de Vejez y Supervivencia (AHV/AVS) y sobre todo del régimen de previsión profesional (segundo pilar) es inferior a la de los hombres:

Además de la vida profesional y familiar, la representación de género en las instituciones políticas dista mucho de ser igualitaria:

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