Zúrich, cuna del dadaísmo

Los miembros de este movimiento artístico se rebelaban contra las convenciones culturales que, en su opinión, habían conducido a la Primera Guerra Mundial. Todo comenzó en febrero de 1911, en el Cabaret Voltaire, situado en el casco antiguo de Zúrich. (SRF/Julie Hunt)

Este contenido fue publicado el 28 julio 2014 - 11:00

Suiza se mantuvo neutral durante la Primera Guerra Mundial y muchos artistas europeos buscaron refugio en este país, entre ellos el fundador del Cabaret Voltaire: el alemán Hugo Ball.

Los dadaístas publicaron libros y crearon pinturas y esculturas, pero su actividad abarcaba múltiples manifestaciones artísticas: espectáculos de cabaret, protestas, declaraciones, confrontaciones, distribución de panfletos, revistas y periódicos, así como acciones que hoy denominaríamos teatro de guerrilla.

Cuando Hans Arp y Richard Huelsenbeck se unieron al grupo comenzaron a hacer collages y esculturas de madera. Los artistas del Cabaret Voltaire no eran solo pintores, escritores, bailarines o músicos. La mayoría participaban en diferentes formas de expresión artística y traspasaban las fronteras que separaban una disciplina de otra.

Tras su restauración, el edificio del Cabaret Voltaire se ha convertido en un museo que rinde homenaje a los dadaístas y sus actividades que tanto marcaron la evolución del arte en el siglo XX.

Este artículo ha sido importado automáticamente del antiguo sito web al nuevo. Si observa algún problema de visualización, le pedimos disculpas y le rogamos que nos lo indique a esta dirección: community-feedback@swissinfo.ch

Compartir este artículo