Boric rechaza la nueva doctrina Monroe de Trump en plenas tensiones por proyecto con China
Santiago de Chile, 26 feb (EFE).- El presidente chileno, Gabriel Boric, rechazó este jueves la política exterior del Gobierno de Donald Trump que rescata la doctrina Monroe y, en medio de las tensiones diplomáticas entre su Gobierno y Washington, aseveró que «es una lógica que no podemos aceptar».
Las declaraciones del mandatario, que dejará el cargo el próximo 11 de marzo, llegan en plena polémica por las sanciones de Estados Unidos impuestas a tres funcionarios de su Gobierno, entre ellos el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, por un proyecto en evaluación para construir un cable submarino de fibra óptica que une a China con Chile.
«Reduce el espacio autónomo de los países medianos para desarrollarse y diversificar sus relaciones con países como China», dijo en un punto de prensa por el lanzamiento de la Memoria Institucional del Ministerio de Relaciones Exteriores.
El Departamento de Estado de EE.UU. restringió la semana pasada sus visas y los acusó de «socavar la seguridad regional en nuestro hemisferio», una represalia que atirantó las relaciones entre la Casa Blanca y La Moneda.
El Gobierno de Trump anunció a finales del año pasado, en el marco de su Estrategia de Seguridad Nacional, una nueva política exterior que busca restablecer la Doctrina Monroe de 1823 para consolidar a Estados Unidos como el principal poder del continente americano y restringir la presencia de fuerzas y competidores económicos fuera de la región.
Boric criticó que la política exterior de la Administración de Donald Trump suponga que América Latina «debe alinearse con los criterios de seguridad nacional y de desarrollo» fijados por Washington y limitar vínculos «incómodos o competitivos», con «castigos o consecuencias» para los pueblos o gobernantes que no sigan este camino y mencionó las represalias en contra de los miembros de su Ejecutivo.
Además, admitió que mientras haya una «influencia» de «otros actores globales en América Latina», existirá en la región «una mayor presión de alineamiento» con las prioridades estadounidenses.
El presidente saliente «valoró» mantener una relación «solida y respetuosa» con Estados Unidos y reconoció «su relevancia en la región», incluso -dijo- «con sus aspectos críticos, como su intervención en el golpe de Estado de 1973», que derrocó el gobierno del socialista Salvador Allende (1970-1973) y abrió un período de 17 años de dictadura.
Sin embargo, sostuvo que la posición de Chile debe ser «no renunciar ni a la relación con Estados Unidos ni a la diversificación estratégica con otros socios como China, la Unión Europea o India».
Durante su mandato, Boric ha criticado en público a Trump por asuntos como la subida de los aranceles, sus declaraciones sobre recuperar el control del Canal de Panamá, por su papel en la guerra de Ucrania o los bombardeos de Irán. Además, en los cuatro meses que el embajador estadounidense, Brandon Judd, lleva en Chile también han sido varias las tensiones diplomáticas.
«Frente a cualquier lógica de primacía unilateral, la respuesta más eficaz es la coordinación regional funcional» y «trabajar por una América del Sur más integrada», concluyó Boric. EFE
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