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Determinación de ‘hielo’ Un suizo quiere cruzar en solitario y a pie el Ártico

¿Qué se necesita para cumplir un objetivo extremo?

¿Qué se necesita para cumplir un objetivo extremo?

(visualimpact.ch/Thomas Ulrich)

¿Arrastrar los neumáticos de coche mientras se sube una montaña suiza es un buen entrenamiento para atravesar el Ártico a pie de Siberia a Canadá vía el Polo Norte? Thomas Ulrich opina que sí, y desea convertirse en el primer ser humano que realice este viaje en solitario.

Los neumáticos van atados con robustas cuerdas a un arnés que Ulrich lleva a la cintura. Durante el ascenso del explorador, los neumáticos rebotan en las rocas que encuentran a su paso en montañas de Interlaken. Su rutina es parte del arduo entrenamiento que realiza para reintentar una aventura que escribió su primer capítulo en 2006. En aquella ocasión las cosas no marcharon como estaba previsto. Al inicio de la travesía, Ulrich tuvo que ser rescatado de la capa de hielo flotante en la que quedó atrapado durante 72 horas.

“Quedarse atascado todo el tiempo es justo lo que sucede en los hielos del Ártico. De ahí la importancia de entrenar el cuerpo para esta misión… (Este ejercicio) es un estupendo entrenamiento para simular el hielo”, dice mientras recupera el aliento para luego seguir adelante en una empinada cuesta.

Ulrich muestra a swissinfo.ch todas las técnicas que le ayudan a  prepararse para un viaje de 2 000 kilómetros que realizará a muy bajas temperaturas (unos 45 grados centígrados bajo cero), mientras su cuerpo tira de dos trineos en los que llevará comida y otros suministros, una carga que pesará unos 180 kilogramos.

La expedición tendrá, sin duda, el ‘sello de la casa’. El almacén de Ulrich está rebosante de inventos de su autoría. Hay más de 15 sacos de dormir, múltiples canoas de diferentes tamaños y cajones de madera repletos de herramientas y todo tipo de enseres. El aventurero está dispuesto a explicarlo todo, como si quisiera probarse a sí mismo que todo eso tiene sentido.

Sin embargo, cuando charlamos sobre el Ártico durante una caminata por la zona montañosa aledaña se le ve mucho más feliz y confiado con respecto a la empresa que está a punto de iniciar.

Ulrich es un aventurero y un explorador nato. “Jamás he tenido un empleo normal, he trabajado de guía de montaña, con helicópteros, de fotógrafo”. De hecho, fue ganándose la vida como fotógrafo que descubrió su pasión por las aventuras de montaña que, de una actividad de ocio, se convirtieron en una ocupación a tiempo completo.
En 2003, junto con el aventurero Boerge Ousland, Ulrich atravesó la plataforma de hielo del Sur de la Patagona sin ayuda. Y también realizó ya una expedición desde el Polo Norte hasta la Tierra de Francisco José.

Tras el éxito de estas misiones, se propuso cruzar el Ártico en solitario en 2006. Pero poco después de que un helicóptero lo depositara sobre el hielo para iniciar la travesía, estalló una fuerte tormenta que le impidió comenzar formalmente la ruta.

Ulrich quedó atrapado en el hielo y se vio obligado a llamar a su jefe de expedición, Hans Ambühl, quien le envió un helicóptero para rescatarlo.El suizo regresó a casa derrotado y desanimado, pero vivo. Ha decidido retomar la aventura este mes de abril y esta vez se siente listo para lo que venga. De acuerdo con sus planes, primero encabezará una expedición de 100 kilómetros hacia el Polo Norte, junto con otras ocho personas, un trayecto en el que funge como guía.

Una vez que el equipo alcance el punto citado, Ulrich continuará en solitario durante 35 o 40 días avanzando sobre la costa de Canadá –en esquís o a pie– para hacer la mitad de la expedición que desea realizar íntegra en 2016.

En retrospectiva, Ulrich considera que el factor que más comprometió el éxito de su primer intento fue de índole económica. Por razones de costo, pidió al helicóptero que lo dejó en el punto de partida que regresara de inmediato, sin asegurarse de que podía iniciar y avanzar en la travesía, especialmente considerando que se trataba de uno de los tramos más difíciles del viaje.

Esta vez ha sido distinto. Buscó el momento más propicio para partir, por lo que tuvo que aguardar un año entero para asegurarse de que podía cubrir los costos y decidir con autonomía. Ulrich asevera que se siente profundamente atraído por el Ártico y quiere concluir lo que un día comenzó.

Preparándose para el viaje

Además de la financiación, hay otros dos aspectos que serán clave para el éxito de la expedición: el equipo ‘hecho a medida’ que utilizará el explorador, en cuyo desarrollo y fabricación se ha volcado en cuerpo y alma. Y el compromiso personal que ha asumido de entrenar arduamente para estar en forma tanto en el plan físico como en el mental.

(swissinfo.ch)

Una de las principales fuentes de inspiración en el desafío que tiene por delante ha sido el explorador noruego Fridtjof Nansen.

En las paredes del almacén/oficina del aventurero suizo pueden verse imágenes de Nansen.

Una admiración que llevó a Ulrich a seguir los pasos de la épica expedición que realizó Nansen en 1893 hacia la Tierra de San Francisco. Un recorrido histórico que permitió al ser humano ir más al norte de lo que nunca lo había estado, aunque esto exigió que Nansen y el grupo de noruegos con los que viajaba pasaran siete meses de invierno refugiados en una cueva, en espera del momento más propicio para iniciar el viaje de regreso a la civilización.

“Se puede aprender mucho de ellos. No está claro que nosotros, en el presente, hagamos las cosas mejor. Algunas veces no planeamos con la seriedad necesaria porque creemos que lo sabemos todo”, dice Ulrich.

En su caso, tardó mucho tiempo en volverse a sentir listo y sopesar profundamente si todos los riesgos y el esfuerzo de preparación valen realmente la pena. Ulrich se divorció de en 2006, una experiencia le llevó a darse cuenta del impacto que su sueño personal puede tener sobre sus seres más cercanos.

La técnica adoptada por Ulrich de arrastrar neumáticos es parte del entrenamiento físico que sigue para ser capaz de tirar detrás de él toda la comida y suministros que requerirá durante la hazaña. Un recorrido sobre una superficie de hielo en la que podrá avanzar gracias a un par de esquís hechos a medida.

Con la ayuda de la Universidad de Ciencias Aplicadas de Biel y de un fabricante alemán de kayaks, Ulrich diseñó el trineo que le permitirá arrastrar las provisiones que consumirá sobre superficies de hielo o atravesar trayectos de agua sin que los suministros se vean dañados. El trineo es de polietileno y cuenta con superficies muy lisas que ayudaran a cumplir con los objetivos que se han fijado.

"Es muy importante que no vuelque y que sea lo más ligero posible. Se desliza muy bien a temperaturas muy bajas y es casi imposible de destruir”, explica Ulrich.

Y de hecho, Ulrich prevé que haya dos trineos idénticos que irán atados para poder distribuir el peso y tener una mayor maniobrabilidad.

Enfrentarse a un oso polar

“Si un oso polar se acerca mientras estás durmiendo, más te vale llevar puestos los pantalones”, bromea Ulrich mientras habla del tipo de ropa que utilizará durante las noches.

Aunque se ríe, la posibilidad de que encuentre osos polares es real y el explorador no toma el asunto a la ligera. Tiene previstas varias opciones para ahuyentarlos, antes de utilizar su último recurso: disparar tiros de advertencia con un rifle que siempre tendrá a mano.

Para Ulrich, la hazaña que se ha propuesto es mucho más que ser el primero en hacer este recorrido. La expedición al Ártico en solitario es su misión personal, su forma de demostrar lo que puede lograr el ser humano cuando la mente se fija en un proyecto. Y quizás también le permita demostrar que, después de todo, haber estado tan cerca de la muerte en 2006 tuvo sentido.


Traducción del inglés: Andrea Ornelas, swissinfo.ch

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