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El primer político transexual en Suiza

Recher no quiere hacer política sólo para las minorías. Florian Bachmann

La homosexualidad ya no suscita polémica en el país alpino, pero si un político interviene en el Parlamento para anunciar que ha cambiado de sexo, entonces el tema da buenos titulares a los diarios.

Este político se llama Alecs (ex Anja) Recher, un concejal de Zúrich que se cansó de guardar su mayor secreto o utilizar una barba postiza.

Hace ocho semanas recibió su primera dosis de testosterona. Empero, ya antes de que se le inyectara en las venas la hormona masculina, el joven zuriquense ya se sentía fuerte como un hombre.

Ahora es como si estuviera bajo el efecto de dopaje: pedalea la bicicleta con más fuerza, rapidez y resistencia. El cansancio tarda en llegar. Le crece el vello en lugares donde jamás apareció. La voz es más grave. Alecs Recher percibe, que a sus 32 años, está transformándose en hombre.

Sentado en el Grand Café, próximo al río Limmat, cuenta que siempre se sintió más próximo al sexo masculino. Lo que faltaba era sólo adaptar el cuerpo al sentimiento.

En Suiza ya hay muchos transexuales, pero pocos como él, con un mandato político y que hacen de su dilema un asunto público. Desde enero de 2004, Recher es concejal en Zúrich, la mayor ciudad suiza, por la Lista Alternativa, un partido más izquierdista que los socialdemócratas.

Cambio de sexo en público

Desde que inició el tratamiento hormonal, Recher comenzó a documentar su metamorfosis a través de fotografías publicadas en su web personal. El interés público en su persona empezó con un artículo publicado en el semanal de izquierda WOZ, a finales de agosto.

Una semana más tarde, Alecs Recher ya ocupaba los titulares de los medios helvéticos cuando, el 3 de septiembre, pronunció un discurso en el consejo municipal ante los diputados, en el que resaltó que no quería ser considerado como mujer ‘Anja’, sino como hombre, concretamente como ‘Alecs’ Recher.

«Yo me identifico con este nombre. Además de eso, facilita mi vida, puesto que sigo teniendo las mismas iniciales como antes», explica.

El coming-out tiende un puente en un proceso que ya dura mucho tiempo. «Cuando entré en la escuela primaria ya tenía la impresión de que tenía que haber nacido niño», recuerda.

Recher nació en 1975 en Schwamendingen, una comuna en la periferia de Zúrich, en el seno de una familia de clase media con estudios superiores. Su primer pasatiempo fue el escultismo, que siguió practicando hasta los 23 años, a pesar de las frustraciones de no poder haber sido «lobo» en lugar de «oveja».

Otra decepción fue la imposibilidad de jugar en el equipo de hockey sobre hielo de su región, el EHC Dübendorf. Para desahogar su energía entró en unas bandas de música punk. Otra actividad que descubrió fue la del mensajero ciclista, profesión que ejerció durante los estudios.

Inspiración de otra transexual

Recher nunca pensó en cambiar de sexo. La decisión de asumir la identidad masculina la tomó el año pasado. Conoció a un amigo transexual alemán que tomaba testosterona para transformarse en hombre. «Su ejemplo me impactó. Ya conocía a transexuales que se transformaron de hombre en mujer, pero no me podía imaginar que esto también sería posible del lado inverso», explica.

A pesar de haber frecuentado círculos lesbianos y homosexuales, se travistió de hombre y utilizó hasta barbas postizas en las fiestas, un aspecto muy artificial. Las situaciones diarias incrementaron aún más sus dudas, como comprar ropa en el reparto de hombres y tener que probarlas en el vestidor de mujer, o entrar en el baño para mujeres y ser percibido como un «ser extraño». «Una vez me insultaron incluso», cuenta Recher.

Ahora, el primer transexual de la política suiza se siente satisfecho. Su nueva identidad no le causó ningún tipo de problemas, por lo menos hasta ahora. «Mi familia me aceptó, así como los compañeros de trabajo. En el Parlamento no noto ninguna diferencia, a pesar de que sé que algunos me miran de reojo», señala.

De hecho, su aspecto no ha cambiado casi nada: unos tenis, pantalones deportivos con una cadena de llaves colgada al lado, cabellos cortos y gafas le dan más bien un aspecto de un alumno o patinador que de un político. «Siempre me vestí así.»

Dificultades para cambiar de nombre

Después de haber superado el miedo de anunciar públicamente su transformación, Recher quiere ahora cambiar el nombre en sus papeles de identidad. Sin embargo, el cambio de sexo es un proceso complicado en Suiza.

En primer lugar, precisa atención por parte de un psicólogo que le acredite su transexualidad, porque ésta es considerada como una enfermedad por las leyes del país. Sólo con la autorización del psicólogo pudo comenzar el tratamiento de testosterona.

La aplicación del tratamiento hormonal es, sin embargo, sólo el primer paso que implica un crecimiento del vello, un cambio en la voz y una nueva distribución de la grasa en el cuerpo. Sin embargo, sus órganos de reproducción continúan siendo femeninos.

Mientras sigue teniéndolos, es imposible cambiar de nombre en el pasaporte o en la tarjeta de crédito. Por ley, una mujer transexual en Suiza sólo puede ser reconocida como hombre si pierde la fertilidad a través de la remoción del útero.

«El Estado quiere garantizar que los hombres no pueden quedarse embarazados», revela. El seguro de enfermedad sólo paga la operación si el paciente permanece durante al menos dos años en terapia».

¿Quiere Recher dar ese paso valiente? «No quiero hablar de este asunto», contesta con firmeza, recordando que aún está bajo tratamiento y evaluando su vida. De cualquier modo, la testosterona causa modificaciones permanentes en el cuerpo.

Concejala sin sueldo

El hecho es que no dispone de mucho tiempo para reflexionar sobre su situación personal. Después de haber sido elegida al Consejo Municipal de Zúrich, Recher hizo una formación de monitora deportiva para deficientes físicos.

Al mismo tiempo organizaba eventos como carreras internacionales para mensajeros ciclistas, concursos de ‘Miss Gay’, una manifestación para el Día de Christopher Street, o participaba en campañas políticas para la ley de parejas del mismo sexo que fue aprobada en las urnas en 2005.

En octubre de 2006 comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Zúrich e hizo una práctica en un bufete de abogados. Para financiar sus estudios, el político trabajó también como director de la sección zuriquesa del Grupo de Juristas Democráticos, una ONG de izquierda.

En medio de tantas actividades, Recher encuentra tiempo para cumplir su mandato que ejerce como miliciano. El sistema miliciano es una especificidad helvética. En el caso de Zúrich, los parlamentarios no reciben retribución por las horas que dedican a su mandato político.

Sus principales temas son igualdad de sexo, medio ambiente, transporte público, urbanismo y asuntos sociales. En el futuro espera que los transexuales sean mejor aceptados en la sociedad, «porque en Suiza tienen aún menos derechos que en países vecinos como Alemania».

swissinfo, Alexander Thoele
(Traducción del portugués: Antonio Suárez Varela)

Anja (Alecs) Recher nació en 1975 en la localidad de Schwamendingen, una comuna en la periferia de Zúrich, en el seno de una familia de clase media con estudios superiores.

Además de concejala en Zúrich para la Lista Alternativa, estudia Derecho en la Universidad de Zúrich y organiza la sección zuriquesa del Grupo de Juristas Democráticos.

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