Rusia rinde memoria a las víctimas de la Matanza de Beslán en su 20 aniversario
Moscú, 3 sep (EFE).- Rusia rinde hoy memoria, veinte años después, a las víctimas de la Matanza de Beslán, el atentado terrorista más grave en la historia de este país y que costó la vida de 334 personas, de ellos 186 niños.
Los supervivientes y los familiares de los fallecidos se congregaron este martes frente a la escuela número 1 de la localidad de Beslán de la república norcaucásica de Osetia del Norte, que fue secuestrada por un comando chechén dirigido por Shamil Basáyev.
Como es tradición, soltaron 334 globos blancos y pronunciaron los nombres de todos y cada uno de los que fallecieron en el atentado del 3 de septiembre de 2004.
También se lanzaron globos y se celebraron servicios eclesiásticos en Moscú y en otras ciudades rusas donde tuvieron lugar ceremonias conmemorativas.
El gran ausente fue el presidente, Vladímir Putin, que únicamente ha visitado en dos ocasiones Beslán y nunca con ocasión del aniversario.
Putin, un creyente confeso que se negó a negociar con los terroristas, se limitó a enviar un icono a Beslán, que será instalado en el templo erigido en la escuela.
El pasado 20 de agosto Putin visitó por segunda vez Beslán, donde admitió que el atentado es una «herida abierta», pero rehuyó la responsabilidad del Estado en la fallida operación de rescate.
Entonces, se reunió con las conocidas como madres de Beslán, que le expresaron su descontento con la marcha de la investigación oficial, ya que ellas responsabilizan tanto a los terroristas como a las fuerzas de seguridad de las muertes en la escuela.
La anterior visita de Putin a Beslán tuvo lugar en 2008, cuando el mandatario, criticado por la gestión de la tragedia, ocupaba el cargo del primer ministro de Rusia.
El 1 de septiembre de 2004, un comando chechén atacó la escuela Nº 1 de Beslán durante la ceremonia de inauguración del año escolar y se atrincheró allí con cerca de 1.200 rehenes.
Según la investigación oficial, el 3 de septiembre, 52 horas después de que comenzara el secuestro y tras la detonación de dos bombas colocadas por los terroristas en el gimnasio de la escuela, comenzó una improvisada operación de rescate, en la que se usó armamento pesado, lanzagranadas y lanzallamas.
De acuerdo con los certificados de defunción, todos los rehenes murieron a consecuencia de la explosión de esas bombas, pero los testimonios de los supervivientes rebaten esa versión.
Los familiares de las víctimas, tras agotar todas las instancias judiciales en Rusia, llevaron el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que en abril de 2017 condenó a Moscú por no proteger el derecho a la vida de los rehenes al no minimizar los riesgos en la operación de salvamento y, posteriormente, cometer graves deficiencias a la investigación.EFE
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