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Suiza dejó de ser "un caso especial"

En venta desde este viernes el especial de 'The Economist' consagrado a Suiza.

(swissinfo.ch)

Las particularidades políticas de Suiza la distinguen de sus vecinos, según un informe que publica ‘The Economist’.

Pero en muchos sentidos, el país tiene más en común con otras democracias modernas de lo que admite.

Barbara Beck, autora de un suplemento especial de la publicación británica consagrado a Suiza, señala que las tradiciones del federalismo y la democracia directa tienen un enorme impacto en cada aspecto de la vida de la Confederación.

Ambas instituciones permiten una mayor participación ciudadana en las decisiones políticas de la que existe en otros países. Pero la política de Suiza y sus preocupaciones no son diferentes de las del resto de Europa.

"Suiza ya no es un caso especial, en el sentido de que su economía está sujeta a los mismos altibajos que la de cualquier otro país”, destaca Barbara Beck a swissinfo.

"Obviamente, sus políticas exteriores y de seguridad también han tenido que adaptarse al mundo en que vivimos, pero está claro que la gente tiene mucha más participación en la forma en que su país es dirigido y en lo que toca a asuntos específicos de política”.

Caso especial

Barbara Beck intentó determinar si Suiza era todavía un "un caso especial" y concluyó que lo era menos de lo que había sido en el pasado.

Sin embargo, un periodista suizo de renombre, Roger de Weck, invita a ponerse en guardia contra cualquier país –Suiza incluida- que se pretenda mejor que otro de una u otra manera.

"Siempre resulta peligroso cuando un país se dice especial”, dice a swissinfo.

"Tengo amigos franceses que piensan que son especiales. Tengo amigos británicos que saben que son especiales. Es importante que cada país sea diferente, pero eso no debe convertirse en un culto", añade.

Lento crecimiento

Suiza sigue siendo único en su sistema de democracia directa, que otorga a la población la última palabra en cualquier asunto político, puntualiza Beck.

Admite que el sistema tiene claras ventajas; sin embargo, agrega que, en su opinión, también ha dificultado el crecimiento económico de Suiza durante los últimos 20 años.

El inconveniente de la democracia directa es que los cambios requieren mucho más tiempo del que necesitan los países con un poder político más centralizado. Por ejemplo, la apertura del mercado de la energía eléctrica a la competencia fue rechazada por el voto popular.

Aymo Brunetti, titular de la Dirección de Políticas Económicas de la Secretaría de Estado de Economía (Seco), conviene en que la democracia directa puede (y logra) frenar las reformas.

"Es un sistema demasiado conservador porque siempre hay necesidad de convencer a la gente de cambiar el 'statu quo’”, comenta a swissinfo. "Desde luego, es muy fácil despertar temores en la gente y animarla a mantener lo que existe”.

’Suicitud’

Suiza reúne diferencias lingüísticas y geográficas y goza del privilegio de haber tenido los ingresos por habitante más altos durante la mayor parte del siglo XX.

Aunque sea difícil definir exactamente lo que se denomina ‘suicitud’, Roger de Weck siente que quizá ya no es lo que era.

"La vieja definición incluía la democracia directa, las tradiciones, las montañas y el chocolate, pero ahora es algo que tiene que ser inventado de nuevo casi cada día”, enfatiza.

"Un hombre que vive en la montaña de la Suiza oriental tiene muy poco en común con un banquero privado de Ginebra, pero ambos pertenecen al mismo país y tienen que definir todo el tiempo lo que tienen en común".

La voluntad de integrarse a la Unión Europea es algo que comparten muchos ciudadanos suizos. Además del sistema político, es quizá un aspecto que realmente distingue a Suiza de sus vecinos, de acuerdo con la periodista.

"Suiza es todavía un caso especial en el sentido de que no ha decidido adherirse a la Unión Europea, pero esa decisión también está íntimamente ligada a su sistema político”, concluye Barbara Beck.

swissinfo, Jonathan Summerton
(Traducción y adaptación: Marcela Águila Rubín)

Contexto

El sistema suizo de democracia directa es el rasgo más peculiar del país: 'The Economist'.

Para Barbara Beck ese mecanismo ha dificultado el crecimiento económico.

La periodista considera que la membresía helvética a la Unión Europea no es política ni económicamente necesaria por el momento.

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