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La líder del partido unionista DUP, Arlene Foster, celebra la victoria en las elecciones regionales en Irlanda del Norte, el 3 de marzo de 2017 en Omagh

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Los unionistas del DUP ganaron por ligera ventaja las elecciones regionales anticipadas en Irlanda del Norte, según los resultados definitivos, que los colocan apenas por delante del Sinn Fein republicano.

El DUP, partidario de mantenerse en Gran Bretaña, perdió poder al obtener 28 de los 90 escaños de la Asamblea regional, contra 27 para el Sinn Fein, partidario de una reunificación de Irlanda.

En mayo de 2016, el DUP había ganado los 38 escaños, contra 28 para el Sinn Féin, en una asamblea que entonces contaba en total 108 escaños.

Los comicios se caracterizaron por un fuerte incremento de la participación (64,8%, es decir, diez puntos más que en los anteriores).

El otro gran partido unionista también tuvo un magro desempeño, al obtener 10 escaños, superado por el SDLP (Partido Social-Demócrata y Laborista, 12 escaños), lo cual provocó la renuncia de su líder, Mike Nesbitt.

Como consecuencia de estas elecciones, los unionistas son ahora minoritarios en la Asamblea norirlandesa, por primera vez desde su creación.

"Avancemos ahora con la esperanza de que el bien común prevalezca", declaró la dirigente del DUP, la jefa del Gobierno saliente, Arlene Foster, mientras que Michelle O'Neil, dirigente del Sinn Féin, se mostraba "encantada" con los resultados.

El DUP y el Sinn Féin disponen ahora de tres semanas para ponerse de acuerdo sobre la formación de una coalición de Gobierno y resolver las diferencias que condujeron a la realización de estas elecciones apenas diez meses después de los comicios anteriores.

Fue la renuncia a principios de enero del vice primer ministro y figura histórica del Sinn Féin, Martin McGuinness, lo que había desencadenado la crisis entre los dos partidos que comparten el poder tras los acuerdos de paz de 1998.

Esos acuerdos pusieron fin a enfrentamientos entre católicos nacionalistas y protestantes unionistas que dejaron más de 3.000 muertos en 30 años y organizaron el reparto de poder entre partidarios de una unión con Gran Bretaña y nacionalistas.

- ¿Gobernados desde Londres? -

McGuinness abandonó el Gobierno asegurando que no podía seguir trabajando con la primera ministra, Arlene Foster.

Renunció por las sospechas de corrupción en torno a un programa para promover la calefacción no contaminante que tuvo un sobrecoste de cientos de millones de libras y que había sido creado por Foster cuando era ministra de Economía regional.

La crisis podría prolongarse si el Sinn Féin persiste en negarse a trabajar con Foster, que anunció su intención de mantenerse en el cargo.

"Tras una campaña brutal y que ha dividido, hay pocas probabilidades de que en las próximas semanas las instituciones funcionen", estimó el diario The Irish News.

Los analistas prevén un fracaso de las negociaciones, lo cual podría conducir al ministro británico para Irlanda del Norte, James Brokenshire, a tener que administrar provisionalmente esta provincia desde Londres, por primera vez en diez años.

El conflicto sobre las subvenciones energéticas disimulan otro malestar, vinculado al referéndum sobre el Brexit. El DUP hizo campaña a favor de una salida de la Unión Europea, mientras que el Sinn Féin militó en contra.

Los nacionalistas norirlandeses, como los escoceses, siempre han visto la UE como un contrapunto a Londres.

Planea además el temor a que la reinstauración de los controles fronterizos entre Irlanda e Irlanda del Norte -la única frontera terrestre británica con la UE, si no se tiene en cuenta a Gibraltar y su estatuto especial de territorio de ultramar- empobrezca a la región, aísle a los católicos y favorezca de algún modo el regreso de la violencia.

Si se prolonga la crisis política, teóricamente Londres podría convocar nuevas elecciones, pero la hipótesis parece poco probable.

"Tuvimos tres elecciones en estos diez últimos meses, con el referéndum sobre la UE y dos elecciones regionales, de modo que todo el mundo está un poco harto de ir a votar", dijo Neal Wilson, un irlandés de 34 años que resumió un sentimiento ampliamente compartido por el resto de la población.

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AFP