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AI: Gobiernos en África subsahariana usaron la pandemia para violar derechos

Este contenido fue publicado el 07 abril 2021 - 08:53

Nairobi, 7 abr (EFE).- Los gobiernos de África subsahariana han utilizado las medidas contra la propagación de la covid-19 como un arma para cometer violaciones de derechos humanos, denunció hoy Amnistía Internacional (AI) en su informe anual referido a 2020.

El documento presenta un panorama sombrío de países donde las autoridades continuaron restringiendo las libertades en su manejo de la pandemia.

De Togo a Kenia pasando por Angola o Sudáfrica, AI destaca que los gobiernos han usado una "fuerza excesiva" para hacer cumplir las medidas restrictivas contra la expansión del coronavirus.

"En muchos países, las autoridades violaron la libertad de expresión y reunión pacífica para silenciar las voces críticas que llevaron a un gran número de detenciones arbitrarias y asesinatos de manifestantes", afirmó la directora de Amnistía Internacional para África Occidental y Central, Samira Daoud.

El uso de legislación que tipifica como delito los comentarios sobre la pandemia ha sido un "patrón predominante" por parte de las autoridades, que tomaron la pandemia como pretexto para reprimir el derecho a la libertad de expresión, según la oenegé.

La utilización de "fuerza excesiva" dio lugar a varios casos de "asesinatos múltiples", incluso mientras se aplicaban las medidas contra la covid-19.

En Nigeria, la brutal actuación policial "ha provocado que las fuerzas de seguridad maten a personas por protestar en las calles, exigir sus derechos y exigir responsabilidades".

Asimismo, en Zimbabue al menos diez personas murieron, mientras que miles, incluidos manifestantes, fueron detenidas arbitrariamente en el contexto de la aplicación de la lucha contra el coronavirus.

"Las instituciones regionales no han logrado que los Estados respeten sus principios fundamentales sobre la protección de los derechos humanos", aseveró el director de Amnistía Internacional para África Oriental y Meridional, Deprose Muchena.

Durante la pandemia, además, los conflictos entre Estados y grupos armados y los ataques contra civiles han continuado e incluso aumentado en la mayor parte de la región, como demuestran la guerra en la región etíope de Tigray o la intensificación de los atentados del grupo yihadista Al Shabab en el norte de Mozambique.

"Los grupos armados mantuvieron un punto de apoyo en África occidental y la región del Sahel, atacando a civiles en Burkina Faso, Malí, Níger y Nigeria. Arruinaron muchas vidas en Camerún, la República Centroafricana y Chad. En respuesta, las fuerzas de seguridad del Estado también cometieron graves violaciones de derechos humanos contra civiles", aseguró Muchena.

El informe también subraya que las mujeres, que vieron su situación agravada por casos de violencia de género, y los refugiados están entre los más afectados por la pandemia, "como resultado de las decisiones políticas discriminatorias de los líderes de la región".

Sobre los refugiados, AI destaca la situación en Uganda, el país con el mayor número de personas refugiadas en África -1,4 millones-, que cerró inmediatamente sus fronteras al inicio de la pandemia y no hizo excepciones con los solicitantes de asilo que trataban de entrar al país, por lo que más de 10.000 personas quedaron bloqueadas en su frontera con la República Democrática del Congo.

"La covid-19 -concluyó Daoud- ha expuesto y profundizado brutalmente la desigualdad en África subsahariana. Los gobiernos deberían reinvertir urgentemente en las personas y reparar el sistema económico y social quebrado que perpetúa la pobreza y la desigualdad". EFE

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