Los brazaletes electrónicos seguirán en fase de prueba
Varios cantones suizos han colocado dispositivos electrónicos de vigilancia a delincuentes condenados y aseguran que la práctica ha proporcionado resultados positivos.
El entusiasmo por estas pequeñas cajas negras no es generalizado, aunque están siendo utilizadas en algunos países europeos y presentadas como una alternativa más barata que la encarcelación.
En Suiza, el gobierno ha declarado que no está convencido de que la expansión de esta condena alternativa, más allá de la fase de prueba, sea una buena idea. Los cantones permanecen divididos en torno a la medida.
«Nuestras experiencias de control electrónico han sido plenamente positivas», según ha declarado Marianne Isenschmid, responsable del servicio de libertad condicional y sentencias alternativas del cantón de Berna. Esta zona es uno de los siete territorios que han probado la medida.
El control electrónico es más efectivo que la estancia en prisión o los servicios comunitarios, según Isenschmid, y los delincuentes no se lo toman a la ligera.
«Está muy claro que la vigilancia con brazaletes es un castigo», prosigue. «El dispositivo está siempre colocado en el tobillo y exige una gran disciplina en la persona que lo lleva. Ésta debe mantener una atención constante al reloj. Si el condenado no cumple el calendario acordado, el aparato envía una alarma».
Situaciones variables
En contraste con el ingreso en prisión y la práctica de la semidetención, donde los individuos condenados por delitos menores están libres durante el día, pero tienen que presentarse en la cárcel por la noche y los fines de semana, los brazaletes les ofrecen un trato que no afecta tanto a su vida privada.
Esto puede ayudar a desarrollar aptitudes organizativas, a cambiar los malos hábitos y reducir los riesgos de reincidencia, en opinión de Isenschmid. «Con el control a distancia, una persona que podría normalmente estar todas las tardes bebiendo en bares, quizá en su lugar se vería forzada a hacer algo más productivo en su casa. Estos dispositivos brindan a la gente una gran oportunidad de cambiar su situación».
A pesar de la positiva acogida en los cantones que han probado el proyecto, un reciente estudio encargado por la Oficina Federal de Justicia ha revelado que muchas de las regiones se oponen a la utilización de los brazaletes junto con las sentencias de cárcel, servicios comunitarios y sanciones.
Las razones de este rechazo son varias. En el cantón de Schwyz piensan que es demasiado complicado; en el de Zug expresan que expertos legales se han cuestionado si constituye un castigo real, y en el de San Gall argumentan que las leyes sólo se han corregido, con lo que finalmente el sistema no tendría sentido.
El Gobierno suizo tampoco está convencido del método. En diciembre, se pronunció en contra de añadir los dispositivos dentro del Código Penal, que precisamente fue modificado a comienzos de 2007 y dispone multas y servicios a la comunidad, delitos que equivaldrían a los que serian sancionados con el medio electrónico.
La resistencia de los cantones muestra que el tiempo no está todavía maduro para incluir el control electrónico de forma definitiva dentro del Código Penal, señala a swissinfo, Bernardo Stadelmann, de la Oficina de Justicia Federal.
Futuro incierto
«Si el control a distancia no se incluye como una pena mayor o como parte del sistema penal, habrá un vacío legal», apunta Marianne Isenschmid.
«Toda Europa está optando por la iniciativa. Sería desafortunado que Suiza tuviera que abandonar la medida a pesar de su acogida positiva».
Para aquellos que prefieren correas en el tobillo en lugar de uniformes de rayas, el futuro se presenta incierto. Al final de 2007, el gobierno de Berna aumentó las experiencias piloto por tercera vez y tomará una decisión final en 2009.
swissinfo, Corinne Buchser
(Traducción, Iván Turmo)
Para que una persona tenga instalado el dispositivo, debe tener un trabajo, domicilio fijo y teléfono. Además, tiene que pagar 20 francos diarios.
El transmisor está anclado al tobillo con una banda de seguridad. Se actualiza semanalmente con un calendario que el propietario debe cumplir. Las autoridades saben cuando el delincuente está en casa o en el trabajo, por ejemplo.
Más de 2.000 personas lo han probado en Suiza desde que se implantó en 1999.
Los cantones que lo han probado son: Berna, Ginebra, Tesino, Solothurn, Vaud en los dos semicantones de Basilea-Ciudad y Basilea-Campo.
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