Artista española en Ginebra

Esther Villalobos en su estudio. Marie Helene Grandio

La Galería Calart Actual presenta un trabajo innovador de Esther Villalobos.

Este contenido fue publicado el 04 julio 2003 - 08:26

Su originalidad obedece a que produce "en el momento justo, para crear lo que en verdad quiero".

"En ella converge la armónica combinación de técnica y espíritu... hay aspectos comunes con el 'ishizuri', una técnica de estampación practicada por los maestros chinos y después heredada por el arte gráfico japonés", explica Javier Blas.

En lugar de frotar un papel previamente entintado en negro contra la superficie tallada de una matriz, Esther Villalobos invierte el soporte primigenio contenedor de la imagen. Pinta con tinta negra sobre una lámina de cobre, con o sin trazos incisos previos, y transfiere por presión la mancha al papel.

"Sobrepuesta al negro, la gota de sangre en movimiento congelado adquiere valor de signo, trazo de identidad, similar en su función al 'tenkoku', el sello del autor estampado en rojo", añade el crítico del arte.

El resultado de esta manera de sentir, y de esta forma de imprimir, son las producciones de Villalobos, mismas que han comenzado a llamar la atención de los mecenas artísticos, como el propio Luis Callejo, dueño de la Galería, quien ha prolongado la exposición dado el éxito que ha tenido.

Historias íntimas

"Desde muy pequeñita sentí todo esto. Siempre dibujé y siempre quise hacer bellas artes. Para mí eso era lo que quería hacer y no otra cosa. Así es que, lo único que hice fue seguir mi trayectoria", sostiene la artista en entrevista con swissinfo.


Para Villalobos “el arte es muy personal. Son historias íntimas. Uno mira los trabajos de los demás y se inspira en el material o la técnica que han usado. Pero, si no, la producción artística es muy personal", sostiene.

En su opinión, la creación debe evolucionar constantemente:

"El artista no puede hacer lo mismo durante años y años. Es como la vida. La vida cambia, hay influencias nuevas y los viajes hacen que conozcamos a gentes nuevas. Los papeles son diferentes y el trabajo con la gente evoluciona de cierta manera. Eso es lo más importante: no quedarse parado en una técnica o en una manera de ver el mundo en ese momento", dice.

Suiza y España: complementos



España, su país de origen, inspira sus producciones. "Vengo de la región de Extremadura que tiene unos paisajes fantásticos, en donde se puede encontrar una serenidad que, tal vez, no se puede encontrar en otra parte del mundo. Pero, bueno, esto lo digo porque pasé mi infancia allí".

Sin embargo, la mayor parte de su vida la ha pasado en Suiza y éste país también la ha influenciado.

"Yo necesito siempre los dos. Aunque esté en Suiza, o en Estados Unidos o en otro país; siempre necesito ese equilibrio que me lo trae España. Voy a España a menudo para encontrar esos matices que se encuentran en la infancia y que me dan nuevos impulsos", explica.

swissinfo, Luis Vázquez, Ginebra

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