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La inmigración nos define como país

La exposición ofrece una visión general desde la dispersión por el mundo de los primeros seres humanos de África hace dos millones de años hasta la actualidad. Musée d'histoire de Berne, Christine Moor

La inmigración ha dado forma a Suiza. La exposición 'Homo migrans' en el Museo de Historia de Berna ofrece un viaje a través de dos millones de años para seguir los movimientos de la población que marcaron el territorio de Suiza y sus habitantes. Y da la palabra también a los suizos que residen fuera del país.

Este contenido fue publicado el 18 noviembre 2019 - 16:18

¿Qué proporción de inmigrante hay en ti? La exposición Homo migrans en el Museo de Historia se abre con esta simple pregunta. La respuesta no es tan fácil, como demuestra el recorrido por 2 millones de años de movimientos poblacionales en el territorio que hoy conocemos como “Suiza”. El visitante sigue el rastro de los primeros hombres que se asentaron en la región alrededor de 15 000 antes de Cristo, se sumerge en las invasiones de los romanos, la llegada de los alamanes, la protección concedida a los hugonotes, la emigración al Nuevo Mundo y la acogida de los refugiados tamiles.

La exposición Homo migrans en el Museo de Historia de Berna está abierta hasta el 28 de junio de 2020. Martes a domingo de las 10 a las 17 horas.

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“Imagínese cómo era Suiza antes de 1848”, sugiere Jakob Messerli, director del Museo de Historia de Berna. Si un bernés como yo entonces viajaba a Ginebra, Zúrich o Basilea, se le consideraba un inmigrante. Se encontraba en el extranjero. En 1848, todo el mundo pasó a ser suizo. Es importante recordar que se trata de una construcción y que es un proceso que se renueva constantemente”. A los responsables del museo se les ocurrió montar una exposición sobre la migración, porque es uno de los temas que más preocupa a los suizos, según las encuestas que se realizan cada año. “Es un tema que muchas veces tiene connotaciones muy emocionales”, dice Jakob Messerli. “Nos apetecía retroceder en el tiempo, presentar algunos hechos históricos y contribuir de esta amanera a apaciguar el debate”.

"Es importante recordar que se trata de una construcción y que es un proceso que se renueva constantemente”

Jakob Messerli

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Suizos que se van

Para los responsables de la exposición, era importante hablar a la vez de inmigración y emigración. Una sección está consagrada a los suizos residentes en el extranjero, con testimonios y algunas cifras clave. “No interesaba conocer los motivos que llevan a emigrar y hemos constatado que en muchos casos son los mismos tanto para las personas que vienen a Suiza como para las que se van del país”, señala el director del museo.

Uno de los motivos más frecuentes es el trabajo: las condiciones, las oportunidades o los tipos de empleo son a veces mejores en otros lugares, como ilustra ejemplo de una suiza que hoy imparte clases de surf en el Caribe. Una actividad bastante difícil de llevar a cabo en Suiza… “Era importante para nosotros incluir en la exposición a los suizos del extranjero, también para recordar que el 10% de quienes poseen un pasaporte rojo con la cruz blanca viven fuera del país”, precisa Jakob Messerli.

Rechazo e integración

La exposición cuestiona también la diferencia entre “nosotros” y “los otros”, recordando que esta categorización no ha cesado de evolucionar a lo largo de los años. Los grupos que llegan y son percibidos como “extranjeros”, terminan integrándose perfectamente y pasan a formar parte de los “suizos”. Es el caso, por ejemplo, de los obreros italianos que inmigraron en el siglo XX para trabajar en la construcción de los túneles de las líneas ferroviarias y transalpinas. Estos inmigrantes trajeron conocimientos y costumbres que hoy forman parte de nuestro cotidiano: los romanos introdujeron el vino en la región y los italianos, los espaguetis. “Estos ejemplos son el reflejo de que la inmigración nos define, y no somos conscientes de ello”, afirma Jakob Messerli.

Se está cuestionando la definición de migración: en nuestras sociedades globalizadas , todo el mundo vive una infinidad de experiencias de migración por motivos de estudios, trabajo, ocio, etc. Y no se trata solamente de una cuestión de pasaporte. “La selección nacional de fútbol lo ilustra muy bien”, indica el director del museo. “La mayoría de los jugadores tienen raíces fuera de Suiza, poseen la nacionalidad suiza, pero muchos de ellos trabajan en otros países europeos. Para mí son el reflejo perfecto de lo que hoy es una normalidad”.



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