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'Enfermo: ¿por qué yo?'

Jornada de los Enfermos: un gesto simple, como aportar un ramo de flores, puede hacer la diferencia.

Es inaceptable que la pobreza lleve a la enfermedad o viceversa, advirtió la presidenta suiza Micheline Calmy-Rey en ocasión de la 'Jornada de los Enfermos'.

Este contenido fue publicado el 04 marzo 2007 - 12:00

La celebración, de cuño helvético, nació en 1939 con el objetivo de rescatar de su soledad a las personas postergadas por la tuberculosis.

"'Estar enfermo, ¿por qué yo?', tal es el tema de la Jornada de los Enfermos de este año. La pregunta es terrible. Terrible (en lo que encierra) de soledad, terrible (en lo que encierra) de angustia", asentó la también ministra de Exteriores.

"Aquel o aquella que la plantea quiere comprender por qué él o ella no puede vivir como antes, como los otros, con los otros", añadió.

Tradición obliga: Micheline Calmy-Rey, en su calidad de presidenta de Suiza, pronunció un discurso al festejarse este domingo la Jornada de los Enfermos, una iniciativa acuñada por la doctora Marthe Nicati, en vísperas de la II Guerra Mundial (1939) para llevar un poco de alegría a los pacientes de tuberculosis, en la comarca alpina de Leysin.

En 1943, la celebración se extendió a todo el país y surgió la costumbre de que el (la) titular del Ejecutivo helvético dirigiera un mensaje, no sólo a los enfermos, sino a la sociedad en su conjunto, cada primer domingo de marzo.

"Sabemos que las enfermedades tienen diferentes causas y que algunas de ellas nos escapan, pero sabemos también que sus consecuencias nos conciernen a todos solidariamente. La enfermedad no es una suerte particular, reservada a algunos, forma parte de la condición humana y, por ello, nos afecta a todos y a todas", señaló Micheline Calmy-Rey.

Todos, enfermos potenciales

La jornada, a lo largo de la cual las instituciones y personas involucradas en la trama sanitaria efectúan alguna acción especial para acompañar a los enfermos, invita a reflexionar sobre el impacto físico y espiritual de los padecimientos.

"Todos somos enfermos potenciales. Hay muchas personas que sufren de males crónicos, de depresiones prolongadas, de enfermedades que los llevan a la invalidez, y tenemos que pensar en ellos", declaró a swissinfo, Yolanda Hartman, del Comité Central que organiza la celebración.

Convino en que si bien es cierto que la situación de los enfermos ha cambiado mucho desde aquellos tiempos en que surgió la idea de consagrar un día a los enfermos, cuando las personas con tuberculosis debían pasar meses y meses en el hospital, muchas son los que sufren males cuya cura escapa aún a la ciencia.

"Cuando las personas reciben la noticia de un diagnóstico desafortunado se sienten desorientadas. Una enfermedad grave repercute no sólo en la salud física, sino en los ámbitos psíquico, social, espiritual y económico", precisó la responsable del Comité Central en la Suiza de expresión francesa.

Por ello, subrayó, "vamos a continuar con nuestra 'Jornada de los Enfermos'".

Enfermedad, pobreza, angustia...

La presidenta Micheline Calmy-Rey se refirió asimismo al impacto que la irrupción de la enfermedad genera no sólo en las personas que la sufren, sino también entre aquellos que las rodean.

"La enfermedad trastorna la existencia. Aquello que ayer era esencial: el trabajo, el deporte, la familia, se hacen imposibles. La enfermedad nos fuerza a cambiar nuestras prioridades y a renunciar a nuestros proyectos. Afecta también a nuestro entorno. Con mucha frecuencia abre la puerta a dificultades económicas y a angustias existenciales".

Y, en ese tenor, enfatizó que no es aceptale que la enfermedad lleve a la pobreza o la precariedad, como no es aceptale en Suiza que la pobreza o la precariedad lleven a la enfermedad.

Una visita, una llamada...

"Los pacientes aprecian los gestos especiales de la Jornada de los Enfermos. La distribución de flores en los hospitales de Ginebra, por ejemplo", puntualizó Yolanda Hartman.

Agregó que en este día muchas personas se dicen. 'Ah, es el día de los enfermos podría visitar a mi vecino que está en el hospital', y eso es positivo porque "intentamos incitar, digamos, una reacción en cadena".

Al respecto, la ministra Calmy-Rey destacó en su mensaje que si las personas que gozan de buena salud manifiestan su simpatía a aquellos que la perdieron, estos últimos no se sentirán solos con su dolor.

"Pienso en la mano de la mamá sobre la frente de un niño afiebrado, pienso en la persona que vela en la cabecera de su compañero al final de su vida, pienso en la visita de un amigo a su habitación de hospital. Son gestos al alcance de todos, siempre y por todos lados", enfatizó la presidenta.

"A veces, poco es suficiente para hacer toda la diferencia: un telefonema, una carta, una visita al hospital... La Jornada de los Enfermos nos concierne a todos. 'Enfermo, ¿por qué yo?', la pregunta se dirige también a las personas que gozan de buena salud, puesto que un día u otro nos corresponderá a uno de nosotros", concluyó la mandataria suiza.

swissinfo, Marcela Águila Rubín

Contexto

La doctora Marthe Nicati lanzó en 1939 la idea de una 'Jornada de los Enfermos'.

En vísperas de la Seguda Guerra Mundial, esta especialista en enfermedades pulmonares trabajaba en Leysin, prealpes de Vaud, conocidos por sus sanatorios. Miles de tuberculosos iban allí en busca de cura.

En 1943 fue oficializada en Suiza la Jornada de los Enfermos. Más tarde, en 1992, el Papa Juan Pablo II instituyó en 1992 'La Jornada Mundial de los Enfermos'.

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