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Apoyo suizo a empresa emergente Francesca quiere cambiar al Perú con su chocolate

Eine indigene ältere Frau sitzt lachend neben Francesca, die eine Tafel Schokolade in der Hand hält.

Francesca Valdivia (der) disfruta la cercanía con los productores de chocolate.

(QUMA CHOCOLATE ©)

Los agricultoras cacaoteros del Perú hacen latir el corazón de Francesca Valdivia y el fruto de este árbol despierta su pasión. Su vida entera está consagrada hoy a Q’uma, empresa emergente que tiene por misión la producción de chocolates que ya se exportan a tres países. Con solo 25 años de edad, Valdivia habla sobre su amor al chocolate en un taller dedicado a jóvenes emprendedores.

Francesca no para de hablar. Es una joven preparada y el reto que se ha impuesto no es menor. La emprendedora busca apoyos para Q’umaEnlace externo, la empresa que fundó hace año y medio en Perú, su país natal. Para lograrlo, Francesca hace probar una selección de sus productos a los cinco miembros del jurado al que debe convencer.

Q’uma elabora productos de nicho. Uno puede adquirirlos en Perú, en comercios especializados, hoteles y aeropuertos, pero también en Estados Unidos, Canadá y, en breve, también en Chile. Japón y Corea del Sur también han mostrado interés, expresa Francesca al jurado como argumento adicional. Por ello, para satisfacer la creciente demanda que experimentan sus productos, le gustaría aumentar la producción de su empresa. Pero requiere apoyo.

Une tablette de chocolat à côté de fèves de cacao.

Q'uma quiere decir «sano » en la lengua indígena.

(QUMA CHOCOLATE ©)

Un viaje lo explica todo

Francesca estudió economía empresarial en Perú, pero cursó un semestre en los Países Bajos. Se diplomó hace dos años y consiguió un trabajo en Estados Unidos como instructora de esquí para niños. Después se empleó en dos grandes corporativos: Citibank y L’Oréal.

Pero tenía un proyecto propio en mente. Al principio, su idea de futura empresa no suscitó gran entusiasmo entre su círculo más cercano. “¿Estudiantes negocios y ahora te vas a dedicar a producir chocolates?”, le decían su familia y amigos al no entender el porqué de su decisión.

Pero Francesca no se dejó desanimar. “El chocolate puede cambiar la vida de una persona”, dice. Al realizar un viaje a través de su país tuvo la oportunidad de estar en contacto con productores de cacao. La joven aprovechó cada minuto para conocer a fondo al cacao y al chocolate. Y el flechazo fue instantáneo. Descubrió que ése era justo el negocio al que quería dedicarse.

Fundó una empresa emergente hace año y medio en la que al principio trabajó sola. Poco después recibió ayuda de familia y amigos, pero Francesca quería ir más lejos, así que presentó un proyecto para obtener apoyos gubernamentales y los consiguió. Recibió 40 000 dólares para continuar su expansión. Hoy, la empresa emplea a cuatro personas y espera contratar a seis más en breve.

“¡Suiza no tienen cacao!»

Q’uma trabaja con 35 familias productoras de cacao, un número que crecerá este año. Les compra directamente el cacao, sin intermediarios. “El precio que pagamos a los productores es 70% más alto que el promedio manejado en la bolsa del cacao (el mercado internacional de futuros en donde se cotiza este insumo)”, explica. Francesca quiere que los agricultores conozcan qué pasa después con sus cosechas y que se impliquen en la producción. Así que siempre les lleva chocolates cuando va a visitarlos. La joven desea que los campesinos se sientan orgullosos de su trabajo, una labor que en el Perú es muy poco valorada.

Francesca steht hinter einem Stand, an dem sie ihre Schokolade Q'uma verkauft.

Francesca Valdivia en el Salón del Chocolate de París. La joven sueña con exportar sus productos a Europa.  

(QUMA CHOCOLATE ©)

Y, por cierto, hablando de chocolate, Francesca tiene un mensaje para Suiza. “Yo sé que se le considera el país del chocolate, ¡pero ustedes no tienen cacao!”, dice entre risas. “Creo que Perú podría producir el mejor chocolate del mundo gracias al extraordinario cacao que tiene”, añade. Le irrita que 70% del cacao peruano sea exportado y que solo 3% del que se queda en el Perú sirva para la producción de chocolate local. Desde su perspectiva, esto debería cambiar, ya que eso porque permitiría que una gran cantidad de dinero que parte al extranjero, se quedara en Perú.

Del árbol a la mesa

Esta mañana Francesca recibió la noticia de que sí convenció al jurado. Junto con otros cinco participantes, podrá asistir a la segunda parte del curso en el que tendrá que seguir defendiendo su proyecto.

Tan pronto regrese a Lima, la joven empresaria volverá a levantarse cada mañana a las 5:00, practicará una hora de ejercicio y luego iniciará en arduo trabajo para seguir desarrollando sus productos. ¿En dónde ves a tu empresa en 10 años?”, se le pregunta. “¿En 10 años? Eso es una eternidad para una empresa emergente”, responde entre risas, pero asegura que su sueño es que los productos Q’uma se estén vendiendo entonces en muchos países.


Desarrollo y formación

Francesca y otros 24 emprendedores de seis países pasaron una semana en Zúrich para asistir a un taller organizado por la fundación suiza para la cooperación para el desarrollo técnico (SwisscontactEnlace externo).

Swisscontact es un organismo independiente que fue creado (1959) por personalidades del mundo económico y científico de Suiza. Se dedica exclusivamente a apoyar proyectos de cooperación internacional. Su objetivo es favorecer el desarrollo económico, social y ecológico de las poblaciones en su entorno económico local.

La Agencia Suiza para del Desarrollo y la Cooperación (COSUDE) tiene un fuerte compromiso con la formación profesional. Durante la celebración de su conferencia anual, celebrada en Lausana el 23 de junio, el ministro de Economía, Johann Schneider-Ammann recordó “el rol protagónico que jugará la formación profesional en la cooperación para el desarrollo en los años por venir”.

COSUDE tiene en marcha una estrategia para el desarrollo de competencias profesionales. Y Suiza también está comprometida en la formación de oficios a nivel superior, según está consignado en su mensaje sobre cooperación internacional 2017-2020.

Fin del recuadro


Traducido del francés por Andrea Ornelas

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