Suiza avanza hacia el fin de la prohibición de construir nuevas centrales nucleares
El Consejo de los Estados (cámara alta) ha votado a favor de levantar la prohibición de construir nuevas centrales nucleares en Suiza. Recientemente ha dado su visto bueno a la contrapropuesta indirecta del Gobierno a la llamada «Iniciativa Apagón». El Consejo Nacional (cámara baja) deberá pronunciarse ahora sobre la cuestión. Estas son las razones por las que la energía nuclear vuelve al centro del debate.
Aunque Suiza avanza en el cierre progresivo de sus reactores envejecidos, el debate sobre la construcción de nuevas centrales ha resurgido. En respuesta a la iniciativa popular «Electricidad para todos en todo momento (Stop apagones)»Enlace externo, el Gobierno suizo decidió en 2024 modificar la Ley de Energía Nuclear con el objetivo de levantar la prohibición vigente sobre la construcción de nuevas centrales. El Parlamento debate ahora la propuesta, que en última instancia podría someterse a votación en todo el país.
En 2024, los partidos de centroderecha y representantes empresariales lanzaron la iniciativa popular «Electricidad para todos en todo momento (Stop apagones)», que buscaba derogar la prohibición de construir nuevas centrales nucleares en Suiza.
La iniciativa proponía modificar la Constitución para que «todas las formas de producción eléctrica respetuosas con el clima» estén permitidas, garantizando de facto el derecho a generar energía mediante cualquier tecnología no basada en combustibles fósiles. También pretende revertir la reforma de la Ley de Energía de 2017, aprobada por el 58 % del electorado, que situó a Suiza en la senda del cierre progresivo de la energía nuclear mientras se fomentaban las renovables, como la solar, geotérmica e hidroeléctrica.
Sus defensores sostienen que la energía nuclear es clave para la seguridad energética y la estrategia climática del país.
El Gobierno suizo también considera que debería autorizarse de nuevo la construcción de nuevas centrales nucleares, aunque ha presentado una contrapropuesta que se limita a modificar la ley, sin tocar la Constitución.
Una mayoría en el Consejo de los Estados (cámara alta), formada por el partido conservador UDC, el partido de centro-derecha Partido Radical-Liberal y la mayor parte del Partido del Centro, respaldó la contrapropuesta. Por su parte, los socialistas y los Verdes, así como los Verdes Liberales, el Partido Protestante y varias organizaciones medioambientales, se opusieron, argumentando que los nuevos reactores tardarían décadas en construirse —posiblemente no antes de 2050— y seguirían conllevando riesgos técnicos importantes. El Consejo Nacional (cámara baja) debe debatir ahora la cuestión, y el ministro de Energía, Albert Rösti, ha advertido de que lo más probable es que se convoque un referéndum.
Por el momento, Suiza mantiene su compromiso con un cierre progresivo de la energía nuclear, una política que se decidió tras el desastre de Fukushima en Japón en 2011 y que fue ratificada por el electorado en 2017. El país todavía cuenta con tres centrales nucleares envejecidas con cuatro reactores —Beznau I y II, Gösgen y Leibstadt— que en conjunto generan alrededor del 30 % de la electricidad nacional.
¿Por qué Suiza se replantea esto de nuevo?
La política climática de la nación alpina ha generado un sentimiento de urgencia. Suiza aspira a alcanzar la neutralidad climática para 2050, lo que implica reemplazar sistemas de calefacción de combustibles fósiles y coches con motor de combustión por alternativas eléctricas, aumentando así la demanda de electricidad. Al mismo tiempo, es probable que los cuatro reactores nucleares envejecidos del país se cierren en los próximos años. Si la energía hidroeléctrica, solar y eólica podrá compensar completamente sigue siendo motivo de debate.
Las nuevas centrales nucleares podrían ayudar a cerrar el inminente déficit energético con una huella de carbono baja. Desde la guerra en Ucrania, la seguridad energética ha adquirido además una importancia renovada: los responsables políticos buscan reducir la dependencia del gas y la electricidad importados durante el invierno. En resumen, las preocupaciones por los apagones y los objetivos climáticos empiezan a superar los temores de seguridad que predominaban tras el desastre nuclear de Fukushima hace 15 años. Además, los nuevos diseños de reactores prometen ser más seguros y económicos.
¿Cuál es el estado de la última tecnología en centrales nucleares?
Aquí, el optimismo de ciertos políticos y responsables de la industria choca con la realidad técnica. Las esperanzas se centran principalmente en los reactores modulares pequeños (SMR, por sus siglas en inglés), reactores nucleares avanzados con una capacidad de hasta 300 MW —aproximadamente un tercio de lo que produce un reactor tradicional— que podrían fabricarse en serie y montarse de forma modular. Actualmente, solo dos SMR operan en el mundo: uno en Rusia y otro en China. La Unión Europea pretende desplegar los primeros SMR a principios de la década de 2030, pero los recientes proyectos en Estados Unidos han sufrido contratiempos.
Otro foco de interés son los denominados reactores de cuarta generación de gran tamaño, diseñados para ser más seguros y sostenibles y minimizar el problema de los residuos nucleares. Según los plazos más optimistas, estas plantas entrarían en funcionamiento a mediados de la década de 2030 como muy pronto. No obstante, los procesos de autorización en Suiza suelen ser aún más lentos.
¿Son económicamente viables las nuevas centrales nucleares?
El financiamiento probablemente será el mayor obstáculo. Se estima que el coste de una nueva planta en Suiza oscila entre 15.000 y 25.000 millones de francos suizos (entre 19.200 y 32.000 millones de dólares). Los expertos consideran poco realista depender únicamente de capital privado; serían necesarias garantías estatales o subvenciones. Existen distintos modelos posibles: los consumidores podrían cofinanciar la planta mediante un pequeño recargo en su consumo eléctrico —como ocurre actualmente con las energías renovables— y/o el Gobierno suizo podría participar como copropietario, como hicieron algunos cantones con las centrales nucleares existentes.
¿Qué supone la reciente decisión de la UE para la transición energética?
La UE ha mostrado un nuevo interés por la energía nuclear. «Reducir el sector nuclear europeo fue un error estratégico», declaró la semana pasada la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mientras los gobiernos lidian con la crisis energética provocada por el conflicto en Oriente Medio. Su afirmación resulta muy controvertida. Sus defensores sostienen que la energía nuclear refuerza la seguridad energética y que los combustibles fósiles —petróleo, gas y carbón— podrían ser reemplazados por una energía nuclear respetuosa con el clima. Sin embargo, quienes se oponen advierten de que podría restar inversión a la hidroeléctrica, eólica y solar.
En Suiza, el Gobierno federal afirma que las nuevas centrales nucleares podrían complementar el desarrollo de las energías renovables. Sin embargo, la tecnología sigue siendo políticamente divisiva, como muestran las encuestas. Cualquier nuevo proyecto se enfrentaría a una fuerte resistencia política y probablemente a largos litigios, retrasos que podrían ralentizar de forma significativa la transición energética del país.
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Texto adaptado del inglés por Carla Wolff.
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