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Un tesoro de la artesanía latinoamericana

Carnero de fibras de boqui pil-pil: típico ejemplo de un juguete. www.puc.cl

La galería Kunst Raum Riehen, de Basilea, rinde homenaje al arte popular de América Latina con una muestra excepcional.

Este contenido fue publicado el 27 marzo 2003 - 17:57

Los objetos expuestos pertenecen a una de las colecciones más completas del mundo: la del suizo Valentin Jaquet.

El arquitecto basilense Valentin Jaquet es un coleccionista extraordinario. Desde los años 1960 emprendió numerosos viajes por América Latina siempre con el fin de inventariar las tradiciones del arte popular. Hoy, su colección reúne más de 6.000 objetos y figura entre las más completas del mundo.

En 1959, Jaquet visitó por primera vez un mercado indígena en Guatemala. "Pasear por este mercado significó encontrarme con un mundo preindustrial totalmente desconocido. Todos los productos en venta eran hechos por artesanos: ollas y canastos, telas y mantas, sombreros y lazos y muchas cosas más", escribe en el catálogo de su colección.

El amor por el trabajo artesanal que desprendían estos objetos y los colores brillantes fascinaron al joven suizo. Desde entonces, Valentin Jaquet ha dedicado todo el tiempo posible al estudio de la artesanía latinoamericana.

Coleccionar para preservar

Originario de un país industrializado donde ya se habían perdido muchas de las tradiciones de producción artesanal, Jaquet se dio cuenta del peligro que corría el arte popular en América Latina. Empezó a coleccionar para preservar lo que en poco tiempo iba a ser reemplazado por la llamada modernidad.

En los diarios de sus viajes describe detalladamente todos los hallazgos y compras; esbozos hábiles llenan las páginas. Distingue entre tres clases de productos artesanales: los objetos de uso cotidiano, los de uso festivo y religioso, y los de lujo, como los juguetes o bibelots.

Tanto las técnicas artesanales como muchas formas y patrones se remontan a tiempos precoloniales. Estupefacto, Jaquet observó cómo se hace una silla sin utilizar un solo clavo. También la cerámica sin torno y el arte de tejer atestiguan conocimientos milenarios.

Admirar el tesoro

Gran parte de la colección Jaquet se encuentra habitualmente en el sótano de su casa, accesible solamente a los amigos de la familia. Ahora, el Kunst Raum Riehen, galería vecina a la famosa fundación Beyeler, abre al público este tesoro latinoamericano con una bella muestra.

La exposición refleja las tres categorías del inventario de Jaquet: objetos de la vida cotidiana, parafernalias y juguetes. Al inicio del recorrido por la galería, el visitante puede admirar una serie de máscaras tradicionales, en su mayoría de Guatemala y México. Sigue una sección dedicada a la fiesta y al mundo religioso.

Tradiciones indígenas y ladinas de todo el subcontinente están presentes: miniaturas detalladas de Perú y Bolivia, trabajadas con harina de papa; un altar mexicano de Todos Santos; muñecas vudú de Haití; exvotos - pies, manos y senos - brasileños de barro y madera; figurinas talladas para curar de Panamá; un Don Ximón guatemalteco, entre otros objetos.

Innumerables juguetes llenan la segunda sala. Estos objetos, aparte de deleitar a los pequeños, no tienen un uso concreto. Los mismos artesanos enfatizan que son "de puro lujo", hechos de materiales baratos y pasadizos: mazorcas, vainas de vainilla, chicles, cera, plumas, ramitas y palitos, trapos e hilos. Las vitrinas muestran el mundo latinoamericano en miniatura, un mundo lleno de fantasía y colores.

Hecho a mano: cerámica y tejidos

Las salas en el primero y el segundo piso de la galería tematizan las técnicas principales para la producción de objetos de uso cotidiano: la cerámica y el tejido.

Ollas, jarras, platos, trastos de todo tipo y de todas partes evidencian que en América Latina el arte de la cerámica tiene una gran tradición. Rara vez se usa el esmalte conocido en la alfarería europea. Los objetos son decorados con ornamentos estampados o arañados, y con relieves; a veces pintados con colores de tierra.

Otra técnica precolonial, aún muy frecuente en las comunidades indígenas y genial por su sencillez, es el telar de cintura. La tejedora no necesita otra cosa que un árbol o un palo para fabricar telas. Tanto los huipiles mesoaméricanos como los ponchos del sur se hacen de una sola pieza, sin cortar la tela.

La exposición en el Kunst Raum Riehen permanecerá abierta al público hasta el 21 de abril.

swissinfo, Franziska Nyffenegger, Basilea

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