Libertad condicionada
¿En qué medida la libertad de los ciudadanos puede ser restringida para garantizar la seguridad? Una pregunta de actualidad, a cuatro años del 11 de septiembre.
Mientras que Estados Unidos adoptó una severa norma antiterrorista, Suiza opta por mantener una práctica liberal, incluso cuando algunos piden medidas más incisivas.
Hace cuatro años, cuando dos aviones Boeing 767 se estrellaron, con algunos minutos de diferencia, contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, el mundo se aterrorizó. Terror por las víctimas, pero también derivado de un sentimiento nuevo de inseguridad y de incomprensión.
¿Cómo, una sociedad abierta y democrática, podía reaccionar ante una demostración tan manifiesta de su vulnerabilidad? ¿Qué sucedería con sus libertades fundamentales?
Bajo el signo del Acta Patriótica
A poco más de un mes de los atentados, el Congreso y el Senado de Estados Unidos aprobaron un paquete de medidas antiterroristas, conocido bajo el nombre de ‘Acta Patriótica’, confirmando los temores de un endurecimiento de la legislación estadounidense.
El Acta Patriótica, que había sido introducida de manera inicial como medida de urgencia por un período de cuatro años, quedó anclada en la ley de manera permanente. Inclusive se agregaron algunas enmiendas para reforzar el poder de intervención de la justicia.
Siguieron otros atentados terroristas. Otros países adoptaron normas antiterroristas que limitan, de manera más o menos radical, las libertades individuales. Algunas hasta resultan perjudiciales para los derechos humanos fundamentales.
Por su parte, Suiza reaccionó poco después de los atentados del 11 de septiembre al declarar fuera de la ley a Al Qaïda -así como a los otros grupos con los mismos objetivos- y al ratificar, en el 2003, la Convención de la ONU sobre la lucha contra el terrorismo.
Durante la ratificación, algunas modificaciones legislativas fueron añadidas, en particular un artículo penal que condena el financiamiento de las actividades terroristas y la obligación de identificación de los poseedores de una tarjeta de pre-pago para los teléfonos celulares.
Pero Suiza no previó otra cosa. «No introducimos medidas represivas del tipo de aquellas que fueron adoptadas por Estados Unidos o Gran Bretaña», precisa Kosmas Tsiraktsopoulos, portavoz de la oficina federal de protección de datos.
«Me parece que la opinión pública es muy escéptica frente a las medidas represivas estadounidenses, inclusive los electores burgueses (de derecha)», observa Niklaus Oberholzer, juez cantonal de San Gall y, en ese entonces, consultor de la comisión de investigación parlamentaria sobre los métodos de registro de la policía federal.
La tentación de un control creciente
Empero, algunas voces piden el fortalecimiento del poder de la policía. En particular, un mayor control y la posibilidad de obtener datos personales en el contexto de la lucha contra el terrorismo.
El mes pasado, el proyecto de revisión de la ley sobre al seguridad interior, elaborado por el Servicio de Análisis y Prevención (SAP) de la policía federal, reactivó el debate.
El texto prevé particularmente el registro sistemático de las personas sospechosas, la obligación de proporcionar información para los funcionarios públicos y la vigilancia telefónica, postal y electrónica sin previo aviso de la justicia.
Dado a conocer por la prensa, el proyecto de revisión de la ley fue criticado inclusive por el ministro de Justicia y Policía, Christoph Blocher, (UDC, derecha dura), que la devolvió al remitente.
Eso significa que -aun cuando se adopte una versión endulzada- la ley conducirá sin ninguna duda a una ampliación de las posibilidades de vigilancia y de investigaciones preventivas para los servicios secretos.
Libertad y seguridad en el balance
De acuerdo con Niklaus Oberholzer, se tiende cada vez más -y no únicamente en Suiza- a pretender arreglar los conflictos y las tensiones sociales con instrumentos penales. «Pero tenemos que preguntarnos qué grado de seguridad lograremos alcanzar de esa manera y en qué medida queremos sacrificar así nuestra libertad», agrega el jurista.
«Tras la caída del muro de Berlín en 1989, la tasa de criminalidad en Europa del Este aumentó rápidamente. Un Estado totalitario tiene, evidentemente, instrumentos más eficaces para la represión del crimen. Pero no creo que sea el modelo al que aspiramos…»
Y Suiza dispone, de todas maneras, de medios para luchar contra el terrorismo, revela Kosmas Tsiraktsopoulos. «El código penal ofrece una serie de instrumentos eficaces que al mismo tiempo garantizan el respeto de los derechos fundamentales de los sospechosos. Pero hay quienes sueñan con poder actuar sin obstáculos».
Niklaus Oberholzer recuerda, por otra parte, que la voluntad de introducir nuevos instrumentos de prevención y de represión no es nueva. No data de después del 11 de septiembre.
«Puede ser que la obsesión por la seguridad interior proceda del hecho de que el Estado no está en posibilidad de responder eficazmente a otras amenazas como los problemas financieros del Seguro de Vejez (AVS) o el alza del desempleo», plantea.
Suiza, directamente afectada
Aunque relativamente liberal, la legislación de Suiza no alcanza a preservar totalmente a sus ciudadanos de las consecuencias jurídicas del 11 de septiembre. Estados Unidos ha intento, en diversas ocasiones, imponer su justicia a escala internacional.
Así, las compañías aéreas helvéticas deben transmitir los datos de sus pasajeros con destino a Estados Unidos, a las autoridades de ese país antes del vuelo, so pena de que se les revoque su autorización de aterrizaje. Esa medida entró en vigor en marzo del 2005.
Con el Acta Patriótica, las autoridades estadounidenses se reservaron también el derecho de pedir informaciones sobre las cuentas bancarias abiertas en el exterior y de bloquear las transacciones de las sucursales bancarias de instituciones extranjeras.
En julio pasado, la prensa evocó el caso de un cliente de Postfinance. Su pago a una agencia turística que organiza viajes a Cuba había sido bloqueado por el ministro estadounidense de Finanzas.
Una larga espera para la obtención de una visa, huellas digitales y fotos biométricas en los aeropuertos estadounidenses… Muchos ciudadanos y empresas helvéticas han experimentado el endurecimiento de las medidas implementadas para la entrada a Estados Unidos.
swissinfo, Andrea Tognina
(Traducción, Marcela Águila Rubín)
Tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, el gobierno helvético adoptó algunas medidas para mejorar la lucha contra el terrorismo.
Sin embargo, la legislación suiza no siguió el modelo estadounidense y su Acta Patriótica. Se mantiene liberal y no ha sufrido modificaciones importantes.
Las propuestas de ampliar los poderes de la policía para emprender investigaciones preventivas y reunir informaciones suscitaron una ola de protestas.
En cumplimiento de los estándares JTI
Mostrar más: SWI swissinfo.ch, certificado por la JTI
Puede encontrar todos nuestros debates aquí y participar en las discusiones.
Si quiere iniciar una conversación sobre un tema planteado en este artículo o quiere informar de errores factuales, envíenos un correo electrónico a spanish@swissinfo.ch.