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Una postal suiza en las sierras cordobesas

Veselka Spasova, Markus Schmid y su hijo mayor Matías construyen su futuro en Calamuchita. (Foto: N.Dominguez)

Markus y Veselka llegaron a la Argentina en el año 2000 desde Basilea. Desde entonces, se casaron, tuvieron dos hijos, se están construyendo su casa y montaron una empresa de destilados en las sierras cordobesas.

Una historia que conjuga aventura, amor y trabajo. Y que recién empieza...

Markus Schmid es suizo y Veselka Spasova es búlgara. Juntos emprendieron una aventura cuando decidieron dejar sus trabajos en Suiza y Alemania, respectivamente, y venir a la Argentina, más precisamente a la zona serrana del Valle de Calamuchita en la provincia de Córdoba.

Eligieron San José para asentarse: 28 hectáreas en medio de las sierras, un lugar casi desolado, sin agua corriente, ni teléfono, ni Internet. Allí están terminando de construir una casa hermosa y montaron una destilería de aguardientes y licores.

Una postal suiza en las sierras cordobesas

Verlos en sus campos, rodeados por un paisaje que hace honor a la naturalaza, con Matías (el mayor de sus hijos, de 22 meses), correteando entre las ovejas, mientras el más pequeño (de apenas dos meses) duerme, parece una postal de publicidad alpina.

swissinfo visitó a los nuevos inmigrantes en ese escenario, donde hablaron sobre los motivos que los trajeron a la Argentina, los sueños, los proyectos de la familia y sobre "El mosquito", la pequeña empresa que montaron 'a pulmón' y que ya ha comenzado a exportar a Suiza.

"Vinimos buscando la paz y la naturaleza. Nos gusta tener nuestros animales, nuestra propia quinta. Vivíamos en la ciudad pero soñamos con tener un lugar como este", comienza relatando Veselka.

Markus cuenta que ya conocía Argentina porque su hermana Elizabeth tiene una casa de vacaciones en Santa Rosa de Calamuchita, donde pasa tres meses al año.

Su esposa, en cambio, no conocía la Argentina y para ella era embarcarse en una aventura:

"No tenía idea de este lugar, pero Markus me había contado como era, y decidí acompañarlo. Y me encanta. Acá nos casamos y formamos nuestra familia, y todo lo estamos haciendo juntos"

Un desafío permanente

Cuando llegaron al lugar no había nada, ni siquiera luz eléctrica. Pero esto no constituyó un problema, sino un desafío que vienen sorteando muy bien.

"Para nosotros es una aventura vivir aquí. Tenemos que producir nuestra propia luz e hicimos un pozo para tener agua. Lo único que verdaderamente necesitamos es el teléfono y la Internet, para estar comunicados y por el trabajo", cuenta Markus, y destaca las bondades del lugar:

"El clima aquí es muy bueno. Tenemos nuestras tierras, plantamos 120 árboles frutales para producir nuestros licores, tenemos nuestros animales y mucha tranquilidad"

¿Por qué 'El Mosquito'?

"Le pusimos 'El Mosquito' porque es una empresa pequeña y el producto pica", cuentan casi al unísono, riéndose.

Desde la cosecha y maceración de la fruta, la fermentación, el proceso de destilación, el estacionamiento, hasta el marketing y la venta, es un trabajo en conjunto.

Mientras Markus aprovecha las lecciones heredadas desde pequeño de su padre Yvo Schmid (quien tiene su destilería en Suiza), Veselka aplica sus conocimientos adquiridos durante su trabajo en una empresa de turismo alemana:

"Recibimos mucho turismo local, pero también muchos suizos y alemanes que cuando se enteran de lo que hacemos quieren venir a conocer el lugar" sostiene ella al tiempo que ambos profundizan en los gustos de los argentinos.

"Acá en Argentina no hay cultura de aguardientes y destilados, por lo que hubo que hacer todo", explica Markus, quien armó su propia destilería y ¡hasta fabricó su propio alambique!

"En Alemania, hice un curso muy importante que me entrenó en el tema. Soy técnico en bicis, motos y autos, así que conozco el tema de cortar, armar y soldar. Con ayuda pudimos hacer desde el edificio hasta el alambique"

Actualmente producen unos 20.000 litros anuales de aguardientes de frutas (durazno, manzana, ciruela, membrillo, uva, etc.) y aguardientes saborizados, y se exportan a Suiza casi dos mil botellas (de medio litro) por año.

"En Argentina gustan más los licores y en menor medida las grapas, porque a la mayoría le gustan las cosas dulces. Y el aguardiente de cedrón -premiado con medalla de oro en el 'World Spirits 2005', único en el mundo, porque se hace además de una hierba autóctona-, es una bebida exótica que gusta mucho a los suizos", cuenta entusiasmada Veselka.

Mirando al 2006

La pareja sabe que el próximo año terminarán la casa y que el negocio seguirá prosperando. Ambos coinciden en que pronto estará su casa terminada y confían en que el 2006 les deparará cosas buenas:

"Cada día estamos creciendo. Ahora podemos exportar, vendemos en el Alvear Palace Hotel (que es el mejor hotel de Buenos Aires) y nuestros productos se están haciendo conocidos. Los vendemos en vinotecas importantes, porque no son productos para la góndola del supermercado"

"La mayor parte de nuestros productos en Suiza se venden en un lugar que se llama 'Sabores argentinos', que es una tienda que busca productos de muy alta calidad"

"Apuntamos a exportar más y los éxitos nos demuestran que estamos en el camino correcto".

swissinfo, Norma Domínguez, desde Córdoba.

Datos clave

Argentina acoge a la comunidad suiza más numerosa en América Latina: 14.784 helvetas, seguida por Brasil con 13.512.

Markus Schmid es uno de los que emigraron recientemente con la intención de forjar su futuro en tierras argentinas.

Cuenta con 28 hectáreas en el Valle de Calamuchita, donde cría ganado ovino, produce frutas y destila licores que, incluso, ya son exportados a Suiza.

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