El rostro cambiante de la Ginebra internacional

En Ginebra, primer centro europeo de negocios y DD HH

Uno de los proyectos iniciales del centro busca fortalecer la protección de los derechos humanos de los mineros artesanales en la cadena de suministro de cobalto en la República Democrática del Congo. Keystone / Schalk Van Zuydam


La Universidad de Ginebra se propuso hacer de la “capital de la paz” un polo para la práctica empresarial responsable vía el financiamiento del primer centro para los derechos humanos en una escuela de negocios en Europa. Su directora explica a swissinfo.ch la manera en que las ganancias y los principios pueden coexistir y lo que se necesita para mantener a las empresas bajo control.

Si bien Ginebra es más conocida por las conversaciones de paz y las negociaciones diplomáticas, no es un peso ligero en el área de los negocios. El cantón de Ginebra, lugar de nacimiento de la relojería suiza, alberga a cientos de multinacionales, incluidos los principales comerciantes de materias primas como Trafigura y Vitol, y gigantes de bienes de consumo como Procter & Gamble.

Dorothée Baumann-Pauly, profesora adjunta en la Universidad de Ginebra y la nueva directora del Centro de Negocios y Derechos Humanos de la Escuela de Economía y Administración. Nicolas Spuhler

Esta combinación hace de Ginebra el “lugar obvio para un centro de negocios y derechos humanos”, explicó Mike Posner de la Universidad de Nueva York durante el lanzamiento del centro en noviembre pasado. Posner planteó por primera vez la idea de tal institución hace cinco años durante un desayuno en el Foro Económico Mundial (WEF) tras la creación de un centro similar, el primero de su tipo, en Nueva York.

La concretización del proyecto requirió cinco años, pero la directora del centro, Dorothée Baumann-Pauly, prefiere mirar hacia adelante. “Las cosas pueden llevar mucho tiempo en Suiza, pero cuando suceden, la gente está realmente comprometida”, dijo.

El nuevo centro busca convertirse en un lugar para el diálogo y la investigación sobre cómo aplicar los principios globales de derechos humanos en la práctica empresarial con un enfoque en las industrias que son importantes para Suiza. Ya lanzó dos proyectos: el primero se centra en los puntos de referencia para el sector financiero y el segundo en la extracción artesanal de cobalto, cuya demanda aumenta por la creciente necesidad de baterías para la industria automotriz.

swissinfo.ch habló con Baumann-Pauly sobre algunos aspectos polémicos en cuanto a los negocios responsables.

swissinfo.ch: Hay mucho escepticismo en torno a la idea de que ganancias y principios realmente pueden coexistir. ¿Qué la convence tanto?

Dorothée Baumann-Pauly: La consideración de los derechos humanos en una lógica comercial no es algo evidente. Lo que se necesita es una perspectiva a largo plazo. Garantizar el respeto de los derechos humanos requiere de una inversión inicial, pero hace que las empresas sean más sólidas a largo plazo.

Por ejemplo, he visto cómo empresas de la industria de la moda comienzan a pasar de un modelo comercial transaccional a uno que integra estándares de derechos humanos en sus prácticas de compra y se enfoca en las relaciones a largo plazo con los proveedores. Esto es bueno para los trabajadores y fabricantes de prendas de vestir, pero también es bueno para las marcas de ropa porque cuando los trabajadores gozan de buena salud, están calificados y son remunerados de manera justa, también mejoran la productividad y la calidad.

swissinfo.ch: Los comerciantes de materias primas no tienen el mejor historial en materia de derechos humanos. ¿Cree que se están tomando más en serio las preocupaciones de ese rubro?

D.B-P.: Creo que el sector del comercio de materias primas ha avanzado en la responsabilidad en cuanto a los derechos humanos. Sin embargo, la aplicación aún varía enormemente. Esto obedece en parte a que aún no está claro qué se espera de una empresa que comercia con materias primas en relación con los derechos humanos. El año pasado se desarrolló una guía, pero dejó muchas preguntas sin responder.

swissinfo.ch: Una de las partes más controvertidas de la Iniciativa para las empresas responsables es la introducción de un aspecto legal. ¿Cree que las empresas deberían ser legalmente responsables de las acciones de los socios comerciales en el extranjero o son suficientes las medidas voluntarias?

D.B-P.: La responsabilidad legal es una forma de hacer que las empresas rindan cuentas de su conducta en materia de derechos humanos. Pero ni es la única forma, ni es suficiente. Necesitamos, sobre todo, estándares industriales claros y comunes que puedan usarse para medir los avances.

Para las empresas, la responsabilidad legal ciertamente es un aguijón poderoso, pero que relegará los problemas de derechos humanos a los abogados corporativos que solamente se centran en el cumplimiento legal.

Es importante que las empresas vean el respeto a los derechos humanos como una oportunidad de negocio y eso requiere una toma de conciencia a todos los niveles. Independientemente de la responsabilidad legal, las empresas deben poder implementar su compromiso con los derechos humanos.

swissinfo.ch: Algunas empresas suizas operan en países donde existe un débil estado de derecho y abundan los abusos contra los derechos humanos. ¿Qué cree que deberían hacer en tales situaciones?

D.B-P.: En el mundo en que vivimos, un estado de derecho y una gobernanza débiles son la norma, no la excepción. Las empresas que operan en todo el mundo están más equipadas para colmar esas lagunas con estándares globales basados en los derechos humanos universales. Este es un enfoque basado en principios, consistente y predecible para los socios comerciales.

swissinfo.ch: Algunos críticos argumentan que trabajar con empresas o colaborar con ellas no resolverá los problemas y puede que solo sirva para aumentar su reputación. ¿Cuál es el papel de la colaboración versus el activismo?

D.B-P.: Siempre ha habido interacción entre colaboración y activismo. Diferentes actores juegan diferentes roles. El centro de Ginebra prevé trabajar con las empresas para comprender mejor los problemas de derechos humanos más relevantes y desarrollar soluciones viables. Nuestro enfoque se basa en una investigación rigurosa que puede servir de base para la formulación de recomendaciones para empresas y responsables políticos, así como para la elaboración de modelos de negocios que permitan la coexistencia de beneficios y principios.

También esperamos que nuestra investigación contribuya al desarrollo de estándares industriales comunes. Una vez que esto se desarrolle, ya no será suficiente un compromiso simbólico con los derechos humanos para impulsar la imagen de una empresa.

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