Santa Elena, escala del MV Hondius, un paraíso biológico, geológico y paisajístico
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Redacción Medioambiente, 7 may (EFE).- Santa Elena, la remota isla del Atlántico en la que hizo escala el crucero MV Hondius y donde se desembarcó el cuerpo del primer fallecido por el brote de hantavirus, es un paraíso biológico, geológico y paisajístico que atrae a numerosos amantes de la naturaleza y de los destinos poco masificados.
Sus más de 500 especies endémicas y su bosque nuboso, el último que queda en territorio británico, son sus grandes atractivos naturales, pero además la isla está rodeada por áreas marinas protegidas de un tamaño casi equivalente al de Francia en las que solo se permite la pesca sostenible individual, indica su oficina de turismo.
Entre los animales endémicos de este territorio de origen volcánico y de apenas 121 km cuadrados destaca el chorlitejo de Santa Elena, apodado ‘pájaro de alambre’ por sus patas delgadísimas. Está declarado especie vulnerable.
Los descubrimientos son continuos: en 2021 la Real Sociedad para la Protección de las Aves lanzó con el apoyo del gobierno británico el Proyecto del Bosque Nuboso de Santa Elena y uno de sus resultados más notables fue el descubrimiento de dos nuevas especies endémicas de arañas lobo dentro de ese ecosistema.
El saltamontes Chlorita edithae, de 3 mm de longitud, fue descrito en 1875 pero no volvió a verse en la isla hasta 2013.
Solo en el bosque nuboso, envuelto permanentemente en la niebla, hay 250 especies de plantas e invertebrados endémicos. Además, suministra la mayor parte del agua de la isla gracias a la recarga de aguas subterráneas.
El árbol helecho de Santa Elena, uno de los últimos ejemplos de vegetación nativa, es otra de las valiosas especies de la isla, cuya formación comenzó hace unos 14 millones de años con sucesivas erupciones volcánicas.
Situada a unos 1.900 km de África y 2.900 de América, su multitud de microclimas se traducen en un paisaje singular que los locales invitan a disfrutar desde el Pico Diana, que permite vislumbrar bosques, pastos y acantilados sin fin.
Todos impresionados salvo Napoleón
Estos atractivos naturales son los que llevan a Oceanwide, compañía responsable del crucero MV Hondius, a promocionar Santa Elena como «una isla ante la que todos los visitantes hasta la fecha, con la excepción de Napoleón, parecen haber quedado impresionados».
Napoleón fue exiliado a Santa Elena tras su derrota en Waterloo y vivió allí prisionero desde 1.815 hasta su muerte en 1.821.
La naviera habla asimismo del viaje como «un sueño hecho realidad para los observadores de aves».
El pasado 24 de abril el buque procedente de Ushuaia (Argentina) hizo escala en Santa Elena, donde se quedaron unos treinta pasajeros. También se desembarcó el cuerpo del primer fallecido por lo que luego se identificó como un brote de hantavirus. Su esposa, que también bajó del barco, murió posteriormente.
No obstante, el gobierno de Santa Elena (de soberanía británica) ha indicado que no hay casos sospechosos ni confirmados de hantavirus en esta isla del Atlántico y que sigue de cerca a un pequeño número de personas que tuvieron contacto estrecho con los pasajeros del MV Hondius, el crucero donde se detectó un brote del virus.
Hasta 2017, cuando se inauguró una ruta aérea con Sudáfrica, a la isla solo podía llegarse por mar, con una travesía de cinco días desde Ciudad del Cabo como opción más rápida. EFE
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