El test que debería permitir a Suiza volver a la normalidad

Un test serológico 100% fiable estará disponible a finales de abril. © Keystone / Gaetan Bally

Los científicos de todo el mundo están de acuerdo en que encontrar una vacuna contra la COVID-19 llevará meses, si no años. Mientras tanto, tanto el mundo científico como político deben dar respuestas a los ciudadanos para que puedan retomar su vida cotidiana lo antes posible. La solución podría consistir en realizar test serológicos. Unos test que estarán listos en Suiza para finales de abril.

Este contenido fue publicado el 16 abril 2020 - 11:00

Mientras se está a la espera de una vacuna o un tratamiento para combatir la COVID-19, los científicos se centran en su diagnóstico. Entre las soluciones disponibles, además de la prueba de detección, está la prueba serológica. 

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¿En qué consiste este test?

Nuestro cuerpo combate las enfermedades infecciosas a través del sistema inmunitario: en respuesta a agentes externos, producimos anticuerpos para afrontarlos y erradicarlos (esperemos). Después de vencer una enfermedad infecciosa, en nuestro torrente sanguíneo mantenemos una especie de “memoria” del virus que nos ha atacado, para –en caso de que vuelva– poder combatirlo mejor y de manera más rápida. Esta memoria son los anticuerpos, y el resultado final, la inmunidad.  

La prueba serológica permite detectar la presencia de estos anticuerpos en el suero sanguíneo. Dado que los anticuerpos los produce nuestro cuerpo después de varios días o semanas, la prueba se utiliza para entender no si la enfermedad está presente, sino si la hemos desarrollado. Aquí estamos pensando sobre todo en personas asintomáticas, que no saben que se han infectado.

El objetivo del test serológico es identificar a las personas que se han recuperado de la infección y averiguar si son inmunes a la COVID-19. Son dos aspectos fundamentales para quienes en las próximas semanas o meses deben decidir cómo actuar a nivel político, si es preferible –en definitiva– continuar restringiendo los derechos fundamentales de las personas o si volver a la vida normal es seguro.    

Test serológico

El test en sí es rápido y fácil de realizar, explica Giuseppe Togni del laboratorio Unilabs. Una máquina hace fluir el suero sanguíneo sobre una solución que contiene el antígeno derivado del virus, contenido en un pequeño tubo de ensayo. Tras un corto período de incubación, la máquina lee automáticamente el resultado: una reacción colorida significa “positivo”, los anticuerpos están presentes en el suero. La máquina puede realizar 400 test a la hora, de manera totalmente automática. Y durante las 24 horas del día, si fuese necesario.

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La prueba en Suiza

El test (que se desarrolla en laboratorios de todo el mundo) es algo muy parecido a una prueba contrarreloj. Suiza, que está a la vanguardia de la investigación biomédica, también está invirtiendo recursos para hacer frente a este desafío.

Ya existen diferentes test en el mercado. Los mejores tienen una fiabilidad de entre el 85 % y el 90 %. Unos datos que para Giuseppe Togni, director científico del laboratorio central de Unilabs en Coppet (cantón de Vaud), son insuficientes. “En este tipo de test la fiabilidad es esencial. En nuestros laboratorios hemos logrado una fiabilidad del 99%. Pero no es suficiente. Debemos tener la certeza al 100%. Sería peligroso que cualquiera se sienta seguro en base a una mala prueba”, indica Togni.

En las próximas semanas debería darse el paso decisivo para alcanzar el 100% de fiabilidad. “Hasta hace unos días no me habría atrevido a adelantar una fecha, pero en vista de los resultados, tengo mucha confianza. Un test serológico fiable estará listo de aquí a finales de abril”, admite Giuseppe Togni, que está a cargo de un grupo de trabajo internacional. En esta carrera por desarrollar un test, el equipo de Giuseppe Togni está trabajando con las universidades de Ginebra y Zúrich.

“Debemos preguntarnos para quién son estas pruebas. No tiene sentido hacer pruebas a toda la población”
Giuseppe Togni

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¿Anticuerpos protectores?

La monitorización de los anticuerpos es esencial, pero también hay que determinar si estos anticuerpos permiten el desarrollo de la inmunidad. Como explica Giuseppe Togni, “lo importante es saber si estos anticuerpos se ‘neutralizan’ o no”. Hay anticuerpos protectores (una vez desarrollados, estamos inmunizados ante la enfermedad), pero también hay anticuerpos que no lo son, como el que combate el sida.

Aún es demasiado pronto para etiquetar estos anticuerpos como neutralizantes. “No hay todavía estudios definitivos. Según nuestra experiencia, estos anticuerpos deberían ser protectores porque la COVID-19 es muy similar a otros coronavirus que ya conocemos”, dice el investigador.

Esto significa que las personas que han superado la infección estarían protegidas, hayan desarrollado o no síntomas.

Ciencia y política

Si podemos identificar con certeza a las personas inmunizadas, estas podrían volver a trabajar, minimizando el riesgo de contagio. “Sin embargo, esta no es la pregunta que debemos hacernos. Debemos preguntarnos para quién son estos test. No tiene sentido hacer test a toda la población. En el Tesino, por ejemplo, según estudios fiables, entre el 5 y el 10% de las personas están infectadas. No tendría sentido hacer pruebas a todo el mundo”, señala.

Por lo tanto, ¿a quién hay que hacer el test? Giuseppe Togni lo tiene muy claro. “Ante todo, al personal sanitario. Después, a todas las personas que ejercen profesiones que no se pueden parar y luego puede considerarse ampliar las pruebas a otros sectores”. Pero cuidado, advierte el científico, “durante este período, hemos visto surgir una gran solidaridad entre las personas, especialmente entre las generaciones. Si empezamos a elegir quién puede y quién no puede hacerse la prueba, esta solidaridad va a desaparecer inevitablemente”.

El test estará disponible a finales de abril, justo cuando la crisis de COVID-19 alcance en Suiza su punto álgido. Hacer un buen uso de él dependerá de los políticos.


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