Cinco asombrosas tradiciones suizas

Se acerca la Navidad. Hace ya días que se ha decapitado al ganso.  En el centro de Suiza el día de San Martín implica degollar aves de corral con un sable y hacer monerías a cambio de queso. Pero no es esta la única costumbre curiosa que se mantiene en Suiza. Estas pueden ser las cinco costumbres más raras en el país.

swissinfo.ch

Gansabhauet 

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Cada 11 de noviembre –con motivo del día de San Martín– la ciudad de Sursee, en el cantón de Lucerna, celebra el día del Gansabhauet. Fiesta en la que los viajeros más sensibles pueden sentirse un tanto horrorizados.

En un tablado frente al ayuntamiento, de un alambre cuelga un ganso muerto. La gente se apiña frente a quienes quieren intentar golpear al ave con un antiguo sable de caballería. Cubiertos con una túnica roja, una venda en los ojos y una máscara dorada en forma de sol, prueban su suerte uno a uno.  

Entre las rondas del Gansabhauet, que se remonta al siglo XIX, si no antes, los niños reciben un trozo de queso a cambio de hacer muecas y los más valientes trepan por la cucaña para alcanzar un regalo. Después de que se hayan degollado dos gansos, se celebra una carrera de sacos en la que los niños muerden salchichas suspendidas de una cuerda.  

Domingo de la Chispa 

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Keystone

A finales del invierno, en Appenzell (Suiza oriental), se celebra otra de esas tradiciones que hacen abrir bien los ojos y arquear las cejas. El cuarto domingo de Cuaresma, los visitantes a las exposiciones de ganado se sorprenderán no solo por los adornos que portan las vacas en sus cabezas, sino también por los niños, de tan solo seis años, dando caladas legalmente a cigarrillos, puros y pipas. 

Una portavoz de la oficina de Turismo de Appenzell no sabe de dónde viene la tradición del Funkensonntag (Domingo de la Chispa). Dice que siempre ha sido así, pero admite que “ciertamente es una paradoja que mientras se prohíbe fumar cada vez en más lugares, en Appenzell puedan hacerlo incluso los niños”.

Miércoles de Ceniza ‘Pschuuri’

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Keystone / Gian Ehrenzeller

¿La costumbre menos políticamente correcta del mundo? A buen seguro que el festival “Pschuuri” del Miércoles de Ceniza será un sólido candidato. Este día, en el este de Suiza, hombres enmascarados acorralan a las mujeres jóvenes y les obligan a llevar la cara negra.

“Pschuure”, en el dialecto local, significa “ennegrecer”. Algo que es parte importante del carnaval en Splügen, un pueblo cerca de la frontera italiana en el cantón de los Grisones.

El día comienza cuando los niños se acicalan y, con una cesta alrededor del cuello, van de casa en casa pidiendo dulces. Por la tarde, las cosas se vuelven oscuras. Y además, de manera literal. Los jóvenes solteros, “Pschuuriurirolli”, se ponen pieles, máscaras y campanas y, armados con un saco lleno de una mezcla grasienta de carbón, salen a la calle en busca de niños. Y, en particular, de mujeres jóvenes también solteras. 

Recogida de la cereza

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Keystone

Zug es un cantón productor de cerezas. Para marcar el comienzo de la temporada de esta fruta, alrededor de mayo, el “Chriesigloggä” (campana de las cerezas) de la Iglesia de San Miguel suena, mientras la gente de todas las edades corre por las callejuelas empedradas de la ciudad portando largas escaleras de madera. 

Todo esto se remonta a una antigua tradición, cuando los lugareños salían corriendo a través del casco antiguo (portando escaleras de ocho metros) para empezar a recoger las cerezas cultivadas en las tierras comunales de los alrededores. Hoy en día, el “Chriesisturm” (recogida de la cereza) se celebra como mera diversión. Le sigue una comida popular y el inicio del tradicional mercado de cerezas.  

The Böögg 

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¡No lo intente en su casa! El desfile anual de primavera Sechseläuten (“Seis Campanas”) de Zúrich indica la quema del Bööögg: una imagen que representa los largos meses de invierno. 

Pero el Bööögg, además de arder, estalla gracias a su cabeza llena de explosivos. Cuenta la tradición que cuanto antes se apague el fuego de la cabeza de Bööögg, más cálido y soleado será el verano. Este año hicieron falta 17 minutos y 45 segundos, lo cual significa un verano suave. ¿Cómo ha sido el verano de 2019? Relativamente corto, pero caluroso.

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