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El caso del abusador sexual despierta interrogantes

El fiscal suizo Christof Scheuer en conferencia de prensa.

El fiscal suizo Christof Scheuer en conferencia de prensa.

(Keystone)

Las revelaciones de abuso sexual cometido por un cuidador contra más de cien jóvenes discapacitados, a lo largo de 29 años, en ocho instituciones suizas, ha causado enorme consternación en el país.

Las medidas de prevención y control están bajo el punto de mira y los responsables de los establecimientos concernidos se preguntan cómo pudo haber pasado desapercibido durante tanto tiempo un fenómeno semejante.
























Un hombre de 54 años de edad admitió haber abusado de más de 100 niños y adultos con discapacidades físicas o mentales. Las pruebas en su contra incluyen fotos y videos de su propia autoría.  

Un representante de las autoridades del cantón de Berna, donde se localizan cinco de los hogares afectados, dijo que el potencial criminal del confeso delincuente lo dejó sin habla.

“Es muy inusual que alguien que trabaja en ese sector tenga este tipo de potencial criminal”, dijo Michel Horn, responsable del sector edad y discapacidad del Departamento para la Juventud del cantón de Berna.

 La puerta abierta

Las autoridades quieren dar a los hogares afectados tanto apoyo como sea posible a la espera de los resultados de la investigación, indicó.

“Es importante que las instituciones hablen a sus empleados sobre el tema del abuso. La administración debe controlar que se haga y que se apliquen las políticas pertinentes a fin de que todo el mundo sepa que la puerta está abierta para informar sobre cualquier sospecha”.

El psicólogo Allan Guggenbühl conviene en que los problemas de sexualidad tiene que ser analizados en forma periódica.

“Tienen que ser abordados en la educación, tienen que ser discutidos en las reuniones para que todos estén conscientes del hecho de que siempre hay un peligros de abuso y que siempre es necesario trazar una línea estricta entre uno mismo y nuestra propia personalidad y los niños”, dijo a swissinfo.ch.

 Las sospechas

El trabajador social había sido acusado en 2003 por una niña de 13 años de edad, gravemente discapacitada, de abuso sexual.

El caso quedó sin seguimiento luego de que los expertos decidieron que la acusación concernía a otro cuidador que más tarde fue condenado a varios años de prisión. Ahora, ese expediente ha sido reabierto.  

La normalidad de la persona que incurre en abusos suele ser su mejor disfraz, de acuerdo con Guggenbühl.

“Cuando escuchamos sobre abusos como éste, inmediatamente tenemos la impresión de que se trata de una persona de apariencia monstruosa, pero es muy probable que se trate de alguien amigable, una persona cálida, que genera confianza entre los niños”.

La mejor defensa es, pues, asegurar que las personas recién contratadas no obtengan directamente un puesto de confianza.

Suzanne Jacquemet, director de una residencia en Berna para 256 adultos con discapacidad mental, se refirió a la particular importancia de los controles en el momento de la contratación.

“Revisamos cuidadosamente las solicitudes y a las personas que han cambiado con frecuencia de trabajo, les preguntamos las razones”.

“Si algo no queda claro, investigamos, preguntamos al solicitante y hablamos con los patrones anteriores. Si hay algo que no encaja, la persona no es contratada”, agregó.

Deber parental

Jacquemet dijo que la eficacia de las inspecciones exteriores es limitada. “Si alguien va a una institución por un día, no puede tener un conocimiento a profundidad del funcionamiento cotidiano del lugar”.

Los padres también tienen un papel que desempeñar en la protección de sus hijos, dijo Heidi Lauper de la Asociación de Padres de Niños con Discapacidad Mental, Insieme, en entrevista con la radio suiza.

“Los padres deben insistir siempre en que las instituciones cuenten con políticas adecuadas y formación propia. Ambos deben asumir seriamente su deber de protección”.

Lauper también hizo hincapié en que los niños con alguna discapacidad mental también deben recibir educación sexual.

“Los padres deben exigirlo… Es importante que los niños con discapacidad también aprendan por sí mismos cómo establecer límites y resistir eventuales  ataques”.  

EL CASO

La policía recibió informes sobre el sospechoso en marzo de 2010, luego de que dos huéspedes de una residencia para discapacitados del cantón de Argovia señalaran a sus padres haber tenido contacto sexual con el terapeuta.

A lo largo de 50 interrogatorios, el trabajador social admitió haber abusado sexualmente de 114 pacientes con discapacidad mental, algunos de los cuales también tenían discapacidad física. También admitió otros ocho casos de intento de abuso.

El hombre, que se auto-describe como pedófilo, fue arrestado en su casa, en el Oberland Bernés, en el centro de Suiza.  La policía dijo que ha cooperado con los investigadores desde su arresto.  

Las autoridades han identificado a 122 de las víctimas, la más joven de apenas un año de edad en el momento del crimen. Cuarenta y dos de las víctimas eran mayores de 18 años.

Los abusos tuvieron lugar a lo largo de 29 años en ocho instituciones en Suiza y una en Alemania.

Una línea telefónica ha sido establecida para los afectados.

La mayoría de los abusos ha prescrito. La policía señala que bajo la ley suiza, el hombre solamente puede ser procesado por 33 de ellos.

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Traducción, Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch y agencias


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