Brasil deroga un plan para dragar los ríos amazónicos que generó protestas indígenas
Río de Janeiro, 23 feb (EFE).- El Gobierno brasileño anunció este lunes la derogación de un decreto por el que ofreció en concesión la construcción de tres hidrovías en la Amazonía y que motivó protestas de diferentes grupos indígenas, preocupados con los efectos que el dragado de los ríos tendría en sus comunidades y en la mayor selva tropical del mundo.
La derogación del decreto del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que incluía trechos de los ríos amazónicos en el Programa Nacional de Privatizaciones y Concesiones fue anunciada por el secretario general de la Presidencia, Guilherme Boulos, tras una reunión con representantes de diferentes pueblos indígenas.
«El Gobierno de Lula escuchó a los pueblos indígenas y decidió revocar el decreto 12.600. Me reuní este lunes con líderes (indígenas) en el Palacio (presidencial) de Planalto y anunciamos la decisión», afirmó Boulos en un mensaje publicado en sus redes sociales.
El ministro dijo representar a un Gobierno que dialoga con el pueblo, al punto de revisar sus decisiones.
«El presidente Lula nos escuchó incluso en su viaje (a Corea del Sur) para que pudiéramos revisar esa decisión», dijo por su parte la ministra de los Pueblos Indígenas, Sônia Guajajara, que también participó en la reunión.
La medida derogada preveía la concesión a empresas privadas de derechos a explotar trechos de hidrovías en los ríos Tajapós, Madeira y Tocantins, importantes vías amazónicas por las que pasan principalmente granos, por lo que autorizaba el dragado de los mismos para facilitar el flujo de barcazas.
El Gobierno dio un paso atrás dos días después de que un grupo de indígenas ocupara el sábado las oficinas de la multinacional agrícola Cargill en el puerto de la ciudad de Santarém para protestar contra la medida.
La ocupación se sumó a una serie de manifestaciones iniciadas el pasado 22 de enero para bloquear el acceso a un muelle de Cargill en Santarém, una importante ciudad fluvial en el estado de Pará, y que también se repitieron en la sede de la empresa en São Paulo.
Según las organizaciones indígenas, el proyecto para facilitar la navegación de los ríos contempla el uso de explosivos para retirar rocas del lecho del Tapajós y de otros cauces amazónicos, con detonaciones que los ecologistas temen que pueden matar la fauna de la zona.
Los indígenas habían advertido que permanecerían movilizados hasta recibir un «compromiso concreto» del Gobierno para revocar el decreto.
Cargill, que según los ecologistas sería uno de los grandes beneficiados de esas obras de dragado, tildó de «violentas» las acciones de los indígenas, aunque hasta el momento no hubo registros de heridos durante el transcurso de las últimas protestas. EFE
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