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30 años de la Convención de los Derechos del Niño “Pretendemos aún con demasiada frecuencia saber lo que es bueno para el niño”

El Comité de los Derechos del Niño está preparando directrices sobre los derechos del niño en la era digital.

(Caroline Minjolle)

Nadie sabe mejor que el propio niño lo que necesita. Hace treinta años, la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño introducía un nuevo enfoque del derecho penal de menores. El suizo Jean Zermatten, uno de los impulsores de esta revolución, sostiene que las mentalidades tienen que cambiar aún más para luchar contra las violaciones de los derechos de los menores.

Jean Zermatten

(swissinfo.ch)

El 20 de noviembre de 1989, la comunidad internacional adoptaba la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del NiñoEnlace externo. El tratado generó un entusiasmo sin precedentes y los Estados se precipitaron a ratificarlo. Hoy son 196 los que lo han hecho. Jean ZermattenEnlace externo, un referente internacional en materia de justicia juvenil, fue el primer suizo en el Comité de los Derechos del NiñoEnlace externo de Naciones Unidas, una entidad que llegó a presidir. El que fuera juez de menores en el cantón de Ginebra ha dedicado toda su carrera a defender esta causa. Entrevista.

swissinfo.ch: ¿Qué es lo que más le ha afectado a lo largo de su extensa carrera al servicio de los derechos de los niños?

Jean Zermatten: Una situación que me dejó físicamente paralizado fue una visita a una prisión en Nicaragua. Unos 43 niños estaban recluidos en una celda de 43 metros cuadrados. El edificio tenía un techo de chapa y solo dos ventanas con rejas.

En el interior, el calor era asfixiante y el olor insoportable. No había ni agua ni baños, las condiciones de higiene eran espantosas. Los menores solo disponían de un gancho fijado en el techo, como en una carnicería, para colgar sus pertenencias. El ruido era infernal. Aquello era el horror más absoluto.

Al salir de esta prisión, no pude articular palabra durante todo el día. Abría la boca, pero no salía ningún sonido. La conmoción tuvo un efecto físico. Afortunadamente, más adelante puede contactar a representantes del gobierno y solicitar el cierre de esta prisión.

swissinfo.ch: ¿En qué medida la Convención de la ONU sobre los Derechos del Niño ha mejorado la lucha a favor de los derechos de los menores?

J.Z.: El niño se considera desde entonces como una persona. Esta es la gran revolución de la Convención. Los menores son ahora seres humanos que tienen derechos desde que nacen. Antes, se les ofrecía protección, mientras que hoy tienen derecho a esa protección, y si no la reciban, pueden exigirla.

La clave del sistema reside en determinar el interés superior del menor dándole la palabra. Este principio ha sido mi caballo de batalla. Sin embargo, pretendemos aún con demasiada frecuencia saber lo que es bueno para el niño. Es una actitud paternalista y llena de buenas intenciones que debe cambiar.

(Caroline Mijolle)

swissinfo.ch: Suiza ratificó la Convención solamente en 1997. ¿Aún hay margen para mejorar?

J.Z.: Suiza no es un mal alumno, pero tampoco un buen alumno. Por ejemplo, el acompañamiento a los menores extranjeros no acompañados es insuficiente. Se les asigna un tutor al que ven una sola vez cuando llegan, cuando debería recibir un seguimiento continuo.

Además, en algunos cantones estos migrantes menores terminan en detención administrativa. El hecho de considerar a niños como criminales porque han emigrado y privarles de libertad es grave. Hay que terminar con esta práctica. La educación inclusiva de los menores con discapacidad, que no se practica o se practica poco en el país, constituye otro problema.

swissinfo.ch: ¿Qué medidas debe adoptar la Confederación?

J.Z.: Suiza debe adoptar una política federal coordinada en materia de derechos del niño que permita, entre otras cosas, hacer más para prevenir la violencia y los abusos. Actualmente cada cantón hace lo que quiere. Además, falta una institución nacional dedicada a defender los derechos del menor, cuyo mandato sería identificar las lagunas y recibir las quejas individuales de los menores. El Gobierno tiene el proyecto de crear un órgano que se ocupe de todas las cuestiones de los derechos humanos, y dotarlo con un millón de francos. Con esto no podemos hacer nada.

swissinfo.ch: ¿Qué le desea a los niños de hoy?

J.Z.: Les deseo el derecho de poder ser niños, es decir, de poder jugar, tener actividades culturales, recibir educación. En varios países, no pueden jugar porque corren el peligro de pisar una mina. No hay un derecho a recibir cariño de sus padres, pero este sería mi mayor deseo.

Jean Zermatten, el abogado de los niños

Nacido en 1948, Jean Zermatten ha consagrado toda su carrera profesional a la defensa de los derechos del niño. Después de estudiar Derecho, trabaja durante ocho años en la sala penal para menores de Friburgo. En 1980, funda el Tribunal de Menores en el cantón Valais, donde ejerce de juez durante 25 años. Una función que compagina con múltiples compromisos en favor de los derechos del menor. Funda y dirige el Instituto Internacional de los Derechos del Niño (IDE). En 2005 se convierte en el primer suizo en el Comité de los Derechos del Niño de Nacionales Unidas, del que llega a ser presidente.

Fin del recuadro


Traducción del francés: Belén Couceiro

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