Suiza, orgullosa de su diáspora

La presidenta Micheline Calmy-Rey, en el 85° Congreso de los Suizos en el Extranjero. swissinfo.ch

El compromiso de Suiza en la acción humanitaria reunió a suizos expatriados, organismos humanitarios y autoridades helvéticas en la segunda jornada del 85° Congreso de los Suizos en el Extranjero.

Este contenido fue publicado el 18 agosto 2007 - 18:06

La presidenta Micheline Calmy-Rey subrayó la importancia de la emigración suiza en el exterior, mientras que Jakob Kellenberger, presidente del CICR, destacó la relación de esa entidad con la Confederación.

"Estamos orgullosos de nuestra diáspora", enfatizó la mandataria suiza.

"Un suizo en el extranjero es también una voz de Suiza. Sus voces se hacen eco de la voz de la Suiza oficial, de nuestras acciones y nuestros posicionamientos en la escena internacional, nuestros programas de ayuda al desarrollo y de ayuda humanitaria", continuó la presidenta.

Micheline Calmy-Rey participó en el 85° Congreso de los Suizos en el Extranjero que tiene lugar en Ginebra y al que asisten alrededor de 500 ciudadanos helvéticos con residencia en otros países.

La también ministra de Exteriores "amadrinó" al nuevo presidente de la Organización de los Suizos en el Extranjero, Jacques-Simmon Egly, quien este sábado recibió de manos de su predecesor, Gorge Stucky, las riendas de ese organismo.

Política abierta y generosa

Al abordar el tema de la edición 2007 del Congreso: "Solidarios y comprometidos: los suizos en la acción humanitaria", la presidenta suiza pasó revista a los flagelos que golpean a los diversos continentes: la guerra, las desigualdades, los desastres naturales...

"La ayuda humanitaria suiza es necesaria", acotó. Y esa asistencia "se inscribe en el marco de una política exterior abierta, generosa, coherente, universal y digna de crédito en favor de las víctimas de las catástrofes y de los conflictos".

La responsable de la diplomacia suiza lamentó, por otra parte, el cierre de algunos consulados, en particular en Europa, pero explicó que Suiza requería ampliar su presencia en otras partes del mundo, sobre todo en Asia.

También reconoció la importancia que tiene para la V Suiza la introducción del voto electrónico y ratificó su compromiso en la agilización de ese procedimento.

CICR, relación privilegiada

"Suiza y el Comité Internacional de la Cruz Roja tienen una buena relación, tanto a en el plano de las autoridades de la Confederación como de aquellas de los cantones", subrayó por otra parte, el responsable de ese organismo, Jakob Kellenberger, al intervenir en el Congreso.

Recordó que Suiza contribuye con el financiamiento de 12% del CICR, que en Ginebra ese organismo vio la luz en 1863 y que, a la postre, este país es depositario de los Convenios internacionales en materia de derecho humanitario.

"A pesar de su enorme crecimiento y de su carácter cada vez más internacional, el CICR está fuertemente marcado con la presencia de personal suizo", continuó el ponente.

"El CICR se felicita de haber escogido a Ginebra como sede. Ginebra es un lugar excelente, tanto por su ambiente como por su apoyo logístico y su estímulo a los derechos humanos".

No hay ayuda que sobre

En este segundo día del Congreso, los representantes de la V Suiza participaron igualmente en un debate con los titulares de diversas organizaciones de asistencia:

Walter Fust, director de la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (COSUDE); Peter Brey, secretario general de la Fundación Terre des Hommes; Isabelle Ségui-Bitz, presidenta de Médicos sin Fronteras Suiza, y Hans Lunshof, jefe del Servicio de Enlace para Suiza y Liechtenstein del Alto Comisario de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) .

Durante el encuentro, Walter Fust rechazó que la existencia de 1.500 organizaciones no gubernamentales en Suiza pueda ser un motivo de preocupación. "No podemos trabajar en la medida de todas las necesidades que existen. Entonces, es muy afortunado que exista una tal expresión de solidaridad", dijo.

swissinfo, Marcela Águila Rubín, Ginebra

Contexto

La ayuda humanitaria de la Confederación tiene por misión salvar vidas y aliviar el sufrimiento en casos de crisis, guerra o catástrofe.

Neutra e incondicional, opera en cuatro campos de actividades: ayuda de urgencia, reconstrucción y acciones en favor de las víctimas.

Una tercera parte de su presupuesto financia intervenciones bilaterales y dos terceras partes apoyan organizaciones humanitarias internacionales, en particular al CICR y a cinco organismos de la ONU.

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CICR:

El CICR es una organización independiente y neutral que presta protección y asistencia humanitaria a las víctimas de la guerra y de la violencia armada.

Tiene el cometido, en virtud del derecho internacional, de prestar asistencia en forma imparcial a los prisioneros, los heridos y los enfermos, y los civiles afectados por los conflictos.

La Institución tiene su sede en Ginebra, Suiza, y oficinas en unos 80 países. Cuenta con más de 12.000 colaborares.

En el curso de 2006 abasteció de víveres a más de 2,5 millones de personas y proporcionó material de urgencia, tal como tiendas de campaña y mantas a más de 4 millones.

Sus proyectos de aprovisionamiento de agua, de sanidad y de construcción permitieron responder a las necesidades de cerca de 16 millones de personas, mientras que 2,4 millones de pacientes fueron atendidas en las estructuras de salud apoyadas por el CICR.

Durante el mismo periodo, sus delegados visiaron a 478.000 personas privadas de libertad en 2.577 lugares de detención repartidos en 71 países.

En colaboración con las Sociedades Nacionales de la Cru Roja y de la Media Luna Roja, el CICR facilitó el intercambio de 630.000 Cruz Roja entre miembros de familias dispersas por las hostilidades o en otras situaciones de urgencia.

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