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Jóvenes difíciles y su situación laboral

Con ellos el mundo del trabajo no es sensible.

Con ellos el mundo del trabajo no es sensible.

(Ex-press)

Los jóvenes adultos sin trabajo esperan con gran expectación la reforma del seguro de desempleo que entrará en vigor el 1 de abril. Temen pasar del fondo de desempleo a la asistencia social, pero ¿cómo se apoya su integración profesional?

Cada año en Suiza entre 2.000 y 2.500 alumnos no tienen acceso a una formación o a un empleo cuando terminan la enseñanza obligatoria.

Otros 15.000 jóvenes, casi alrededor del 10% (en 1999 este porcentaje era del 12%), no consiguen un título profesional o un diploma.
 
Por lo tanto, su futuro profesional está realmente en riesgo. De hecho, un título postobligatorio es la clave del éxito en el mercado laboral, especialmente en las zonas urbanas del cantón de Berna. Aquellos que no lo logran, corren el riesgo de seguir desempleados y tienen que recurrir a la asistencia social durante un largo periodo.

Un alto riesgo
 
¿Quiénes son estos jóvenes? y ¿por qué el mundo del trabajo les cierra la puerta? “Son chicas y chicos con una gran cantidad de problemas:

dificultades en el colegio, son hijos de inmigrantes, tienen conductas que no son irreprochables, viven en situación de dependencia. No existe un estereotipo de los jóvenes en riesgo”, explica Elisabeth Allemann Theilkäs, responsable del sector de apoyo e integración de la Oficina de Asesoramiento Profesional del cantón de Berna.
 
“Son jóvenes que no cumplen con las actuales y elevadas expectativas de la formación profesional. Con ellos el mundo del trabajo no es tierno y muchas veces ni siquiera les da la oportunidad de iniciar un aprendizaje. Sería en cambio importante ofrecer a todos esta oportunidad, por ejemplo, con la creación de puestos de aprendizaje con una menor exigencia”, según Allemann.
 
La precariedad de su situación laboral se refleja en el porcentaje de beneficiarios de prestaciones sociales en la Confederación. De hecho, la categoría de adultos jóvenes de entre 18 y 25 años se encuentra entre las que más apoyo reciben de la ayuda social. En 2009, este grupo era del 4,5%, cuota un tercio superior a la cuota general de parados. De ellos, tres de cada cuatro no tenían ninguna formación profesional.

Integración profesional para todos
 
Si para el 90% de los jóvenes en Suiza el paso de la educación escolar obligatoria a la formación se lleva a cabo sin dificultad, para el restante 10% se han desarrollado varios proyectos para garantizar su inserción profesional.

Entre ellos se encuentra el ‘Case management Formación profesional’ (CM FP), un servicio desarrollado especialmente para los jóvenes en riesgo: son seguidos por chicos de 24 años de media. Un responsable se ha encargado de planificar y coordinar las actividades de las diversas estructuras institucionales durante la selección y la formación profesional.

“El objetivo es también permitirles el acceso a una formación profesional básica y de elevar en 2015 al 95% la proporción de jóvenes con un título en la mano”, indica Allemann.
 
Mientras tanto, el cantón de Berna ya ha logrado este objetivo. “En nuestra región, de los 10.000 adolescentes que terminan el colegio, solo 500 -el 5%- no obtienen un diploma postobligatorio”, señala Allemann, recordando que en 2008 el porcentaje de adultos jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y 24 años con asistencia social era del 5,8%, una cifra muy por encima de la media de Suiza en este grupo de personas (3,9%).


La reforma ¿hacha o un estímulo?
 
Con la entrada en vigor el 1 de abril de la cuarta revisión de la Ley sobre el Seguro de Desempleo (LADI), aceptada en votación popular en septiembre pasado, es probable que se acentúe el problema de los jóvenes que hacen uso de la asistencia social. Se teme que los adultos jóvenes sin trabajo  -21.280 en febrero de 2011- pasen de la asistencia de desempleo a la ayuda social.

De hecho, la reforma reduce de 260 a 200 los días de subsidio e introduce un período de espera de 120 días para el que termina la enseñanza obligatoria o la formación, si no ha pagado las contribuciones.
 
Este es el temor expresado por la Conferencia Suiza de Instituciones de Acción Social (CSIAS). “Es difícil evaluar el impacto que la reforma tendrá sobre el número de beneficiarios de asistencia social. Sin embargo, estimamos que habrá un aumento del 30% en los próximos años. Los jóvenes adultos y las personas cercanas a la edad de jubilación se verán particularmente afectadas”, afirma Dorothee Guggisberg.
 
Para Elizabeth Allemann Theilkäs el problema no es tal. “Con la reforma, los jóvenes serán llamados a que ingresen por primera vez en el mercado de trabajo y esto será en su beneficio. Para los aprendices que terminan su formación en agosto, los días de indemnización son suficientes: la experiencia nos demuestra que en 6 a 8 meses la mayoría de ellos ha encontrado un trabajo".

Por otra parte, "las medidas ocupacionales adoptadas en los últimos años, por ejemplo, el semestre motivacional o los prácticas profesionales, fomentan la entrada en el mundo del trabajo”.

Ayuda social

En 2009, Suiza 230.019 personas se beneficiaron de la prestación de asistencia social, es decir, el 3% de la población.

Un tercio de las personas que reclaman asistencia social son los trabajadores pobres, un tercio no tienen una ocupación (amas de casa, personas en formación) y un tercio estaban desempleados.

La asistencia social es un fenómeno predominantemente urbano. Una cuarta parte de los beneficiarios viven en cinco ciudades con más de 100.000 habitantes.

En estas ciudades, la proporción es el doble del promedio de Suiza. En los municipios con menos de 2.000 habitantes, solo el 1, 4% de la población recibe parte de las prestaciones sociales.

Según la Oficina Federal de Estadística (FOE), el número de beneficiarios ha aumentado en 2009 en todos los grupos de edad.

Este crecimiento se debe a la crisis económica, cuyos efectos se hicieron sentir en la asistencia social con un desfase.

La cuota más alta de la asistencia social son los niños, adolescentes y adultos jóvenes de hasta 25 años.

En 2009, se produjo un fuerte aumento en la categoría de personas cercanas a la edad de jubilación (56-64 años), ya que tienen dificultades para reintegrarse en el mercado de trabajo. Ahora su cuota es del 2,2%, nivel más alto desde 2004.

Fin del recuadro


(Traducción: Iván Turmo), swissinfo.ch


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