UBS y Credit Suisse: ¿Gigantes con pies de barro?

El Credit Suisse y el UBS, recibieron una nueva estocada. Keystone

Los dos grandes de la plaza financiera suiza deberán contar con las reservas “antiquiebras” más altas del mundo. Dos veces superiores a las que exigen las nuevas reglas internacionales Basilea III.

Este contenido fue publicado el 04 octubre 2010 - 15:44
Andrea Ornelas, swissinfo.ch

Explicación: el gobierno suizo no quiere arriesgarse a nuevos rescates bancarios multimillonarios. UBS y Credit Suisse afirman que cumplirán, pero sus estados financieros despiertan dudas.

UBS y Credit Suisse, los dos principales protagonistas del sistema financiero helvético, recibieron una nueva estocada.

En breve, deberán contar con fondos propios equivalentes a 19% de sus activos en riesgo, producto del fallo anunciado (04.10) por la Comisión de Expertos encargados de Limitar los Riesgos de Quiebra para Grandes Empresas.

Un grupo de trabajo cuya creación fue instruida por el gobierno suizo en noviembre del 2009 para evitar que nuevas crisis sistémicas pongan en jaque a la economía helvética.

Resultado: para el 2013, los fondos propios de UBS y Credit Suisse deberán ser dos veces superiores a los que exigen las recientemente anunciadas Reglas de Basilea III (13.09).

Ante el nuevo reto, los dos bancos se dicen confiados, aunque sus estados financieros despierten algunas dudas.

Sólo bancos

Tras 10 meses de trabajo, la citada comisión para evitar riesgos de quiebra en grandes empresas (conocidas como too big to fail o demasiado grandes para quebrar) entregó su veredicto.

En un documento de 148 páginas dilucidó las fortalezas y debilidades del sistema empresarial helvético y dictó reglas para garantizar su solidez futura.

Su principal conclusión: “En Suiza, el riesgo de too big to fail se limita exclusivamente al sector bancario. En otras ramas productivas, el peligro de quiebra puede ser manejado sin poner en riesgo a la economía de forma integral”.

Cabe recordar que este grupo de expertos está constituido por miembros del Ministerio Federal de Finanzas (DFF), del banco central (BNS), la Secretaría de Estado de Economía (Seco), la Comisión de Competencia (Comco)y la Universidad de Zúrich, entre otros.

La comisión acordó solicitar a los grandes bancos suizos un “colchón financiero”, o fondos propios, equivalentes a 19% de sus activos en riesgo. Esto es, dos veces lo que preconizan las Reglas de Basilea III.

Fuera de tecnicismos, los bancos deben contar con fondos disponibles permanentemente para enfrentar cualquier contingencia internacional. Además, deberán diversificar riesgos y planear a largo plazo.
“Medidas que de forma individual son incapaces de reducir riesgos, pero que conjuntamente son capaces de promover una mayor estabilidad financiera”, cita el trabajo.

Estamos listos: UBS y CS

Consultados al respecto, Credit Suisse confirmó que desde 2008 –tras la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers- se prepara para una reglamentación bancaria internacional más estricta.

Hemos puesto especial interés en atender e integrar a nuestra estrategia interna el endurecimiento en las reglas de capitalización y reservas que marcan las autoridades internacionales, citó en un mensaje enviado a la prensa.

“Durante los últimos dos años, redujimos 30% nuestros activos de alto riesgo y estamos listos para hacer frente a reglas más estrictas en materia de fondos de aquí al 2018”, detalló.

De acuerdo con Credit Suisse, las nuevas disposiciones no implicarán cambios sustanciales en su política vigente y tampoco en el pago de dividendos a sus accionistas.

El UBS fue más discreto en su respuesta, confirmó que estará en capacidad de responder a las nuevas exigencias, pero no ofreció detalles sobre la manera en la que lo conseguirá.

Mientras más pronto mejor: FINMA

El anuncio retumbó de inmediato entre la jerarquía financiera suiza.
El Banco Nacional de Suiza (BNS) y la Autoridad de Supervisión de los Mercados Financieros (FINMA) manifestaron, por separado, su aprobación a los requerimientos impuestos por comisión de expertos y pidieron que sus disposiciones se cumplan lo más pronto posible.

Philipp Hildebrand, presidente del BNS, afirmó que el paquete de medidas propuesto “contribuirá a reducir sensiblemente los riesgos ligados al too big to fail, y con ello, los temores de resquebrajamiento de la economía suiza en caso de crisis”.

En tanto, Eugen Haltiner, presidente de FINMA, coincidió en que se ha dado un paso importante. “La exigencia es más elevada que a nivel internacional, pero es justo lo que necesita el contexto suizo”.

¿Tan sólidos como parece?

UBS y Credit Suisse son los dos grandes pilares del sistema financiero suizo. Conjuntamente concentran 52% de los activos y la cartera de la plaza helvética, según datos de FINMA.

Su desempeño futuro es pues vital para la economía.

Tanto las Reglas de Basilea III como los nuevos requisitos impuestos por la comisión de expertos exigen más fondos propios, pero hacen énfasis en la calidad de los mismos.

En 2010, UBS requiere un nivel de fondos propios de primera calidad por 50.000 millones de francos suizos, pero sus resultados financieros al 30 de junio del 2010, dan cuenta de sólo 27.000 millones de francos suizos en este categoría, es decir, sólo la mitad de los que requiere.

Credit Suisse se encuentra en una situación menos aguda, pero cuenta con fondos propios sólidos por 26.600 millones de francos y con otros 24.200 millones conformado por títulos híbridos (obligaciones convertibles en acciones, que los reguladores internacionales aceptarán cada vez menos).

El tema es una de las prioridades de la agenda del G-20, cuya próxima cumbre se celebrará en Seúl en noviembre próximo. Y la banca suiza tendrá que dejar claro para entonces que cifras y discurso caminan sobre la misma vía.

CONTEXTO

El G-20, que suma a las principales potencias desarrolladas y emergentes del mundo (y del que Suiza no forma parte), celebrará su próxima cumbre en Seúl (11 y 12 de noviembre) en donde debatirá y validará las Reglas de Basilea III.

La Comisión de Expertos del gobierno suizo constituida para prevenir futuras quiebras de empresas de gran talla (too big to fail) desechó la posibilidad de obligar a los bancos a reducir su tamaño para ser menos vulnerables. Rechazó también la posibilidad de que Suiza comparta el costo de un “rescate de emergencia” con otro país en caso de futuras crisis.

La comisión de expertos encargados de limitar los riesgos de quiebra para las grandes empresas de Suiza está presidida por Peter Siegenthaler, ex director de la Administración Federal de Finanzas (AFF); Thomas Jordan, subdirector del BNS; Patrick Raaflaub, director de FINMA y Aymo Brunetti, director de Política Económica de la Seco, entre otros.

La Bolsa de Valores Suiza (SIX) recibió positivamente la noticia de los gigantes bancarios deben aumentar sus reservar propias. La acción de UBS ganaba 0,30% a las 15h00, para ubicarse en 16,71 francos suizos; la de Credit Suisse, avanzaba 0,9% a la misma hora, y su valor se establecía en 42,17 francos.

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REGLAS DE BASILEA III

El Comité de Supervisión Bancaria Internacional, que incluye a reguladores financieros y bancos centrales de 27 países, fijó en Basilea (13.09) nuevas reglas para fortalecer a los bancos de gran talla y blindarlos contra futuras bancarrotas.

Dichos acuerdos, conocidos como Reglas de Basilea III, exigen a los bancos aumentar el “colchón financiero” que tienen disponible en caso de nuevas crisis sistémicas y quiebras potenciales.

En el ámbito técnico, Basilea III exige a los grandes bancos que dispongan de una reserva equivalente a 4,5% de sus activos en riesgo (Tier 1) para el 2013, a la que se sumará otra “reserva emergente” de 2,5%.

Y para las el 2019 las reglas serán aún más estrictas.

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